¿Cuántas veces habremos escuchado la famosa frase de “el tamaño sí importa”? En boca de muchos colectivos masculinos está la preocupación del tamaño del pene y los problemas sociales que ello conlleva.

A los hombres les preocupa menos su imagen exterior, especialmente en una sociedad en la que la imagen cobra tanta importancia. Pero el tamaño del pene suele afectar psicológicamente de una manera que en ocasiones puede llegar a ser muy dañina.

Algo más que el tamaño

Al igual que pueda suceder con los estándares marcados en cómo debería ser una mujer, los hombres también padecen una especie de presión relacionada con el tamaño del pene.

No tiene que ver exclusivamente con las dimensiones del miembro, también existen otras preocupaciones derivadas que mencionaremos a continuación para explicar los efectos psicológicos que esto comporta.

Otros problemas psicológicos asociados al tamaño del pene

Entre las múltiples singularidades que se derivan del tamaño del pene, encontramos la curvatura o flexión del pene, también conocida como el “Síndrome del Peyronie”. No obstante, para que la curvatura se la considere una anomalía, tiene que influir notablemente en el momento de penetración, ya que si la curvatura es muy pronunciada puede generar problemas en las relaciones, lo cual repercute negativamente sobre la autoestima.

Cabe destacar que el porcentaje de varones nacidos con problemas de curvatura es significativamente bajo (entre un 0.3 y un 0.8% aproximadamente), así que esto no suele suponer ninguna dificultad añadida en el día a día.

Otro gran problema que enfrentan los hombres respecto al miembro reproductor, es la ausencia de testículos o “testículos internos”, que aunque también representa un bajo número de casos, sigue existiendo entre los varones. Lo bueno es que no necesita ningún tratamiento complejo, ya que se puede corregir al poco de nacer, además de ser meramente un problema físico y no funcional, ya que la hormona de la testosterona circula con normalidad y se generan los espermatozoides.

Por último, existe la microsalosomía, término popularmente conocido como “micropene”, siendo el tamaño del pene no superior a siete centímetros en plena erección, después de que el varón alcance la edad adulta.

Un dato curioso de este singular caso es que 1 de cada 900 hombres aproximadamente en todo el mundo sufre de microsalosomía. Se considera que una persona tiene micropene cuando, además de darse la condición que hemos visto, el perineo y el escroto están bien formados. 

Los efectos psicológicos comunes

Ahora vamos a exponer algunos de los problemas asociados directamente con el tamaño del pene.

1. Miedo al ridículo

Es sin duda alguna el miedo más extendido y común entre los individuos que tienen o creen tener un tamaño inferior que la media. Algunos hombres tienen graves dificultades para mantener relaciones sexuales aún teniendo pareja por miedo a sufrir humillaciones por el tamaño del pene, cosa que normalmente no suele pasar. Lejos de disfrutar el momento durante el acto sexual, los hombres con este perfil suelen estar más pendientes de si podrán satisfacer las necesidades de su pareja.

2. Baja autoestima

Por desgracia, muchos estudios empíricos han demostrado que es una preocupación que afecta a millones de personas en todo el mundo. La pérdida de autoestima puede ser un factor detonante, y puede generar una sensación de pérdida de poder y control en otros aspectos de la vida, como puede ser la propia convivencia con las personas.

3. Trastornos en el sueño

Siempre que una preocupación ocupa espacio en nuestras mentes, acabamos padeciendo graves dificultades a la hora de descansar y poder dormir tranquilos. Además, si se llega al grado de obsesión o complejo puede desordenar nuestro descanso por completo y condicionarlo de manera crónica, lo cual dificultará poder llegar a una solución.

Este tipo de trastornos psicológicos que tienen que ver con el tamaño del pene son equivalentes a trastornos vinculados por la apariencia, como el Trastorno Dismórfico Corporal. Estos afectan por completo en nuestro comportamiento general y más concretamente en nuestro descanso, lo que derivará en una agravación en nuestra salud. En este caso habrá que tratar el problema cuanto antes.

4. Síndrome del vestuario

Este trastorno es la necesidad que tienen muchos hombres de comparar el tamaño de su pene con el resto de compañeros de vestuario. En muchos casos el problema se exagera y el tamaño del pene de los otros es mayor que la media, y hace pensar al afectado que tiene un pene extremadamente pequeño.

5. Encontrar pareja

Este es el resultado final que obtendremos si sumamos todos los puntos anteriores. Es uno de los aspectos de la vida en los que más afecta tener un tamaño reducido del pene. Desde milenios hasta la actualidad, el pene ha sido, y sigue siendo, el símbolo de virilidad entre los hombres, lo que acarrea que no tener unas dimensiones adecuadas pueda resultar menos atractivo para el sexo contrario.

¿Existe alguna solución?

No existe ninguna solución mágica ni definitiva para solventar los problemas del tamaño del pene, pero sí podemos ver algunos consejos y pautas.

Psicoterapia

Los problemas relacionados con la autoestima y la autoimagen son meramente psicológicos, y deben ser tratados como tal. Aceptarse a uno mismo es crucial para mantener una buena calidad de vida.

Dieta sana

Es crucial establecer una dieta equilibrada para el cuerpo en general, y para mantener un buen tamaño del pene en especial. La obesidad es el gran enemigo para la salud del pene, incide negativamente en la calidad del semen, y la grasa oculta la parte superficial del órgano sexual haciéndolo ver más pequeño de lo que es.

Una dieta óptima tiene que estar compuesta básicamente por el consumo de vegetales, puesto que su elevado contenido de ácido fólico tonifica la piel y ayuda a la elasticidad del pene. Por contra, el consumo de drogas, ya sean blandas o duras (tabaco, alcohol) no permiten la expansión de los vasos sanguíneos, impidiendo la buena circulación hacia los cuerpos cavernosos.

Ejercicio físico

Es una variable dependiente de la dieta sana. Hay que comer sano, equilibrado y practicar deporte en la medida de lo posible, a diario

Aunque la mayoría de deportes y ejercicios son adecuados y no entrañan peligro, algunas prácticas pueden dañar el tamaño del pene. Todos aquellos que supongan un golpe constante o movimiento brusco sobre la zona genital, deberían ser evitables. Deportes como el ciclismo, el running o el salto de valla pueden provocar resultados nefastos por culpa del exceso de presión que ejercen las mallas o las posturas forzadas que se deban realizar.