«IAnsiedad»: ¿qué es la ansiedad por la inteligencia artificial?

Es el malestar ante la IA en el trabajo, los vínculos y la identidad. Te contamos cómo detectarlo.

ansiedad, IA, robot
¿Eres psicólogo/a?

Destaca entre toda tu competencia profesional.

Registrarse

Abres el correo y alguien ha resumido con un asistente de IA la reunión a la que no fuiste. Un compañero comenta que una herramienta hace en minutos lo que a ti te cuesta una tarde. Por la noche, un amigo te enseña la canción que ha «compuesto» con una aplicación, y tu pareja reconoce que le pide consejo a un chatbot cuando discutís. Ninguna de estas escenas es dramática por sí sola. Sumadas, dejan una sensación difícil de nombrar: una mezcla de inquietud, comparación y vértigo ante un cambio que avanza más rápido que nuestra capacidad de entenderlo.

Esa sensación ya tiene nombre en inglés, AI anxiety, y empieza a aparecer en consultas, encuestas y redacciones. Una psicóloga clínica de la plataforma Hiwell la describe como algo cada vez más presente en la práctica clínica, que va más allá del miedo a perder el empleo: incluye la sensación de no estar a la altura, la pérdida de sentido y la dificultad para tolerar un futuro incierto. En Psicología y Mente proponemos llamarlo «IAnsiedad»: la ansiedad que despierta la inteligencia artificial en nuestra vida cotidiana. No se trata de un diagnóstico, sino de una forma de poner palabras a una experiencia cada vez más común. En el artículo de hoy analizaremos qué es y cómo se manifiesta en los distintos ámbitos de la vida, del trabajo a la pareja, y qué puede ayudarnos a gestionarla.

¿Qué es la «IAnsiedad»?

La «IAnsiedad» es el malestar, la preocupación o el miedo que algunas personas sienten ante la inteligencia artificial y sus efectos en su trabajo, sus relaciones o su forma de verse a sí mismas. No es un trastorno mental, sino una reacción emocional ante un cambio rápido e incierto, que puede ser leve y pasajera o, en algunos casos, intensa y persistente.

La psicología lleva décadas estudiando el malestar asociado a la tecnología. El término «tecnoestrés» se popularizó en los años ochenta y noventa para describir el impacto negativo de los ordenadores en la vida de las personas. La «IAnsiedad» sería su versión más reciente, con un matiz importante: la IA no solo cambia cómo hacemos las cosas, sino que parece capaz de hacer algunas de las tareas que hasta ahora considerábamos exclusivamente humanas, como escribir, crear o conversar. En 2017, los investigadores Deborah Johnson y Mario Verdicchio describieron en el Journal of the Association for Information Science and Technology la ansiedad ante la IA como un fenómeno alimentado, en parte, por lo poco que entendemos sobre cómo funcionan estos sistemas y quién los controla. Más tarde, Yu-Yin Wang y Yi-Shun Wang desarrollaron una escala para medirla que distingue varias dimensiones, entre ellas el miedo a ser reemplazado y la ansiedad por tener que aprender a usar la IA.

«IAnsiedad» en el trabajo: el miedo a ser reemplazable

El trabajo es el ámbito donde la «IAnsiedad» se ha estudiado más y donde resulta más visible. El temor a que una máquina haga nuestras tareas no es solo económico: en una sociedad donde el trabajo forma parte central de la identidad, sentirse reemplazable puede afectar a cómo nos valoramos.

Los datos apuntan a que esta preocupación está muy extendida. Según la encuesta Work in America de 2023 de la American Psychological Association (APA), el 38 % de los trabajadores estadounidenses temía que la IA pudiera dejar obsoletas parte o la totalidad de sus funciones. Entre quienes tenían ese temor, la mitad (51 %) afirmaba que su trabajo perjudicaba su salud mental, frente al 29 % de quienes no lo tenían. Se trata de una asociación: la encuesta no permite saber si la preocupación por la IA empeora el bienestar o si las personas con más malestar se preocupan más.

En México, la paradoja es evidente. Según datos de la consultora Adecco recogidos por Expansión, tres de cada cuatro trabajadores creen que la IA traerá más oportunidades laborales, pero su confianza en estas herramientas no llega a la mitad de la escala (4,3 sobre 10), y menos de una cuarta parte participa en el rediseño de los puestos que la IA va a transformar. La misma consultora observó que el agotamiento por exceso de trabajo, que afectaba al 40 % de los trabajadores, subía hasta el 62 % entre quienes temían verse desplazados por la IA. Para el director de innovación de Adecco México, el origen del problema está menos en la tecnología que en la falta de acompañamiento: la «IAnsiedad» laboral crece cuando nadie explica qué va a cambiar y qué no.

¿Cómo afecta la «IAnsiedad» a las relaciones sociales?

La IA también está cambiando la manera en que nos relacionamos con los demás, y no siempre para bien. Una de las formas más sutiles de «IAnsiedad» social es la desconfianza: la duda constante sobre si un mensaje, una imagen o incluso una voz son reales.

Las estafas que imitan la voz de un familiar, las imágenes manipuladas o los textos generados automáticamente han introducido una sospecha nueva en la vida cotidiana. ¿Lo escribió mi amigo o una aplicación? ¿Esa foto es real? Vivir con esa incertidumbre exige un esfuerzo constante de verificación que, para algunas personas, puede convertirse en una fuente de tensión. A ello se suma la comparación: ver en redes contenidos «perfectos» creados con ayuda de la IA puede alimentar la sensación de que nuestra propia producción, más lenta e imperfecta, vale menos.

Por otro lado, la IA también se ha convertido en una compañía para muchas personas. En 2025, OpenAI y el MIT Media Lab publicaron dos estudios sobre el bienestar emocional de los usuarios de ChatGPT. Uno de ellos fue un ensayo de cuatro semanas con 981 participantes, en el que los investigadores observaron que quienes usaban más el chatbot cada día tendían a sentirse más solos, a depender más de él y a relacionarse menos con otras personas. Conviene leer bien el resultado: es una correlación, no una causa. Es posible que el uso intensivo aumente la soledad, pero también que las personas que ya se sentían solas busquen más compañía en un chatbot. Si te interesa este tema, puedes leer más sobre la soledad emocional y por qué podemos sentirnos solos aunque estemos acompañados.

¿Y en la pareja y la vida afectiva?

En la vida afectiva, la «IAnsiedad» aparece de formas nuevas y todavía poco estudiadas: celos ante el uso que la pareja hace de un chatbot, dudas sobre la autenticidad de un mensaje romántico o inquietud ante las aplicaciones que ofrecen «novias» y «novios» virtuales.

Imagina, como ejemplo, a alguien que descubre que su pareja le pide a un asistente de IA que le ayude a redactar sus mensajes de disculpa. ¿Es un gesto de esfuerzo o de distancia? Situaciones así plantean preguntas sobre la autenticidad y la intimidad que hace unos años no existían. También preocupa el auge de los compañeros virtuales, diseñados para estar siempre disponibles y responder con atención ilimitada. Ningún ser humano puede competir con una disponibilidad infinita, y algunas personas temen que esa comparación erosione la paciencia y la tolerancia que exigen las relaciones reales.

La investigación en este terreno es todavía escasa, y conviene no sacar conclusiones precipitadas. Aun así, los estudios de OpenAI y el MIT dejaron una pista interesante: las personas con una mayor tendencia a apegarse emocionalmente acababan sintiéndose más solas, y quienes más confiaban en el chatbot desarrollaban más dependencia de él. Dicho de otro modo, el efecto de la IA en la vida afectiva parece depender, en buena medida, de lo que cada persona busca en ella.

Identidad y sentido: la dimensión más profunda

Más allá del trabajo o las relaciones, la «IAnsiedad» toca una pregunta incómoda: si una máquina puede escribir, pintar o conversar, ¿qué nos hace únicos? Para muchos especialistas, esta es la dimensión más profunda del fenómeno.

Durante siglos, el ser humano se ha definido por su capacidad de crear y pensar. Cuando la IA entra en esos terrenos, algunas personas sienten que su valor personal se tambalea, sobre todo si su autoestima está muy ligada a lo que producen. La psicóloga de Hiwell señala que compararse con una máquina es una competición desigual, porque la IA trabaja a una velocidad y con un volumen de datos inalcanzables para cualquier persona, y que esa comparación puede disparar el perfeccionismo y la autocrítica, e incluso restar satisfacción a los propios logros.

La incertidumbre amplifica todo lo anterior. La psicología ha observado que la intolerancia a la incertidumbre se asocia con más ansiedad: un trabajo del psicólogo Nicholas Carleton, publicado en 2016 en el Journal of Anxiety Disorders, propuso que el miedo a lo desconocido podría ser un componente fundamental de muchos problemas de ansiedad. La IA, con su evolución rápida e impredecible, es un terreno especialmente fértil para ese miedo: nadie sabe con certeza qué habilidades serán valiosas dentro de cinco años.

¿Cómo gestionar la «IAnsiedad»?

Gestionar la «IAnsiedad» no consiste en ignorar los cambios ni en dejarse arrastrar por el pánico, sino en recuperar cierta sensación de control: informarse con criterio, aprender a ritmo propio y proteger lo que la IA no puede sustituir. Estas pautas pueden ayudarte:

  • Distingue lo posible de lo probable. Pensamientos como «la IA hará mi trabajo y me quedaré sin nada» mezclan escenarios posibles con certezas. Preguntarte qué evidencia tienes y qué está en tu mano hacer reduce el catastrofismo.
  • Dosifica la información. Seguir cada novedad sobre la IA puede alimentar la sensación de ir siempre por detrás. Elige pocas fuentes fiables y limita el tiempo que dedicas a ellas.
  • Aprende en pequeñas dosis. Probar una herramienta concreta aplicada a tu trabajo suele generar más sensación de control que intentar abarcarlo todo.
  • Habla de ello en el trabajo. Preguntar qué cambios están previstos y pedir formación son formas legítimas de reducir la incertidumbre. Las empresas que involucran a sus equipos y explican sus planes contribuyen a reducir la resistencia y la ansiedad.
  • Cuida los vínculos humanos. Si notas que recurres a un chatbot para evitar conversaciones difíciles o para no sentirte solo, puede ser una señal para reforzar tus relaciones fuera de la pantalla.

Si la preocupación te acompaña la mayor parte del día, afecta a tu sueño o a tu rendimiento, o te cuesta dejar de darle vueltas, puede ser útil hablar con un profesional. Puedes leer sobre cómo saber si tienes ansiedad y cuándo pedir ayuda.

En el fondo, la «IAnsiedad» nos habla menos de las máquinas que de nosotros mismos: de la necesidad de sentirnos útiles, de confiar en los demás y de anticipar un futuro que se nos escapa. Como ha ocurrido con otras transformaciones tecnológicas, el malestar inicial suele convivir con la adaptación, y ponerle nombre es el primer paso para que deje de dominarnos. Quizá la pregunta más útil no sea qué hará la IA en nuestro lugar, sino qué queremos seguir haciendo nosotros, y con quién.

Si el malestar persiste, puedes encontrar un psicólogo en el directorio de Psicología y Mente de España, México o Colombia.

Este contenido es educativo y no sustituye la terapia ni la valoración de un profesional de la salud mental.

  • American Psychological Association. (2023). 2023 Work in America Survey: Artificial Intelligence, Monitoring Technology, and Psychological Well-Being.
  • Carleton, R. N. (2016). "Fear of the unknown: One fear to rule them all?". Journal of Anxiety Disorders, 41, 5-21.
  • Fang, C. M. et al. (2025). "How AI and human behaviors shape psychosocial effects of chatbot use: A longitudinal randomized controlled study". MIT Media Lab y OpenAI.
  • Johnson, D. G. y Verdicchio, M. (2017). "AI anxiety". Journal of the Association for Information Science and Technology.
  • Wang, Y.-Y. y Wang, Y.-S. (2022). "Development and validation of an artificial intelligence anxiety scale: An initial application in predicting motivated learning behavior". Interactive Learning Environments.

Preguntas frecuentes

La «IAnsiedad» es el malestar, la preocupación o el miedo que algunas personas sienten ante la IA y sus posibles efectos en el trabajo, las relaciones o la propia imagen. No se considera un trastorno mental porque el artículo la presenta como una reacción emocional ante un cambio rápido e incierto. Puede ser leve y pasajera o, en algunos casos, intensa y persistente.

Puede aparecer como miedo a que la IA haga tareas propias y a sentirse reemplazable, algo que puede afectar a la valoración personal cuando el trabajo es una parte central de la identidad. También incluye ansiedad por tener que aprender a usar estas herramientas y preocupación por no estar a la altura. Según la encuesta Work in America de 2023, el 38 % de los trabajadores estadounidenses temía que la IA volviera obsoletas parte o todas sus funciones, aunque esa encuesta solo muestra una asociación con el malestar mental, no una causalidad.

La IA puede introducir dudas sobre si un mensaje, una imagen o una voz son reales o han sido generados o manipulados. Las estafas que imitan voces, las imágenes alteradas y los textos automáticos pueden exigir una verificación constante que, para algunas personas, se convierte en fuente de tensión. Además, los contenidos aparentemente perfectos creados con IA pueden alimentar comparaciones y la sensación de que la propia producción vale menos.

Puede despertar celos por el uso que la pareja hace de un chatbot, dudas sobre la autenticidad de mensajes románticos o inquietud ante compañeros virtuales. El artículo plantea que una disponibilidad ilimitada de estos sistemas puede llevar a algunas personas a temer comparaciones que erosionen la paciencia y la tolerancia necesarias en las relaciones reales. La investigación en este ámbito aún es escasa, aunque los estudios citados sugieren que quienes tienden más al apego emocional o confían más en el chatbot pueden sentir más soledad o dependencia.

La comparación con una máquina puede ser desigual, ya que la IA opera a una velocidad y con un volumen de datos inalcanzables para una persona. Según la psicóloga de Hiwell citada en el artículo, esa comparación puede disparar el perfeccionismo y la autocrítica. También puede restar satisfacción a los propios logros, especialmente cuando la autoestima está muy ligada a lo que se produce.

La incertidumbre amplifica el malestar porque no se sabe con certeza qué habilidades serán valiosas dentro de cinco años ni cómo evolucionará la IA. El artículo señala que la intolerancia a la incertidumbre se asocia con más ansiedad. Nicholas Carleton propuso en 2016 que el miedo a lo desconocido podría ser un componente fundamental de muchos problemas de ansiedad.

El artículo propone distinguir entre lo posible y lo probable, dosificar la información sobre IA y aprender herramientas concretas en pequeñas dosis. También recomienda hablar de los cambios previstos en el trabajo, pedir formación y reforzar los vínculos humanos si se recurre a un chatbot para evitar conversaciones difíciles o no sentirse solo. La idea es recuperar cierta sensación de control sin ignorar los cambios ni dejarse arrastrar por el pánico.

Puede ser útil hablar con un profesional si la preocupación está presente la mayor parte del día, afecta al sueño o al rendimiento, o resulta difícil dejar de darle vueltas. El artículo indica que su contenido es educativo y no sustituye la terapia ni la valoración de un profesional de la salud mental.

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Aitor Sáez. (2026, octubre 23). «IAnsiedad»: ¿qué es la ansiedad por la inteligencia artificial?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/iansiedad-ansiedad-inteligencia-artificial

Periodista | Editor de Psicología y Mente

Barcelona

Aitor Sáez es un reconocido periodista, antes corresponsal para medios internacionales en México, Colombia y Grecia. Autor de tres libros, siempre enfocado a temáticas sociales: cumplir con la función social del periodismo. De esa motivación nace su interés por incorporarse como editor de 'Psicologia y Mente', con el ánimo de poner en valor todo el conocimiento de los psicólogos y colegas que forman parte de esta comunidad.

Artículos relacionados

Artículos nuevos

Quizás te interese

Consulta a nuestros especialistas