El miedo a conducir es un fenómeno relativamente habitual en todo tipo de personas en edad de manejar estos vehículos, y no es de por sí algo que deba suponer un problema en todos los casos. A veces no pasa nada por sufrir este tipo de malestar simplemente porque no se tiene ni el deseo ni la necesidad de conducir, y también puede ocurrir que este miedo sea fácil de superar en cuestión de horas o pocos días, y que no entorpezca la conducción.

Ahora bien, hay casos en los que la ansiedad que produce el hecho de conducir llega a generar muchos problemas, hasta el punto en el que es un factor que daña la calidad de vida de la persona.

En estos casos hablamos de amaxofobia, o fobia a conducir. Pero… ¿cómo reconocer el límite que separa lo simplemente desagradable o incómodo, por un lado, y lo patológico, por el otro?

Las claves para reconocer la fobia a conducir

Se estima que alrededor del 20% de los conductores sufren en mayor o menor medida un cierto nivel de ansiedad al conducir. Sin embargo, en la mayoría de los casos no podemos hablar de una fobia. Hasta cierto punto es de esperar: las altas velocidades que experimentamos yendo en uno de estos vehículos, combinadas con la consciencia de que en pocos segundos podríamos causas accidentes morales, pueden ser interpretadas como una fuente de peligro constante.

Y a fin de cuentas, la evolución natural no ha ido moldeando nuestro cerebro para que se nos dé muy bien movernos tan rápido; necesitamos meses de práctica tan solo para empezar a hacerlo sin grave peligro, e incluso con carné, los accidentes son frecuentes (muy raramente veremos pájaros chocando con elementos naturales de su entorno al volar, por ejemplo).

Normalmente, llegamos a un punto en el que aprendemos a manejarnos bien con el coche, la moto o el vehículo que sea. Pero del mismo modo en el que podemos aprender a dejar de tenerle miedo a conducir, también podemos aprender a ganárselo (de manera involuntaria, claro). Y a veces, este miedo es tan intenso que deja de ser miedo y pasa a constituir una psicopatología.

Así, las fobias son una mezcla de predisposiciones biológicas (el hecho de que podamos experimentar ansiedad nos permite reaccionar a tiempo ante los peligros) y aprendizajes (podemos asociar cualquier emoción a cualquier estímulo).

Ahora bien, no siempre resulta fácil entender bien qué tipo de emociones estamos viviendo, y si lo que nos ocurre es un trastorno psicológico o no. Yunque los diagnósticos son realizados en última instancia por profesionales de la salud mental, es importante conocer algunas claves para detectar señales y síntomas propios de las psicopatologías. Y en el caso de la fobia a conducir, las ideas clave que ayudan a saber si la estamos sufriendo o no son las siguientes (no hace falta que se den todas en una misma persona).

1. Al conducir o intentarlo, sentimos que perdemos el control sobre el cuerpo

La sensación de pérdida de control sobre uno mismo es típica en las fobias de todo tipo. Aparecen además temblores y agitación respiratoria.

2. La simple idea de conducir produce ansiedad

Allí donde hay fobia a conducir, el hecho de cerrar los ojos e imaginar que conducimos hace que nuestros niveles de ansiedad suban significativamente.

3. Buscamos excusas para no conducir

Quienes no conducen por motivos económicos, ecológicos o logísticos (por ejemplo, falta de aparcamientos) no buscan excusas para no elegir el coche y la moto como medio de transporte. Pero quienes sufren fobia a conducir se ven inclinados hacia la mentira o la ocultación de su motivo principal.

4. Aparecen pensamientos catastrofistas al conducir o al ir a conducir

Como en todas las fobias, el estímulo fóbico hace que surjan previsiones pesimistas acera de lo que ocurrirá en los siguientes minutos.

5. Nos preocupa que ante urgencias nos veamos forzados a conducir

Quienes sufren fobia a conducir también experimentan, de vez en cuando, ansiedad ante la idea de que se den circunstancias en las que deban conducir por una urgencia o por algo que necesita un familiar o un amigo.

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Si estás pensando en empezar un proceso de psicoterapia para superar una fobia, una fuente de estrés o cualquier otro tipo de malestar emocional o de raíz comportamental, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Centro Psicológico Cepsim llevamos años atendiendo a adultos, niños y adolescentes, y ofrecemos nuestros servicios de manera presencial, en nuestros centros situados en Madrid, y online a través de sesiones de videollamada.

Referencias bibliográficas:

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