Trastorno mixto de ansiedad y depresión: ¿qué es y cómo se trata?

Síntomas de ansiedad y depresión a la vez que, por separado, no bastan para otro diagnóstico.

Johanna Hardell [Flickr]
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La ansiedad y la depresión pueden aparecer al mismo tiempo sin que exista un trastorno de ansiedad y un trastorno depresivo completos. Hay semanas en las que una persona se nota tensa, preocupada e incapaz de desconectar y, a la vez, apagada, cansada y sin ganas de casi nada. Ninguna de las dos cosas basta por sí sola para un diagnóstico concreto, pero juntas pesan. Para ese terreno intermedio existe una etiqueta clínica con historia propia, que las búsquedas recogen como trastorno mixto de ansiedad y depresión y los manuales como trastorno mixto ansioso-depresivo.

El trastorno mixto ansioso-depresivo describe la presencia simultánea de síntomas de ansiedad y de depresión que, considerados por separado, no alcanzan la intensidad, el número o la persistencia necesarios para otro diagnóstico específico. Aun así, la combinación provoca un malestar significativo o interfiere en la vida cotidiana. Ansiedad y depresión comparten un fondo de afecto negativo y malestar emocional, aunque cada una tiene rasgos propios, y por eso no siempre es fácil saber dónde termina una y empieza la otra. A continuación repasamos cómo lo definen la CIE-10 y la CIE-11, qué síntomas lo caracterizan, en qué se diferencia de tener dos trastornos a la vez y cómo suele tratarse.

Criterios en la CIE-10 y la CIE-11

Las clasificaciones diagnósticas han cambiado su manera de entender este problema. La CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud incluía el trastorno mixto de ansiedad y depresión con el código F41.2, dentro del grupo de otros trastornos de ansiedad. Se reservaba para los casos en que había síntomas depresivos y ansiosos sin que ninguno predominara claramente ni fuera lo bastante intenso como para justificar por sí solo otro diagnóstico. La CIE-10 pedía además que estuviera presente algún síntoma vegetativo, como temblor, palpitaciones, boca seca o molestias de estómago, aunque fuera de forma intermitente. Cuando ambos grupos de síntomas eran suficientemente graves, se indicaba registrar los dos diagnósticos por separado.

La CIE-11 mantiene la categoría, aunque introduce cambios importantes. Ahora recibe el código 6A73, trastorno mixto depresivo y de ansiedad, y se sitúa entre los trastornos depresivos. Los síntomas de ambos ámbitos deben estar presentes más días de los que están ausentes durante al menos dos semanas, provocar malestar significativo o deterioro funcional y no cumplir por separado los requisitos de otro trastorno depresivo o de ansiedad y miedo. Algunos estudios con población general sugieren que, definido así, el trastorno mixto se comporta como un cuadro clínico y no como una molestia menor.

El DSM-5-TR, en cambio, no reconoce un trastorno mixto ansioso-depresivo como diagnóstico independiente. Dispone de otras formas de describir la coexistencia de ambos tipos de síntomas; por ejemplo, los trastornos depresivos pueden especificarse como acompañados de malestar ansioso. Esa formulación no equivale al 6A73 de la CIE-11, así que la etiqueta dependerá del sistema de clasificación y, sobre todo, de la evaluación individual.

¿Es lo mismo que tener ansiedad y depresión a la vez?

No exactamente, y esta es probablemente la distinción más importante. Una persona puede cumplir todos los criterios de un trastorno depresivo y, al mismo tiempo, los de un trastorno de ansiedad; en ese caso hablamos de comorbilidad y pueden establecerse ambos diagnósticos. En el trastorno mixto sucede algo diferente: hay síntomas clínicamente relevantes de los dos ámbitos, pero ninguno es lo bastante grave, numeroso o persistente como para justificar otro trastorno por separado, aunque el conjunto sí genere sufrimiento o dificultades importantes.

Pensemos en alguien que durante varias semanas se siente desanimado, ha perdido parte del interés por actividades que antes disfrutaba y está más cansado de lo habitual. Al mismo tiempo, pasa buena parte del día preocupado, anticipando resultados negativos, tenso y con dificultades para relajarse. La presencia conjunta de estos síntomas merece valoración aunque ninguno de los dos grupos, aisladamente, parezca encajar en un cuadro completo.

Esto también ayuda a evitar el error contrario: considerar cualquier mezcla de tristeza y preocupación como un trastorno. Experimentar ambas emociones durante un duelo, una ruptura, una enfermedad o una etapa laboral complicada puede formar parte de una reacción comprensible. El contexto, la duración, la intensidad y la interferencia en la vida cotidiana son los que marcan la diferencia.

¿Cuáles son sus síntomas?

Combina manifestaciones propias de la ansiedad con otras relacionadas con la depresión, y la mezcla concreta varía mucho de una persona a otra. Por eso no existe una lista de síntomas que permita realizar un autodiagnóstico, aunque sí pueden describirse los más habituales:

  • Síntomas depresivos: estado de ánimo bajo, disminución del interés o del placer, cansancio, desesperanza, baja autoestima, dificultades de concentración o cambios en el sueño.
  • Síntomas ansiosos: preocupación frecuente, nerviosismo, sensación de estar en alerta, dificultad para controlar los pensamientos preocupantes, temor a que ocurra algo negativo, problemas para relajarse o tensión muscular.
  • Manifestaciones físicas: palpitaciones, molestias digestivas, tensión, alteraciones del sueño u otras sensaciones vinculadas con la activación fisiológica.

La irritabilidad, los problemas para concentrarse y las alteraciones del sueño pueden aparecer tanto en cuadros ansiosos como depresivos, lo que explica en parte por qué la frontera entre ambos es difícil de trazar a partir de síntomas aislados. Tampoco conviene atribuir automáticamente cualquier molestia física a la ansiedad. Si aparecen síntomas nuevos, intensos o preocupantes, especialmente dolor torácico importante, pérdida de conocimiento o dificultad respiratoria marcada, hace falta una valoración médica.

¿Por qué pueden aparecer juntos la ansiedad y los síntomas depresivos?

No se conoce una causa única: ansiedad y depresión comparten diferentes factores de vulnerabilidad y con frecuencia aparecen asociadas. Algunas personas parecen tener una predisposición mayor al afecto negativo, mientras que el estrés prolongado, las dificultades económicas, los conflictos interpersonales, las enfermedades, las pérdidas o determinados acontecimientos vitales se han relacionado con la aparición y el mantenimiento del malestar.

También pueden formarse círculos que conectan ambos tipos de síntomas. Quien vive preocupado de forma constante puede empezar a dormir peor, sentirse agotado y abandonar actividades que antes disfrutaba. A su vez, la pérdida de actividad, de motivación o de contacto social se ha asociado con un estado de ánimo más bajo, que hace que los problemas parezcan todavía más difíciles de afrontar.

Nada de esto significa que la ansiedad termine necesariamente en depresión ni que la depresión produzca inevitablemente ansiedad. En algunas personas una precede a la otra, en otras aparecen prácticamente a la vez y en muchos casos intervienen factores compartidos. La evaluación psicológica intenta reconstruir precisamente ese patrón en cada caso.

¿Cuándo conviene pedir ayuda?

Conviene pedir ayuda cuando los síntomas se mantienen durante semanas, generan un sufrimiento considerable o empiezan a interferir con el trabajo, los estudios, las relaciones, el descanso o el autocuidado. Una mala semana o una etapa de estrés no bastan para hablar de un trastorno, pero tampoco hace falta esperar a «estar muy mal» para consultar.

También merece valoración profesional que la persona empiece a usar alcohol u otras sustancias para reducir el malestar, se aísle progresivamente, sienta una desesperanza intensa o note que cada vez tiene menos recursos para afrontar la situación. La evaluación permite determinar si existe un trastorno mixto, un trastorno depresivo, un trastorno de ansiedad, ambos a la vez u otro problema que explique mejor los síntomas, y en ella es importante preguntar directamente por pensamientos relacionados con la muerte, la autolesión o el suicidio.

Si existen pensamientos de suicidio, intención de hacerse daño o riesgo inmediato, no hay que esperar a que desaparezcan por sí solos. Busca ayuda urgente y procura no quedarte solo. En España puedes llamar a la Línea 024, gratuita y disponible las 24 horas, o al 112 si hay una emergencia inmediata. En México está la Línea de la Vida (800 911 2000) y en Colombia, la línea 123. En otros países, contacta con los servicios de emergencias o con la línea de crisis local.

¿Cómo se trata el trastorno mixto ansioso-depresivo?

Suele abordarse con psicoterapia, especialmente con enfoques cognitivo-conductuales, y en algunos casos se valora además la medicación. En cualquier caso, el tratamiento debe partir de una evaluación completa, que tenga en cuenta qué síntomas predominan, cuánto interfieren en la vida diaria, cómo han evolucionado, si hay otros problemas psicológicos o médicos, el consumo de sustancias y el riesgo de autolesión.

Las intervenciones psicológicas pueden trabajar a la vez sobre procesos de los dos ámbitos. La terapia cognitivo-conductual ayuda a identificar y modificar patrones de preocupación, evitación y pensamiento, mientras que la activación conductual se centra en recuperar poco a poco actividades significativas que se han ido abandonando. Cuando hay evitación asociada a la ansiedad, pueden incorporarse procedimientos de exposición ajustados al problema concreto.

La psicoeducación también suele ser útil. Entender cómo interactúan la ansiedad y el estado de ánimo permite ver de qué manera la preocupación, el aislamiento, el mal descanso o la pérdida de actividades gratificantes alimentan el malestar, y a partir de ahí el tratamiento se adapta a los procesos que lo mantienen en lugar de aplicar la misma técnica a todo el mundo.

En cuanto a los fármacos, la decisión no debería basarse solo en la etiqueta «ansioso-depresivo», sino en el diagnóstico, la gravedad, la historia clínica, las posibles contraindicaciones y las preferencias de la persona, y siempre la toma un médico. Cuando la depresión y la ansiedad cumplen criterios de trastornos específicos, guías como la del NICE sobre la depresión en adultos recomiendan establecer qué problema abordar primero según su gravedad y repercusión.

Ansiedad y depresión pueden coincidir sin ser lo mismo

El trastorno mixto ansioso-depresivo da nombre a una realidad clínica frecuente: hay personas que sufren a la vez síntomas relevantes de ansiedad y de depresión sin encajar del todo en ninguno de los dos cuadros por separado. La CIE-10 lo recogía como F41.2 y la CIE-11 lo mantiene como 6A73, ahora entre los trastornos depresivos, mientras que el DSM-5-TR organiza estas presentaciones de otra manera.

La etiqueta, sin embargo, importa menos que entender qué está ocurriendo. Cuando la preocupación, el desánimo, la pérdida de interés o el agotamiento empiezan a ocupar buena parte del día y a recortar la capacidad para vivir con normalidad, merece la pena consultar. Una evaluación adecuada permite distinguir una reacción temporal de un problema clínico y elegir un tratamiento que responda a lo que de verdad le pasa a esa persona. Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional.

Serie: Entender la ansiedad

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Según lo que necesites ahora:

  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing.
  • Möller, H. J., Bandelow, B., Volz, H. P., Barnikol, U. B., Seifritz, E. y Kasper, S. (2016). The relevance of 'mixed anxiety and depression' as a diagnostic category in clinical practice. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, 266(8), 725-736. https://doi.org/10.1007/s00406-016-0684-7
  • National Institute for Health and Care Excellence. (2022). Depression in adults: treatment and management (NICE guideline NG222). https://www.nice.org.uk/guidance/ng222
  • Organización Mundial de la Salud. (1992). The ICD-10 Classification of Mental and Behavioural Disorders: Clinical Descriptions and Diagnostic Guidelines. OMS.
  • Organización Mundial de la Salud. (2024). Clinical Descriptions and Diagnostic Requirements for ICD-11 Mental, Behavioural or Neurodevelopmental Disorders. OMS.
  • Shevlin, M., Hyland, P., Nolan, E., Owczarek, M., Ben-Ezra, M. y Karatzias, T. (2022). ICD-11 'mixed depressive and anxiety disorder' is clinical rather than sub-clinical and more common than anxiety and depression in the general population. British Journal of Clinical Psychology, 61(1), 18-36. https://doi.org/10.1111/bjc.12321

Preguntas frecuentes

Es la presencia simultánea de síntomas de ansiedad y de depresión que, por separado, no bastan para otro diagnóstico, pero que juntos causan malestar o interfieren en la vida diaria.

En la CIE-10 es el F41.2, dentro de otros trastornos de ansiedad. En la CIE-11 es el 6A73, trastorno mixto depresivo y de ansiedad, y se clasifica entre los trastornos depresivos.

No como diagnóstico independiente. El DSM-5-TR describe la coexistencia de síntomas de otras formas, por ejemplo con el especificador de depresión «con malestar ansioso».

No. Si se cumplen todos los criterios de un trastorno depresivo y de uno de ansiedad, se habla de comorbilidad. El trastorno mixto se usa cuando ninguno de los dos alcanza por sí solo esos criterios.

Tras una evaluación completa, suele abordarse con psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual o la activación conductual. En algunos casos el médico valora también medicación.

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Oscar Castillero Mimenza. (2017, enero 14). Trastorno mixto de ansiedad y depresión: ¿qué es y cómo se trata?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/trastorno-mixto-ansioso-depresivo

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