«Pensaba que simplemente yo era así»: TDAH en adultos, ansiedad y el alivio de entenderse

El TDAH y la ansiedad pueden coincidir y conocer sus diferencias ayuda a comprenderlos mejor.

TDAH, adulto, mujer
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«Yo no sabía que era ansiedad. Exteriorizaba estas emociones en forma de rabia o molestia. Me la pasaba como amargada», dice Valeria (nombre ficticio de nuestro testimonio). «Ahora, que soy adulta, ya puedo nombrarla», continúa. Su voz es dulce, más bien pausada. Sus pensamientos, en cambio, van a otro ritmo. Valeria, a sus 32 años, fue diagnosticada con TDAH. «Ya va, se me fue la idea», comenta en otro momento de la conversación. Porque, sí, a veces, el hilo se pierde, las ideas se agolpan en su mente y debe hacer cierto esfuerzo por retomar lo que está diciendo. Sin embargo, no pierde la serenidad.

A simple vista, puede que su forma de expresarse quizá no coincida del todo con la imagen que muchas personas tienen del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). No siempre tiene una energía desbordante, no suele interrumpir en una conversación, piensa muy bien lo que dice y toma pausas antes de expresarse. Pero detrás de esa aparente calma, hay una mente que vuela hacia otros universos, ideas que operan a toda máquina y una historia marcada por emociones que durante mucho tiempo no supo cómo identificar.

Durante años, Valeria no entendía por qué le costaba tanto organizarse, empezar las tareas con antelación o concentrarse en temas que no le parecían interesantes. En el liceo (o instituto), podía pasar la noche estudiando para un examen que habría afrontado con menos estrés si se hubiera preparado antes. Sabía que necesitaba hacerlo de otra manera, pero cambiar esa dinámica era algo impensable para ella. Con los años, el diagnóstico de TDAH le permitió comprender mejor algunas de esas dificultades y encontrar respuestas a muchos comportamientos y experiencias que antes no comprendía del todo. Su experiencia nos lleva a preguntarnos algo: ¿cómo se relacionan el TDAH y la ansiedad en adultos, y por qué a veces cuesta tanto reconocer lo que ocurre?

¿Cómo se relacionan el TDAH y la ansiedad en adultos?

El TDAH es una condición del neurodesarrollo cuyos signos comienzan durante la infancia y pueden persistir en la edad adulta. Sus manifestaciones incluyen dificultades para regular la atención, organizar tareas, gestionar el tiempo y controlar los impulsos. La hiperactividad también puede continuar, aunque en algunas personas se expresa más como una sensación interna de inquietud que como un movimiento constante. Estas dificultades pueden influir negativamente en el trabajo, en las relaciones personales y también en la capacidad para afrontar las responsabilidades cotidianas. Eso sí, reconocerse en algunas de ellas no significa tener TDAH: muchas pueden aparecer también por estrés, falta de sueño o ansiedad, y solo una evaluación profesional permite saber qué hay detrás.

La ansiedad, por su parte, puede aparecer ante situaciones que generan incertidumbre, preocupación o sensación de amenaza. En una revisión publicada en Frontiers in Psychiatry en 2025, Xinyu Fu y colaboradores analizaron 84 estudios sobre el TDAH en adultos y su coexistencia con ansiedad y depresión. Los autores describieron una superposición de dificultades cognitivas y emocionales que puede complicar la evaluación de ambas condiciones. Algunos autores proponen que la inatención y la preocupación pueden retroalimentarse: la dificultad para concentrarse puede generar más preocupaciones, y la preocupación persistente puede, a su vez, dificultar la concentración. Sin embargo, esta interacción no significa que todas las personas con TDAH desarrollen ansiedad.

Valeria nos cuenta también cómo algunas manifestaciones del TDAH en su vida inciden en el aumento de su ansiedad. «Algo que me da mucha angustia es no calcular los tiempos correctamente, es algo que no se me da. Entonces, puedo ponerme demasiadas cosas que hacer en un día, pensando que las voy a hacer rápido y cuando no cumplo con todo lo que quería hacer siento demasiada ansiedad, porque me comprometo a tiempos que no son posibles. Eso no me gusta, porque es como si faltara mi palabra. Si dije que iba a llegar a tal hora o que iba a entregar algo a una hora, me hace sentir muy mal no poder cumplir».

¿Por qué el TDAH puede pasar desapercibido hasta la edad adulta?

Durante su adolescencia, Valeria tenía buenas calificaciones, pero estudiaba casi siempre la noche anterior a los exámenes. Sabía que prepararse con antelación podría reducir su estrés, pero era muy difícil para ella empezar. «Creo que lo que más me ha afectado de toda la vida ha sido la procrastinación, pero pensaba simplemente que yo era así», explica. Durante años interpretó esa dificultad como una característica personal, sin relacionarla con el TDAH. Tener buenos resultados académicos o laborales no descarta que una persona pueda experimentar dificultades persistentes para organizarse y regular su atención.

Según información recabada en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), las manifestaciones del TDAH pueden cambiar a lo largo de la vida y hacerse más evidentes cuando aumentan las exigencias laborales, domésticas y sociales. Algunas personas llegan a la edad adulta sin haber recibido una evaluación que les ayude a comprender estas dificultades. En otros casos, las estrategias que antes les funcionaban dejan de ser suficientes para responder a las nuevas responsabilidades y demandas cotidianas.

En el caso de Valeria, también influyó la imagen que tenía del TDAH. «Cuando escuchaba cosas sobre el TDAH me hacían sentido por cómo funciona mi cabeza, pero siempre lo desestimé porque este término está muy ligado con la hiperactividad y yo nunca fui así». Con el tiempo, y tras una evaluación profesional, entendió que las dificultades para regular la atención también podían formar parte de su experiencia. Además, dicho trastorno suele presentarse de forma distinta en niños, niñas, hombres y mujeres. Esta es una de las razones por las que es importante no asumir que todas las personas presentan el mismo perfil.

¿Qué ocurre cuando la ansiedad y las dificultades de atención coinciden?

Valeria describe la ansiedad como una acumulación de pensamientos que le impide concentrarse. «No puedo parar de pensar una cosa tras otra. Si me hablan, se me hace muy difícil seguir el hilo de lo que se está hablando y me bloqueo. Siento que no me da la energía para empezar a trabajar o para hacer las cosas que tengo que hacer cuando voy tarde. Es como un bloqueo físico y un ruido mental muy fuerte», cuenta. Debido a que la planificación del tiempo es una fuente de malestar importante, cuando no cumple sus propias expectativas, siente frustración y, además, empieza a exigirse en exceso. «Me autoexijo demasiado cuando veo que no llego en el tiempo acordado. Entonces me bloqueo y es más difícil continuar la tarea», dice.

Lo que cuenta Valeria deja ver cómo las dificultades para organizarse y la autoexigencia pueden darse a la vez. Eso sí, no permite afirmar que el TDAH sea la causa directa de toda su ansiedad. La información de Mayo Clinic sobre el TDAH en adultos señala que la ansiedad y otras dificultades de salud mental pueden coexistir con esta condición. Es por eso que una evaluación profesional debe considerar los antecedentes desde la infancia, la persistencia de las dificultades, su impacto en diferentes ámbitos y la presencia de otras posibles explicaciones.

¿Qué estrategias pueden ayudar a gestionar el TDAH y la ansiedad?

Después de conocer su diagnóstico, Valeria comenzó a adaptar sus rutinas a sus necesidades. Usa listas, alarmas, pizarras y temporizadores para recordar tareas y organizar su jornada. También ha encontrado maneras de hacer más entretenidas las actividades domésticas, como poner música mientras ordena la casa. «Sé que no puedo confiar al cien por cien en mi mente, y está bien. Mi mente funciona maravillosamente para muchas otras cosas, pero si necesita un poco de ayuda para llevar bien las cosas más cotidianas, pues, se la doy», reflexiona.

Su experiencia coincide con algunas recomendaciones prácticas que recoge el blog de la clínica estadounidense Advanced Psychiatry Associates para adultos con TDAH: hacer visible el tiempo, dividir las tareas en periodos manejables, reducir las distracciones y establecer rutinas de organización. Claro, estas herramientas no funcionan igual para todo el mundo, pero pueden facilitar el inicio y la continuidad de actividades que generan dificultades. Adaptar el entorno para que las actividades sean más accesibles también puede reducir la frustración y favorecer una mayor autonomía en la vida cotidiana.

«Siento que hoy en día soy muy consciente de que hay que hacer ejercicio, sacar tiempo para limpiar y para hacer cosas básicas de la casa y no dejar todo para última hora. Entonces, uso calendarios, alarmas y muchos métodos para recordarme lo que tengo que hacer, y respeto eso como si fuera sagrado», agrega Valeria. Externalizar la memoria mediante recordatorios y listas permite tener apoyos concretos para organizar las tareas, en lugar de depender exclusivamente de recordar cada pendiente. También ayuda revisar las expectativas de tiempo, priorizar pocas actividades y establecer pausas realistas.

Estas herramientas pueden complementar, pero no sustituyen, el acompañamiento profesional: la psicoeducación, la terapia psicológica y, cuando un profesional lo considera necesario, la medicación forman parte de los abordajes habituales del TDAH en adultos.

Comprender la propia mente sin reducirse a una etiqueta

Para Valeria, uno de los principales cambios ha sido empezar a tratarse con más compasión y sin tanta dureza. Conocer su forma de funcionar le ha permitido buscar recursos que se adapten a ella, en lugar de intentar cumplir todas las tareas de una única manera. Que sí, que a veces tropieza con la frustración, pero ya no es el pan de cada día. También ha aprendido a abrir espacio y reservar tiempo para actividades cotidianas que antes dejaba de lado porque no le parecían estimulantes.

La relación entre TDAH y ansiedad sigue siendo objeto de investigación, aunque aún es necesario analizar mejor los mecanismos que intervienen en su coexistencia y estudiar qué estrategias serían más eficaces según las necesidades de cada persona. Mientras tanto, la experiencia de Valeria nos recuerda que entender las propias dificultades no hace que el malestar desaparezca de sopetón, pero puede ser una gran herramienta para encontrar formas más realistas de afrontarlo. Si la ansiedad o las dificultades de atención se mantienen y afectan el día a día, pedir ayuda profesional puede ser un buen primer paso para interpretar mejor lo que hay detrás.

Si te reconoces en esta experiencia y las dificultades se mantienen, un profesional de la psicología o la psiquiatría puede ayudarte a valorar lo que ocurre. Puedes encontrar uno en el directorio de Psicología y Mente de España, México o Colombia.

Este contenido es educativo y no sustituye la valoración ni el acompañamiento de un profesional de la salud mental.

  • Fu, X. et al. (2025). "Adult ADHD and comorbid anxiety and depressive disorders: a review of etiology and treatment". Frontiers in Psychiatry, 16, 1597559. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2025.1597559
  • Centers for Disease Control and Prevention. (2024). "El TDAH en los adultos: resumen".
  • Mayo Clinic. (2026). "Trastorno por déficit de atención e hiperactividad del adulto: síntomas y causas".
  • Espinoza Jara, H. (2026, 14 de octubre). "El TDAH invisible en mujeres: manifestaciones a lo largo del ciclo vital, impacto emocional y estrategias de abordaje clínico". Psicología y Mente.
  • Avance Psicólogos. (2018, actualizado en 2026). "¿Cómo sé si tengo ansiedad? Síntomas, tipos y cuándo pedir ayuda". Psicología y Mente.
  • Advanced Psychiatry Associates. (s. f.). "ADHD strategies for adults in Sacramento".

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Eileen Rada. (2026, noviembre 2). «Pensaba que simplemente yo era así»: TDAH en adultos, ansiedad y el alivio de entenderse. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/pensaba-que-simplemente-yo-era-asi-tdah-en-adultos-ansiedad-y-el-alivio-de-entenderse

Periodista I Redactora de 'Psicologia y Mente'

Eileen Rada es comunicadora social licenciada de la Universidad Central de Venezuela (Caracas), con más de una década de ejercicio profesional. Es escritora, editora, creadora de contenidos y una mujer entusiasta del autoconocimiento, el bienestar, la cultura, la música y la identidad. En los últimos años se ha especializado en temas de salud mental, con más de 800 colaboraciones para la edición de artículos en 'Psicología y Mente'. Se une al nuevo editorial para la investigación y producción periodística de contenidos propios.

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