Muchas de las personas que acuden a psicoterapia lo hacen debido a experiencias que ha dejado una huella emocional muy dolorosa en su memoria: marca psicológica que condiciona de una manera dañina su manera de comportarse, de pensar y de sentir del presente.

El hecho de haber pasado por una ruptura de pareja es, muchas veces, lo que desencadena estas formas de malestar. Por suerte, los psicólogos llevamos décadas desarrollando métodos para superar estas alteraciones vinculadas a lo emocional. Veamos en qué consiste a través de un resumen acerca de cómo se abordan en psicoterapia las consecuencias de las rupturas de pareja.

¿Qué se hace en psicoterapia para ayudar a superar una ruptura de pareja?

Aquí veremos cuáles son los procesos más importantes que tienen lugar a lo largo de las sesiones de terapia psicológica cuando se quiere ayudar a alguien que sufre por una ruptura de pareja. Eso sí, no se utiliza la totalidad de estos recursos terapéuticos en todos los casos, dado que cada paciente es único.

1. Ejercicios de auto-conocimiento

Sobre todo en las primeras sesiones, es fundamental explorar las principales causas del malestar del paciente. Este suele pedir hora para la primera reunión con el psicólogo teniendo una idea vaga acerca de lo que le ocurre, pero es necesario que llegue a verla de una manera más nítida e incluso detectando aspectos de su experiencia inicial que le estaban llevando a engaño acerca de cuál es la raíz de su malestar.

Y es que el hecho de sentir en propia carne una alteración emocional no hace que automáticamente seamos conscientes de cuál es el verdadero problema que genera ese fenómeno psicológico. Para eso está, entre otras cosas, la figura del psicólogo, que ayuda a ir comprendiendo las lógicas por las que ese malestar se mantiene y emerge en situaciones determinadas del día a día.

¿Cómo se consigue que los pacientes vayan comprendiendo cuáles son los aspectos de la ruptura de pareja que más les duelen? Entrenándoles en ejercicios de Inteligencia Emocional y auto-conocimiento.

La mayoría de estos tienen que ver con ir anotando en una especie de diario personal (o autorregistro) lo que sienten en momentos clave, así como lo que estaban haciendo justo antes, durante y después de esas experiencias. Ir creando esta rutina permite tener una visión global del desajuste emocional y detectar patrones comunes en la mayoría de ellos.

En todo caso, es el psicoterapeuta quien da las instrucciones para aplicar este ejercicio al día a día, dependiendo de las particularidades del paciente y de su contexto de vida.

2. Ejercicios de gestión del malestar

Uno de los aspectos clave de la psicoterapia aplicada a los casos de malestar por ruptura de pareja tiene que ver con enseñar al paciente a gestionar las sensaciones desagradables y emocionalmente dolorosas que siente. Esto pasa por evitar que caiga en trampas muy frecuentes, como intentar “bloquear” totalmente determinados pensamientos y sentimientos generadores de malestar. Tratar de mantener fuera de la consciencia esta clase de contenidos no hace más que otorgarles más poder sobre nosotros.

Por eso, en psicoterapia se realizan ejercicios de gestión de la angustia y de los pensamientos intrusivos, los cuales incluyen principios de aceptación de un cierto grado de incomodidad.

3. Entrenamiento en Atención Plena

En las personas que sufren debido al fin de una relación amorosa es habitual sentir una ambivalencia afectiva que resulta dolorosa: se mezclan la melancolía y las ganas de volver a los momentos felices pasados en compañía de esa persona, por un lado, y el resentimiento y frustración por lo que desencadenó la ruptura, por el otro.

Por eso, es importante aprender a mantener a raya estos bandazos emocionales y no ceder a las interpretaciones maniqueas de lo ocurrido, que llevan a verlo todo en blancos y negros y a buscar culpables absolutos y víctimas absolutas. Es decir, hay que ser capaz de ver la situación desde una perspectiva que no busca emitir siempre juicios morales muy claros, sino describir y adoptar una perspectiva constructiva.

Para conseguirlo existen diferentes técnicas y estrategias, y una de las más destacadas es la Atención Plena, o Mindfulness. Es un conjunto de prácticas de gestión del estado atencional que llevan a valorar las experiencias tal y como nos llegan, sin prejuicios ni interés por que encajen en una narrativa determinada.

4. Cuestionamiento de creencias disfuncionales

Buena parte del malestar por ruptura de pareja llega a nosotros desde una serie de creencias inadecuadas a las que llevamos tiempo aferrados. Un ejemplo de esta clase de creencias es el mito de la media naranja: la idea de que estamos incompletos si nos falta ese alguien especial.

En terapia, para conseguir eso se aplica lo que se conoce como reestructuración cognitiva.

5. Impulso de un programa de desarrollo personal y cierre de ciclo

La ruptura de pareja es, en muchos aspectos, una especie de duelo psicológico, como el que sufrimos cuando muere un ser querido. Por eso hay que saber resignificar los recuerdos en los que aparece esa persona y saber darles cierre, sin pretender mantenernos aferrados a un mundo junto a esa persona que existe únicamente en nuestra memoria, para lo bueno y para lo malo.

Y es que parte del dolor por una ruptura suele venir por las contradicciones que experimentamos al centrar nuestra atención en aquello que ya no podemos hacer, dado que aún tenemos como principal referencia lo que hacíamos al estar junto a esa persona en una relación amorosa. Hay que saber dejar ir esa referencia organizadora del día a día y dar la bienvenida a otras nuevas, y esto se consigue buscando nuevos proyectos de vida ilusionantes, y creando rutinas estimulantes que o bien habíamos dejado de lado o nunca nos habíamos atrevido a explorar.

5. Mantenimiento de hábitos que potencien la salud mental

Más allá de los recursos terapéuticos usados para tratar el problema específico de las secuelas por ruptura de pareja, también se adoptan medidas para procurar que el paciente siga un estilo de vida en el que se incluyan hábitos de prevención de problemas psicológicos en general.

Esto es importante, porque descuidarse facilita que surjan trastornos de este tipo, y una vez se ha empezado a desarrollar una psicopatología, es más fácil que también aparezcan otras, dado que se refuerzan entre sí.

De este modo, en las sesiones de terapia se ayuda a los pacientes a estar informados acerca de cuáles son estos hábitos, y se les facilita la incorporación de estos en su día a día, para que no se quede todo en las buenas intenciones y nada más.

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Referencias bibliográficas:

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