Un síndrome del control de los impulsos.

El síndrome de acumulación compulsiva, también llamado trastorno por acumulación (en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales, DSM-5), es un nuevo trastorno en la última edición del manual, aunque no un nuevo trastorno en la práctica clínica.

Se relaciona con el clásicamente conocido “Síndrome de Diógenes”, aunque presenta importantes diferencias. A lo largo de este artículo utilizaremos el nombre de síndrome de acumulación compulsiva para hacer referencia al trastorno por acumulación del DSM-5 (serán intercambiables).

¿Qué es el síndrome de acumulación compulsiva?

El síndrome de acumulación compulsiva es una alteración psicológica vinculada con la acumulación de objetos y posesiones de todo tipo, desde muebles, escritos e instrumentos hasta plantas y otros seres vivos. Al ser un trastorno, genera un malestar significativo para la persona que lo manifiesta, o para las personas de su entorno.

Diferencias con el síndrome de Diógenes

El síndrome de acumulación compulsiva o trastorno por acumulación se clasifica dentro de los Trastornos Obsesivo-Compulsivos, y se diferencia del clásico “Síndrome de Diógenes” en que el Síndrome de Diógenes aparece típicamente en pacientes con algún tipo de demencia o de lesión frontal, así como en pacientes con esquizofrenia y/o con otros deterioros cerebrales importantes.

En cambio, en el síndrome de acumulación compulsiva no existe otro trastorno mental que explique mejor los síntomas, ni tampoco es atribuible a otra condición médica como el daño cerebral, una enfermedad cerebrovascular o el síndrome de Prader-Willy.

Además, el Síndrome de Diógenes no existe como diagnóstico oficial en ningún manual de referencia (ni en la CIE-10 ni en el DSM); se trata más bien de una nomenclatura “popular” o social.

Síntomas del síndrome de acumulación compulsiva

Los síntomas del síndrome de acumulación compulsiva incluyen los siguientes fenómenos.

1. Dificultad por desechar posesiones

El paciente muestra una gran dificultad por deshacerse de las posesiones, y no repara en el valor real que tienen (lo tengan o no).

2. Malestar por desechar

La dificultad por desechar cosas u objetos, se debe a una necesidad que percibe la persona de guardar los objetos; es decir, “necesita guardarlos”. Esta necesidad conlleva un malestar importante asociado al hecho de deshacerse de los objetos.

3. Acumulación de posesiones

Los síntomas anteriores provocan una gran acumulación de objetos y posesiones diversas, ya sea muebles, periódicos viejos, juguetes rotos, libros, cajas, revistas, bolsas, etc. Esta acumulación congestiona y desordena las zonas de la casa destinadas a vivir (por ejemplo el lavabo, la cocina, el salón…), y compromete de forma importante su uso.

Además, si las zonas están ordenadas, es gracias a la intervención de terceras personas (familiares, autoridades, personal de limpieza…), nunca gracias al propio paciente que padece el síndrome de acumulación compulsiva.

4. Malestar significativo

La acumulación de objetos conlleva un malestar psicológico importante para el paciente, y/o un deterioro de su funcionamiento diario en todas (o casi todas) las áreas de su vida (personal, social, laboral…).

Además, el entorno del paciente puede resultar peligroso para él y/o para los demás, siendo las zonas de la vivienda acumuladas con objetos, susceptibles de sufrir incendios, por ejemplo.

Especificaciones

En el síndrome de acumulación compulsiva, se debe especificar en su diagnóstico si se incluye además una adquisición excesiva. Esto quiere decir, si además la persona compra, adquiere (o pide) objetos no necesarios o para los cuales no existe espacio suficiente en la vivienda.

Otras especificaciones incluidas en el DSM-5 para el síndrome de acumulación compulsiva son:

  • Con conciencia de enfermedad buena o ajustada.
  • Con pobre conciencia de enfermedad.
  • Con ausencia de conciencia de enfermedad / delirante.

Características

Se estima que entre un 2-6% de la población estadounidense lo padece. En cuanto a su prevalencia, en población general (sin trastorno mental), es más prevalente en hombres que en mujeres. Sin embargo, en población clínica (con algún otro trastorno mental), hay más mujeres que hombres con el síndrome de acumulación compulsiva.

Se da con más frecuencia en personas mayores (especialmente entre 55 y 94 años), versus jóvenes (entre 34 y 44 años). Además, a los 11 y 15 años suelen aparecer los primeros síntomas.

Comorbilidad con otros trastornos

Se considera un trastorno crónico, aunque se pueda tratar o mejorar. En cuanto a su comorbilidad con otros trastornos, suelen estar asociados trastornos depresivos mayores, fobias sociales, TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada) y TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Concretamente, el 75% de los pacientes con el síndrome de acumulación compulsiva tienen también una patología anímica o de ansiedad. Por otro lado, el 20% de los casos con el síndrome tiene también síntomas que cumplen criterios de TOC. Sin embargo, debemos recordar que ninguno de los trastornos asociados explica por completo los síntomas del síndrome de acumulación compulsiva.

Causas

En cuanto a su etiología, aunque las causas no están del todo claras, existen algunos factores de riesgo para desarrollar un síndrome de acumulación compulsiva, relacionados con el temperamento de la persona, su ambiente (entorno) y su genética.

1. Temperamento

Un temperamento indeciso o perfeccionista es típico en estos pacientes.

2. Antecedentes familiares

El hecho de tener un familiar con el síndrome de acumulación compulsiva también aumenta la probabilidad de padecerlo uno mismo.

3. Sucesos estresantes

Pasar por un período especialmente estresante, así como la ocurrencia de ciertos sucesos vitales estresantes, se relaciona con la aparición del trastorno por acumulación. Estos sucesos incluyen la muerte de un ser querido, perder posesiones en un incendio, un desalojo o un divorcio, por ejemplo.

4. Edad

Los factores de riesgo también se relacionan con una edad de inicio concreta, como ya hemos visto; los 11 y 15 años. Con el tiempo, los síntomas se agravan. Las personas mayores también son más propensas a desarrollarlo.

Tratamiento

El tratamiento psicológico puede incluir la terapia cognitivo-conductual, así como técnicas de exposición con prevención de respuesta (por ejemplo exponiendo al paciente a deshacerse de los objetos sin volver a recuperarlos) y un soporte emocional importante, especialmente para aliviar los síntomas que suelen ir acompañados, tales como la ansiedad o la depresión.

A nivel psicofarmacológico se pueden administrar antidepresivos o ansiolíticos para tratar la sintomatología comórbida al Síndrome de acumulación compulsiva.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A.; Sandín, B.y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Becerra, J.A., Robles, M.J. (2010). Características del trastorno por acumulación. ¿Un nuevo síndrome clínico? Psiquiatría Biológica, 17(3): 111 - 113.