¿Imaginas tener miedo a salir solo a la calle? ¿Experimentar preocupación y miedo constante por la posibilidad de sufrir una crisis de ansiedad? ¿Ser incapaz de coger un autobús para ir al trabajo o ir a un centro comercial a comprarle un regalo a tu hijo?

Pues así puede ser el día a día una persona que padece agorafobia.

¿Qué es la agorafobia?

La agorafobia, según el Manual Diagnóstico y Estadísticos de los Trastornos Mentales (DSM-V), es la aparición de ansiedad en lugares o situaciones en las que resulta muy difícil escapar, o donde no puede recibir ayuda en el caso de que ocurra una crisis de ansiedad.

Las situaciones antes las cuales aparece este miedo o ansiedad intensa pueden ser:

  • Transporte público.
  • Espacios abiertos.
  • Lugares cerrados.
  • Hacer cola o estar en medio de una multitud.
  • Estar fuera de casa solo.

La psicóloga malagueña Ana Claudia Alda, del gabinete Psicólogos Málaga PsicoAbreu, señala que el miedo que aparece en la agorafobia no es un temor específico a las situaciones, si no que se trata de miedo al miedo. Es decir, es el miedo a experimentar la sintomatología de la ansiedad y a sus posibles consecuencias.

Por tanto, el miedo y la ansiedad que aparece es desproporcionada y excesiva comparado con el peligro real que suponen dichas situaciones.

Tipos

La agorafobia puede aparecer de las siguientes formas:

  • Trastorno de angustia con agorafobia. La persona ha padecido crisis de angustia en varias ocasiones y, además, experimenta preocupación por la ocurrencia de otra nueva crisis y por sus posibles consecuencias.
  • Agorafobia sin historia de trastorno de angustia. Nunca ha aparecido una crisis de angustia, pero la agorafobia aparece por el temor a desarrollar síntomas que se asemejen a una crisis de angustia.

¿Cuáles son los síntomas característicos?

Los síntomas más comunes en la agorafobia son los siguientes.

A nivel fisiológico. aparecen cambios tales como:

  • Hiperventilación.
  • Sensación de ahogo.
  • Palpitaciones.
  • Dolor en el pecho.
  • Mareos.
  • Sudoración.

A nivel cognitivo, aparecen anticipaciones relacionadas con la posible aparición de una crisis de ansiedad, así como preocupaciones sobre sus posibles consecuencias físicas (ataque al corazón, no poder respirar, etc.), mentales (pérdida de control, volverse loco, etc.) y social (que los demás piensen que la persona está loca).

A nivel conductual, la persona tiende a evitar las situaciones temidas o las afrontan, pero con un alto malestar emocional. Es frecuente encontrar conductas de seguridad que ayudan a soportar el malestar como, por ejemplo, ir acompañado, tomar medicación o llevar siempre agua consigo.

Factores de vulnerabilidad y de mantenimiento

Existen diferentes variables que se relacionan con el desarrollo y con el mantenimiento de la agorafobia que facilitan la comprensión de este fenómeno.

Factores de vulnerabilidad

  • Genética y temperamento. El neuroticismo o la predisposición a experimentar emociones desagradables ante estímulos estresantes aparece como el rasgo más asociado con el desarrollo de problemas de ansiedad.
  • Sensibilidad a la ansiedad. Hace referencia a la creencia de que la ansiedad y sus síntomas pueden tener consecuencias negativas a nivel físico, psicológico y social. Esta característica determina la aparición del miedo al miedo referido anteriormente.
  • Conciencia interoceptiva. Las personas con problemas de agorafobia presentan una alta conciencia de sus propias sensaciones físicas, además de una buena habilidad para detectarlas.
  • Inicio de crisis de angustias. Cuando la agorafobia se presenta con crisis de angustia, la agorafobia suele aparecer como consecuencia del miedo experimentado durante las crisis. La preocupación por no saber si va a volver aparecer o si va a poder hacerle frente, lleva a la persona al desarrollo de la agorafobia.

Factores de mantenimiento

  • Condicionamiento interoceptivo. Debido a la experiencia previa, la persona experimenta cualquier cambio fisiológico como el inicio de una crisis de angustia. De esta forma, sensaciones físicas que puedan parecerse a la ansiedad (excitación sexual, ejercicio físico, etc.) despierta una respuesta emocional de activación autonómica que facilita la aparición de otro ataque.

  • Interpretación catastrofista de las sensaciones corporales. La persona interpreta cualquier sensación somática como síntoma de la ocurrencia de una crisis. Así, la creencia de que la ansiedad tendrá consecuencias negativas (sensibilidad a la ansiedad) favorece esta interpretación catastrofista.

¿Tiene tratamiento? ¿Cuál es la intervención más adecuada?

PsicoAbreu

El tratamiento psicológico cognitivo-conductual ha presentado una gran eficacia, convirtiéndose en la principal línea de intervención.

Existen dos programas de intervención dentro de la corriente cognitivo-conductual que han obtenido grandes resultados. Ambos utilizan técnicas cognitivas y conductuales muy parecidas, pero se distinguen en la conceptualización que hacen del problema.

1. Programa de terapia cognitiva para el trastorno de angustia de Clark

Este programa se basa principalmente en la idea de que el principal factor que mantiene el problema es la interpretación catastrofista de las sensaciones corporales. Todas las técnicas que se emplean en este programa tienen como objetivo reestructurar las creencias catastrofistas que existen sobre las sensaciones físicas.

2. Programa de tratamiento para el control del pánico de Barlow

En este caso, se prioriza la habituación a las sensaciones interoceptivas para eliminar el condicionamiento interoceptivo existentes mediante exposiciones. Al igual que el anterior, también trabaja la reestructuración de las creencias catastrofistas a partir de las exposiciones realizadas.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5ª ed.). Washington D. C.: American Psychiatric Association.
  • Barlow, D. H. y Cerny, J. A. (1988). Psychological Treatment of Panic. New York: Guilford Press.
  • Barlow, D. H. y Craske, M. G. (1989). Mastery of your anxiety and panic. Albany, New York: Graywind Publications.
  • Barlow, D. H. y Craske, M. G. (2007). Mastery of your anxiety and panic (Workbook) 4ª edition. EEUU: Oxford University Press.
  • Clark, D. M. (1989). Anxiety states: panic and generalised anxiety. In K. Hawton, P. M. Salkovskis, J. Kirk Y D. M. Clark (Eds), Cognitive therapy for psychiatric problems: a practical guide. Oxford: Oxford University Press.
  • Salkovskis, P. M. y Clark, D. M. (1991). Cognitive therapy for panic disorder. Journal os Cognitive Psychotherapy, 5, 215-226.
  • Vallejo, M. A. (2016). Manual de terapia de conducta. Madrid:Dykinson.