La etapa de la infancia es maravillosa. sin embargo, conlleva muchos cambios, pues los niños tienen que ir interiorizando en relativamente poco tiempo todo lo que los preparará para la vida adulta.

Este proceso de evolución psicológica no se limita simplemente a aspectos técnicos, como aprender a multiplicar o a construir frases correctas. Un factor necesario para el adecuado desarrollo del niño es el apego.

¿Qué es el apego?

En lo relativo a los primeros años de vida, se entiende como apego el vínculo emocional y conductual más importante en la primera infancia, además del vínculo afectivo, es decir, el sentimiento que une al niño con una o varias personas del sistema familiar.

El apego se establece durante los tres primeros meses. Da lugar a un modelo interno de relaciones afectivas, esto es, una representación inconsciente que, siendo bastante estable en el primer año, puede modificarse por experiencias posteriores. Los niños se van a fiar o no de ciertas cosas, personas, etc.

También sirve de base para relaciones afectivas, guiando la conducta de otros y la forma de dirigirse hacia ellos.

Una necesidad básica

El apego también es una necesidad universal y primaria. Un pediatra afirma que malcriar a un niño significa criarlo mal, es decir, con poco respeto, pocos mimos, poco cariño, pocos abrazos; es imposible criarlo mal por hacerle mucho caso, por jugar mucho con él, por consolarle mucho cuando llora o por cogerle mucho en brazos.

El niño necesita de un cuidador para llegar a ser alguien, reconocerse como es. Esto permite que el cerebro del bebé se vaya desarrollando tal y como debe, gracias a las dinámicas sociales con las que empieza a trabajar.

Las situaciones adversas al apego dan lugar a mecanismos defensivos, un fallo en la función mentalizadora y reflexiva del cerebro. El buen trato configura su evolución y la correcta funcionalidad del cerebro. Un bebé sin apego se desconecta emocionalmente.

Funciones del apego infantil

Las funciones que desempeña el apego durante los primeros años de vida son los siguientes.

1. Buscar y mantener la proximidad

Es muy importante que la madre o cualquier persona de la familia esté cerca del niño para saber lo que siente.

2. Resistirse a la separación y protestar si ésta se produce

El niño, sobre todo si es muy pequeño, necesita de sus padres para que tenga un desarrollo adecuado. En el caso de que se separen, es más probable que el niño desarrolle problemas de conducta o ansiedad.

3. Usar la figura de apego como base de seguridad

Desde esta seguridad es posible empezar a explorar el mundo físico y social. Esta función ayuda a que sus neuronas se conecten adecuadamente y le permite adentrarse en la educación y, sobre todo, que el niño organice las cosas y que tenga una idea clara de las cosas, personas, etc.

4. Apoyo emocional

En la infancia, el apego permite sentirse seguro buscando en la figura de apego el bienestar y el apoyo emocional.

Tipos de apego

En la educación y crianza de niños y niñas influyen los siguientes tipos de apego.

1. Apego seguro

La figura de apego es el padre o la madre que es capaz de responder adecuadamente a las señales emocionales del niño. En este tipo de apego, el niño comprende bien los sentimientos y los puede regular; buscan la proximidad y contacto; tienen expectativas positivas; muestran actitudes de cooperación y empatía; son fácilmente reconfortados por las figuras de apego; son personas socialmente competentes y muestran una ansiedad normal en separaciones.

2. Apego ansioso-ambivalente

Lo compone padres que son cariñosos pero no saben entender bien al bebé; juegan menos, hay menos contacto; son duras y egoístas y menos sensibles; responde sólo a las condiciones negativas del niño (si un niño se queja); hay menos contacto. El niño muestra una ansiedad intensa; son difícilmente consolados por la figura de apego; muestra rabia anticipada; no accede a reglas fácilmente; ignoran sus estados emocionales y hay comportamiento antisocial en la adolescencia.

3. Apego ansioso-evitativo

Aquí hay padres irresponsables, rechazantes, intolerables con los niños, piensan que todo lo que hace el niño está mal, hay continuas conductas de cólera y rechazo. El niño tiene escasa o nula ansiedad por la separación; no quiere ver a su madre con personas extrañas; evita los rechazos y castigos; el niño nota que no se le quiere, que molesta; son menos cooperativos y más agresivos.

4. Apego ansioso-desorganizado

Está presente cuando hay padres que maltratan física y psicológicamente al niño, manipulan a su hijo. El niño está desorientado, se aproxima a la figura de apego pero con evitación de mirada; no están motivados por alcanzar metas o conductas determinadas (están llenos de miedo y angustia); temen a su figura de apego y buscan a otras personas como médicos o enfermeras; son más probables a tener problemas de conducta y de agresividad.