Vivimos en una sociedad en que las pantallas han invadido nuestras vidas: televisión, ordenador, tablet y teléfono móvil.

Y no solo eso, es que parece que necesitamos estos dispositivos electrónicos en nuestro día a día para trabajar, hablar con amigos a todas horas, pasar el tiempo... Siempre llevamos uno encima, y esto ha derivado en la era de la inmediatez en la que queremos que nos contesten mensajes al instante, que nos informen exactamente acerca de dónde está nuestro pedido online o que hagas esa llamada de trabajo. Sin olvidar las redes sociales (las cuales parecen ser la única manera de socializar hoy en día), el overbooking de aplicaciones que tenemos para absolutamente todo, los juegos, el monitor de actividad física, etc.

¿Qué hacer para contribuir a que tus hijos se desenganchen del móvil?

¿Quién no ha oído eso de que cuánto más conectados estamos, más nos desconectamos de lo que tenemos alrededor? Pues no deja de ser cierto para algunas personas que van siempre inmersas en su pantalla, incluso cuando están con otras personas. Y esto puede llegar a crear conflictos con amistades e incluso familiares, por estar pendientes de Instagram durante una cena de Navidad o contestar llamadas de trabajo en días libres por ejemplo.

Así que, querido lector que como padre o madre se lleva las manos a la cabeza pensando que su hijo o hija no para de actualizar Instagram, de ver stories o de subir fotos, además de whatsappear con sus amigos y mandar audios, te traigo 5 tips para que las pantallas interfieran en tu vida familiar lo menos posible.

1. Comunicación

Siéntate y habla con tus hijos/as de una forma seria. No tengas reparo en acercarte a ellos y transmitirles tus preocupaciones. No dejes de informales acerca de los peligros de las redes sociales, así como de los beneficios; como padre o madre eres responsable de que tus pequeños conozcan el mundo y de prevenirles, advertirles y enseñarles tanto sus cosas buenas como malas.

Asegúrate de que se lo explicas en profundidad y de que lo entienden correctamente, conecta con sus emociones y no te cortes con los ejemplos.

2. Pactad límites y horarios

Llega a un acuerdo con ellos respecto a las horas que dedican a las pantallas. Por supuesto, deben ser horarios adaptados a su edad, porque un adolescente, por ejemplo, querrá utilizar más el móvil (para hablar con sus amigos y socializar en las redes) que un niño o niña de 7 años.

Es importante que no sean horarios impuestos por los padres, sino que la opinión de los hijos/as cuente; deberéis negociar y pensar en que pueden necesitar las pantallas en algunas ocasiones para realizar trabajos o buscar información.

Además, hay que tener en cuenta que a veces estaréis trabajando o con vuestros amigos, y no siempre podréis aseguraros de que cumplen las horas acordadas. Os recomiendo que no os agobiéis y no tratéis de tenerlo siempre bajo control. No se trata de imponer normas estrictas, sino de encontrar un equilibrio y de que ellos mismos aprendan a regularse.

En este aspecto recuerda que hay etapas del crecimiento en las que Los y las más jóvenes tratan de distanciarse más de sus padres y relacionarse más con sus iguales. Un ejemplo puede ser: nada de móviles durante las comidas, o nada de pantallas antes de dormir.

3. Pasad juntos tiempo de calidad

Aprovechad para pasar más tiempo en familia y hacer cosas juntos. Tratad de que en este tiempo hagáis cosas que os gustan a todos, que podáis ir cambiando de actividad, que lleguéis a acuerdos respecto a las actividades que haréis y que os aseguréis de que todos los votos y opiniones cuentan por igual.

Durante estos momentos juntos, forjad vínculos, compartid vuestro día a día, vuestras preocupaciones, etc. Podéis desde ver una película juntos hasta hacer una excursión, ¡las posibilidades son infinitas!

4. Ofréceles alternativas

Piensa que el teléfono móvil es un remedio fácil y cómodo ante el aburrimiento. Las redes sociales nos ofrecen entretenimiento rápido y variado. Incluso podemos ver tiendas, actualizar las noticias, hablar con amigos desde el móvil. Recordemos que no es una herramienta negativa, aunque pasemos mucho tiempo con ella tiene múltiples beneficios.

Es por esto que competir con este aparato es tan complicado, pero si se mantiene la mente ocupada en otras tareas entretenidas, el uso del móvil disminuye.

Os recomiendo puzzles, lectura y escritura, pintura, apuntarse a actividades fuera de las horas lectivas, quedar con amigos, ir a museos, organizar actividades sociales, juegos de mesa, etc.

5. Da ejemplo y sé congruente

Es complicado tratar de que tus hijos pasen menos tiempo con el móvil si ven a sus padres en casa utilizándolo continuamente. Así, es importante hacer introspección y evaluar qué pueden estar aprendiendo nuestros hijos con nuestros comportamientos.

Sé que en ocasiones necesitamos el móvil para el trabajo, pero hay que recordar que los límites y horarios pactados son para todos/as, no vale que mi hijo deje el móvil en la cena si yo contesto llamadas de trabajo en ese momento.

Debemos aprender a encontrar el equilibrio en el uso de las nuevas tecnologías y redes sociales en la vida familiar, siempre adaptándonos a las circunstancias y siendo flexibles.