Entrevistamos a la psicóloga Rosa Melgar, sobre los prejuicios ligados a la psicoterapia.

Históricamente, hasta no hace tanto tiempo, se ha asumido que los problemas psicológicos o psiquiátricos eran algo prácticamente tóxico, ya sea una manifestación de lo maligno, primero, o una enfermedad del alma, más tarde. Esto ha hecho que a lo largo de los siglos se haya mantenido un estigma irracional contra quienes se sienten mal o presentan alteraciones mentales.

Afortunadamente, la Psicología y la Psiquiatría ha conseguido ir ampliando nuestra concepción de lo que es la salid mental: experimentar problemas en estos aspectos no implica dejar de ser humanos o merecer un trato discriminatorio en comparación al resto de la población.

En esta ocasión hablaremos sobre la superación de este estigma con Rosa Melgar Moreno, psicóloga afincada en Madrid con más de 15 años de eperiencia atendiendo a pacientes con todo tipo de necesidades y sensibilidades.

Rosa Melgar: la superación del estigma en psicoterapia

Rosa Melgar nos habla en esta entrevista sobre lo dañino que ha sido (y sigue siendo) asumir que la psicoiterapia es "para locos", y el modo en el que la utilidad de la intervención psicológica no entiende de separaciones entre "sanos" y "no sanos".

¿Sigue vigente la idea de que al psicólogo solo van quienes presentan trastornos psiquiátricos graves?

Sin tener datos estadísticos que lo prueben, puedo decir rotundamente “sí”. Y ya no tanto trastornos psiquiátricos graves que quizás se enmarcan más en el contexto de hospitales, sino que se estigmatiza a la persona que acude al psicólogo como inmadura, débil o que, sencillamente, no sabe arreglar ella sola los problemas cotidianos “que todos tenemos”. Es decir, se minimiza la problemática psicológica hasta tal punto que se desvaloriza al que la está experimentando si no sufriendo.

¿Notas que, incluso en quienes están asistiendo a su primera sesión de terapia, hay ciertos prejuicios acerca de lo que va a realizarse en la intervención psicológica?

Normalmente la persona que acude a consulta ya ha superado este obstáculo....Bien porque personas de su confianza “le convencen” de las bondades de la terapia o consejo psicológico, bien porque a través de medios de comunicación se da una imagen más realista de lo que supone ir a consulta de un psicólogo o, en muchas ocasiones, porque personas de su entorno más cercano han tenido contacto con la psicología clínica al haber experimentado algún problema en este área....y superado con buenos resultados, por supuesto.

¿Qué crees que ha contribuido más a que el estigma acerca de lo que supone ir a psicoterapia se haya debilitado tanto en las últimas décadas?

Como comentada anteriormente, sin duda los medios de comunicación y, en particular, la televisión. Por ejemplo, en repetidas ocasiones en los telediarios o noticias , se alude a la ayuda psicológica en situaciones de crisis: accidentes, inundaciones, etc. Por otro lado, hay programas, vamos a llamarlos “serios” en los que aparece un psicólogo como parte de la mesa de discusión o tertulia.

Finalmente han sido varios los programas que, en los últimos años, tenían como contenido problemáticas personales, infantiles y juveniles en su mayor parte, que eran conducidos por un psicólogo. Todo ello ha permitido divulgar la acción de la psicología clínica como disciplina que, al igual que otras profesiones del ámbito de la salud, contribuye a la calidad de vida de la persona, sin necesidad de que ésta presente un “trastorno psiquiátrico”....

¿Cuáles son los beneficios que puede aportar la psicología aplicada a ámbitos que van más allá de la salud mental?

Un entorno donde es fundamental el trabajo de los psicólogos es en el de la educación. Y no me refiero al tratamiento de problemas infantiles que pueden extenderse a las aulas.

Hablo de la aportación indispensable desde la psicología evolutiva y la neuropsicología para establecer no solo contenidos curriculares adecuados a todos y cada uno de los niños que están en nuestras colegios o institutos. Para el establecimiento de leyes educativas, los políticos deberían regirse por los criterios de maestros, pedagogos, psicólogos y neuropsicólogos. Estos deberían ser los que formasen el grueso del equipo de trabajo que luego los legisladores tendrían que dar cuerpo de ley.

¿Si tuvieras que destacar tres contextos de trabajo no clínicos en los que hacen falta más psicólogos, cuáles dirías?

Recuperando mi anterior respuesta, en los equipos profesionales asesorando a los legisladores en materia de educación (por supuesto con un peso específico).

En los colegios e institutos como profesores de asignaturas que deberían ser claves en el curriculum académico de cualquier niño y adolescente: desarrollo de criterios propios, habilidades sociales, asertividad, autoestima, trabajo en equipo, desarrollo de capacidades como tolerancia, respeto,...Ojalá llegue el día en que estos contenidos se enseñen en las aulas con el mismo empeño en que se enseñan las matemáticas, la lengua o el conocimiento del medio. Sin ánimo de comparar, no sé cuáles son más valiosas para el futuro en la vida de cada persona.

En los medios de comunicación participando en programas divulgativos no solo de la psicología, sino de temas de actualidad donde la opinión de un psicólogo puede dar pie a análisis más profundos y beneficiosos para el conjunto de la sociedad.

En cuanto a las habilidades que deben tener los psicólogos para adaptarse a todos estos ámbitos de intervención y trabajo con personas, ¿cuáles te parecen más importantes?

Voy a dar la mayor importancia a los conocimientos, a la formación que tenga el psicólogo en el área de trabajo donde desarrolla su labor. Es fundamental tener un extenso y profundo conocimiento de lo que hablas para poder convencer a tu interlocutor, sea éste el que sea, con argumentos científicos que no den pie a valoraciones negativas o dudas en cuanto a su validez.

Y, por supuesto, hablando de interlocutores, el psicólogo debe adaptar su lenguaje al perfil de la o las personas con las que esté interelacionandose. Por mucho y bueno que sepas, si no te entiende la persona a la que te diriges, poca eficacia tiene tu comunicación...

Finalmente, seas psicólogo o cualquier otro profesional o persona de una mayor o menor cualificación, para mí es fundamental la modestia y la honestidad como compañeras inseparables a la hora de abordar una situación del plano vital que sea pero siempre que haya personas implicadas.