¿Cuál es la clave para que la solución de un problema se nos ocurra súbitamente?

Una de las experiencias más impactantes para cualquier persona que dedique parte de su tiempo a resolver problemas, ya sea a nivel personal o profesional, es la del insight, también llamado “momento eureka”, por ser la expresión que usó Arquímedes cuando descubrió su famoso principio.

Este fenómeno psicológico se produce cuando encontramos, de forma súbita e inesperada, la solución largamente buscada para un desafío. Generalmente acontece en un momento en el que no se está trabajando en esa búsqueda, o al menos no conscientemente. Su aparición suele ir acompañada de una intensa activación mental, e incluso euforia, así como una sensación física placentera y relajante. Además, las soluciones encontradas suelen ser de gran calidad, lo que refuerza aún más las sensaciones ya descritas.

Sin embargo, este fenómeno tan deseado no puede generarse a voluntad, algo que por otra parte sería muy útil en el día a día. Los insights surgen o no surgen, y no se sabe nunca cuándo, ni tan siquiera si finalmente surgirá. Sí podemos en cambio bloquearlo voluntariamente; basta con buscarlo de manera activa para que nunca llegue a producirse. Entonces ¿cómo podemos aprovecharlo para resolver nuestros desafíos?

La paradoja del bloqueo cognitivo

La paradoja en el funcionamiento del insight, el hecho de que intentar llegar a él directamente nos lleve a estar bloqueados cognitivamente, tiene mucho que ver con cómo procesa la información nuestro cerebro. Básicamente, y por utilizar una analogía sencilla, es como un ordenador; podemos usarlo de forma lineal, es decir, utilizando una aplicación cada vez y después otra, o podemos abrir muchas aplicaciones simultáneas y que todas ellas trabajen de manera simultánea.

Si hablamos del cerebro, podemos utilizarlo para pensar de forma lógica sobre un asunto que a su vez nos lleva a otra idea relacionada y así sucesivamente, hasta encontrar la solución al problema que tratamos de resolver, o podemos usarlo en paralelo, donde todos los problemas que tratamos de solucionar se abordan a la vez, y se exploran combinaciones que, a priori, no tendrían ningún sentido.

Al igual que sucede en un ordenador, si abrimos una aplicación muy compleja y que consume muchos recursos, los que quedan disponibles para el resto de aplicaciones se reducen; el sistema se ralentiza, y a veces incluso se bloquea. Pero si trabajamos con muchas aplicaciones ligeras, todas ellas podrán trabajar en paralelo para alcanzar sus propios objetivos.

El pensamiento lógico y consciente consume muchos recursos, lo que implica que el resto de procesos se quedan sin ellos. En cambio, si liberamos todos esos recursos que consume la lógica y la consciencia, éstos quedan disponibles para el resto de procesos mentales y, curiosamente todos ellos empiezan a trabajar en paralelo.

¿Cómo favorecer la aparición del insight?

Cuando somos niños, todos venimos de fábrica con la capacidad de trabajar de forma innata en el modo paralelo (esos momentos en blanco con la mirada perdida más allá de la pizarra) pero, en su intento por desarrollar nuestra capacidad de concentración y de pensamiento lineal, el proceso educativo suele reforzar este último en perjuicio del modo paralelo, que está mal visto (estar en la inopia), generando así hábitos que después ya no somos capaces de desactivar.

De esta forma, la mayor parte del tiempo nuestro cerebro trabaja de forma lineal, utilizando una gran cantidad de recursos y limitando las opciones y las posibilidades que deberíamos explorar para encontrar soluciones originales a los desafíos que afrontamos.

Dicho esto, la clave para potenciar los insights y maximizar las posibilidades de que ocurra está en re-aprender cómo volver a entrar en ese “olvidado” modo de pensamiento paralelo.

Para ayudarnos en esa tarea, técnicas como la contemplación (comúnmente “quedarnos empanados”) o la meditación son herramientas muy útiles, porque nos ayudan a reeducar la forma en que desplazamos el foco de nuestra atención consciente y cómo abrimos o cerramos la amplitud de ese foco de forma más eficaz.

Sin embargo, como todo proceso biológico, la práctica continuada de estas técnicas potencia gradualmente su eficacia, llegando con el tiempo a poder modular a de manera voluntaria el momento y la profundidad en la que entramos en esa forma de procesamiento en paralelo.

Detrás de esta sencilla explicación hay sin embargo un gran número de mecanismos neurales que en la actualidad están siendo investigados de manera muy intensa en centros de investigación de todo el mundo. Conocerlos es un proceso apasionante que además reporta muchos beneficios tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Referencias bibliográficas:

  • Hill, G.; Kemp, S. M. (2016). Uh-Oh! What Have We Missed? A Qualitative Investigation into Everyday Insight Experience. The Journal of Creative Behavior. 52 (3): 201 - 211.