Consejos para que las distracciones no frenen nuestro aprendizaje. Unsplash.

Para algunas personas, el hecho de disponerse a estudiar para un examen puede significar un verdadero reto, sobre todo si tienen tendencia a distraerse durante los momentos de estudio.

En este artículo repasaremos diferentes consejos para no distraerse estudiando, los cuales te ayudarán significativamente a potenciar tu concentración a la hora de centrarte en los temas que necesitas aprender para conseguir llegar a dominar el tema y aprobar las evaluaciones de la mejor manera posible.

9 consejos para evitar distraerse estudiando

En el siguiente listado vamos a ver varios consejos y recomendaciones para no distraerse estudiando; aplicarlos durante las jornadas de estudio garantizara sacar el mejor provecho de ellas.

1. Encuentra un ambiente apropiado

Lo primero que debemos hacer es seleccionar un lugar adecuado para estudiar. Habrá que tener en cuenta varios factores que influyen en la selección del ambiente de trabajo. Lo ideal es que sea un sitio tranquilo, alejado de cualquier tipo de sonidos molestos (contaminación sónica) entre otros distractores.

También es recomendable que el lugar de estudio no sea un lugar que asociemos con descanso (por ejemplo, nuestra habitación).

2. Reúne previamente los materiales

No basta con encontrar un lugar tranquilo; también debe ser un lugar donde tengamos a la mano los recursos necesarios para el estudio; no vale de nada que estudiemos en un lugar sin ruido si no tenemos el material requerido y eso nos fuerza a levantarnos e ir a buscar cosas muchas veces, lo cual nos expone a distracciones.

Una manera efectiva de simplificar el proceso de estudio es disponer adecuadamente todos los materiales que necesitarás antes de iniciar a estudiar, de manera que el estudio resulte lo menos interrumpido posible.

Si tienes la información en algún dispositivo de almacenamiento externo o correo electrónico, resulta recomendable que la descargues en el ordenador y la tengas a la mano en el escritorio, para disponer de mayor comodidad.

3. Encuentra compañeros de estudio

Encontrar buenos compañeros de estudio es un factor motivacional importante, porque podemos aprender mejor cuando nos relacionamos con personas que tienen unos objetivos y nivel de conocimientos similares a los nuestros.

Hacer grupos de estudio ayuda a abarcar mayor contenido referente a las temáticas de las evaluaciones; cada uno podría dedicarse a estudiar en profundidad un tema, y luego, en las discusiones colectivas de las jornadas de estudio, explicárselo al resto de compañeros y resolver dudas.

4. Lleva comida a la mano

Tener bocadillos disponibles para el estudio es una buena manera de potenciar nuestra manera de aprovechar el tiempo. Podemos premiarnos con un pequeño bocadillo al terminar de estudiar un tema durante una hora, por ejemplo, y luego tomar un descanso.

Además, estudiar con hambre es muy difícil, y dependiendo de dónde nos encontremos, buscar un bar o restaurante podría llevarnos demasiado tiempo.

5. Toma descansos

Los descansos son importantes para poder consolidar de la mejor manera los conocimientos que vamos memorizando. Si estudiamos de manera seguida y no le permitimos a nuestro cerebro procesar adecuadamente los nuevos contenidos, nos será más difícil recordar esos contenidos en el futuro.

Lo ideal es tomar descansos programados. Puedes colocar una alarma para asegurarte de que no se te pasará el momento de interrumpir la dinámica de estudio. Por otro lado, es buena idea tener definido el tiempo exacto de cada descanso. Este es uno de los consejos para no distraerse del estudio más fáciles de aplicar, porque tan solo hay que programar avisos en el reloj o el smartphone y obedecerlos cuando suenen.

6. Encuentra la motivación

Disponernos a estudiar contra nuestra propia voluntad no es algo que favorezca mucho nuestra concentración, lo ideal es buscar los motivos por los cuales nos conviene realizar el estudio. De este modo, podremos conseguir una motivación interna que nos ayudará a potenciar nuestra concentración.

Una buena manera de conseguir este tipo de motivación es colocarnos una meta realizable a corto plazo, de modo que podamos ir tras ella y sentir que estamos avanzando positivamente hacia su consecución. Por ejemplo, repasar un capítulo del temario terminándolo en las próximas 4 horas.

7. Evita postergar metas

Una vez que tienes todo lo necesario para comenzar a estudiar, puede que tengas pensamientos intrusivos que te hagan postergar el estudio, y en lugar de sentarte a leer te pongas a hacer cualquier otra cosa. Lo ideal es reconocer estos pensamientos y combatirlos rápidamente.

No dejes que la procrastinación se apodere del control de tus acciones, cuando tengas todo listo frente a ti inicia inmediatamente la actividad de estudio que tienes planeada y verás cómo a medida que avanzas los pensamientos intrusivos y la tentación de dejar la tarea para más adelante se van disipando.

8. Gestiona la ansiedad

Por lo general, la sensación de ansiedad se hace presente cuando sentimos que tenemos muchos temas pendientes y no hemos adelantado nada. Gestionar esta angustia es importante, porque si es muy intensa puede llegar a paralizarnos, al intentar no exponernos a nada que nos recuerde esa obligación.

Una manera de evitar esta sensación tan característica en épocas de examen es hacer un cronograma con los temas a estudiar, todos en orden de relevancia. De ese modo, podremos ir centrándonos en estas tareas de manera secuencial, favoreciendo una percepción inmediata de nuestro progreso, y evitamos que la angustia se apodere de nuestra mente. Cuanto más ordenados seamos al planificar nuestra jornada de estudio, más alejada mantendremos la ansiedad.

9. Regula el uso de la computadora

Actualmente nuestras actividades académicas y laborales giran mucho en torno a nuestros aparatos electrónicos (ordenadores, teléfonos inteligentes, tabletas, etc.), lo cual indudablemente representa una ayuda al conseguir la información. Sin embargo, debemos tener en cuenta que estos aparatos también pueden jugar un papel distractor para nuestra menta.

Lo ideal es emplearlos para conseguir el material que necesitamos y los conocimientos puntuales que puedan ayudarnos a estudiar adecuadamente. Si ves que los usas muchos para distraerte, puedes intentar prescindir de ellos mientras estudias, o poner límtes claros a su uso (por ejemplo, tenerlos siempre desconectados de Internet).

Referencias bibliográficas:

  • Fuentes, L. y García-Sevilla, J. (2008). Manual de psicología de la atención: una perspectiva neurocientífica. Madrid: Síntesis.
  • Styles, E.A. (2010). Psicología de la atención. Madrid: Centro de estudios Ramón Areces.