La investigación sobre las lesiones cerebrales y las capacidades de los veteranos de guerra norteamericanos de la Guerra de Vietnam que habían sufrido contusiones o heridas de bala en el cráneo ha arrojado nuevos y reveladores datos sobre la naturaleza de la inteligencia humana.

La inteligencia y lo social

Un estudio de la Universidad de Illinois ha hallado que ciertas áreas cerebrales que participan en la actividad social humana son también fundamentales para la inteligencia generalemocional.

Este descubrimiento fortalece la idea de que la inteligencia surge del contexto social y emocional de la persona.

"Intentamos comprender la naturaleza de la inteligencia y en qué grado se basan nuestra capacidad intelectual en las habilidades cognitivas que usamos para relacionarnos socialmente”, declara Aron Barbey, profesor de neurociencias y uno de los científicos que lideraron la investigación.

Intelecto y contexto social

La literatura académica en psicología social explica que las habilidades intelectuales humanas emergen del contexto social cotidiano, según Barbey.

"Requerimos de una etapa previa en nuestro desarrollo de las relaciones interpersonales: los que nos quieren se preocupan y se interesan por nosotros. Si esto no sucediera, seríamos mucho más vulnerables, estaríamos indefensos”, apunta. La interdependencia sujeto-sociedad prosigue en la adultez y sigue siendo trascendental durante toda la vida.

“Las personas cercanas, amistades y familia, nos alertan de cuando podemos estar cometiendo un error y en ocasiones nos ayudan si los cometemos”, afirma. “La capacidad de establecer y mantener relaciones interpersonales, esenciales para relacionarnos con el contexto inmediato no es una capacidad cognitiva concreta que dimana de la función intelectual, sino que la relación es inversa. La inteligencia puede surgir desde el rol básico de las relaciones sociales en la vida humana, y en consecuencia están estrechamente vinculadas a la capacidad emocional y a las habilidades sociales”.

Cómo se hizo la investigación

El estudio analizó a un total de 144 veteranos de guerra estadounidenses con lesiones craneales causadas por metralla o balas. Cada lesión tenía sus características y afectaba a diferentes tejidos cerebrales, pero por la naturaleza de las lesiones que se analizaron, los tejidos adyacentes ilesos.

Se mapearon las áreas lesionadas mediante el uso de la tomografía, para seguidamente reagrupar los datos para ofrecer un mapa cerebral comparado.

Los científicos usaron distintas pruebas y tests diseñadas de forma cuidadosa para evaluar las habilidades intelectuales, emocionales y sociales de los veteranos. Después buscaron patrones que vincularan lesiones en ciertas áreas cerebrales con déficits en la capacidad de los sujetos para desarrollarse en el ámbito intelectual, emocional o social.

Las preguntas acerca de problemas sociales se basaron en la resolución de conflictos con personas cercanas.

Como ya fue reportado en investigaciones anteriores sobre inteligencia e inteligencia emocional, los científicos hallaron que las áreas de la corteza frontal (la parte frontal del cerebro), la corteza parietal (parte superior del cráneo) y los lóbulos temporales (la parte lateral del cerebro, detrás de los oídos) participan en la resolución de conflictos sociales cotidianos.

Las regiones cerebrales que asistieron a la conducta social en los lóbulos parietal y temporal están ubicadas en el hemisferio cerebral izquierdo. Por su parte, el lóbulo frontal izquierdo y el derecho participaban también en el funcionamiento social.

Solapamiento

Las conexiones neuronales que son consideradas fundamentales para la destreza interpersonal no resultaron idénticas a las que favorecen la inteligencia general y emocional, pero el grado de solapamiento fue significativo.

“Los resultados sugieren que existe una arquitectura integrada de procesamiento de información, que las habilidades sociales estriban en los mecanismos dedicados a la inteligencia general y emocional”, sostiene Barbey.

“Estas conclusiones concuerdan con la idea de que la inteligencia se sustenta en gran medida en las capacidades emocionales y sociales, y deberíamos entender la inteligencia como un producto de la integración cognitiva, en lugar de discriminar entre cognición y emociones y el proceso de transformación social. Son conclusiones que encajan con la naturaleza social del ser humano: nuestra vida transcurre mientras intentamos comprender a los demás y solucionar ciertos conflictos sociales. Nuestra investigación apunta que la arquitectura de la inteligencia en el cerebro puede tener un gran componente social”.

En otro estudio de 2013, Barbey llegó a resultados parecidos. En esa ocasión destacó que la inteligencia general tenía una fuerte vinculación con la inteligencia emocional, analizando tanto con tests de CI como áreas cerebrales dañadas.

Asimismo, en el año 2012, Barbey mapeó por primera vez la distribución de las tareas relacionadas con la inteligencia en el cerebro.

Referencias bibliográficas:

  • A. K. Barbey, R. Colom, E. J. Paul, A. Chau, J. Solomon, J. H. Grafman: Lesion mapping of social problem solving. Brain (2014). DOI: 10.1093/brain/awu207.