Creencias de desesperanza. Unsplash.

Los síntomas de la depresión pueden llegar a expresarse de muchas maneras, pero en todos los casos ocurre que aparecen pensamientos negativos. Se trata de ideas relacionadas con una percepción pesimista de la realidad, normalmente exageradas hasta el extremo, y que contribuyen a que la persona que los experimenta se mantenga estancada.

En este artículo veremos una serie de pensamientos negativos muy típicos en las personas con depresión.

Los pensamientos negativos más frecuentes

Los pensamientos negativos no solo aparecen en personas con depresión, pero forman parte de los síntomas más típicos de esta clase de alteración psicológica.

Por otro lado, es importante tener claro que la depresión no surge a causa de tener en mente estos pensamientos de manera persistente. Son otra de las manifestaciones clínicas de la depresión, consecuencia de un fenómeno tan complejo que involucra a muchos procesos mentales y neurológicos y que no puede ser reducido a lo que podemos expresar a través del lenguaje y los conceptos en general.

Así pues, los pensamientos negativos son una de las facetas superficiales de la depresión; pero no por superficiales dejan de ser relevantes, dado que mantener en ellos la atención desgasta mucho la calidad de vida de las personas. Por ello, es bueno reconocer esta clase de ideaciones y ser conscientes de que no ofrecen una imagen realista de lo que de verdad está ocurriendo a nuestro alrededor. En las próximas líneas hay varios ejemplos de pensamientos negativos.

1. No tiene sentido levantarse de la cama

Este es uno de los pensamientos negativos que denotan la abulia, es decir, la falta de motivación y de iniciativa, muy propio de quienes experimentan síntomas asociados a la depresión.

Lo característico de este pensamiento es que no solo se cree en él intelectualmente, sino que además se siente que es verdad. De hecho, responde mucho más a un estado de ánimo, o a la falta general de energía e ilusión por la vida, que a un análisis racional acerca de lo que es la vida y si vale la pena vivirla o no.

Por eso, quienes se sienten así ni siquiera tienen por qué realizar esfuerzos por mejorar a no ser que alguien les ayude a ello, ya que no pueden permitirse invertir trabajo en prácticamente nada.

2. Nada de lo que pasa es auténtico

Quienes sostienen esta creencia adoptan una actitud completamente pasiva acerca de lo que les ocurre, e interpretan la realidad de un modo parecido a quien está viendo una película poco interesante.

Se trata de uno de los pensamientos negativos relacionados con la desrrealización, es decir, la sensación de que lo que se experimenta no es real, o pertenece a un plano de realidad que no interesa o no es el de uno mismo.

3. Nunca haré nada de provecho con mi vida

La desesperanza por lo que respecta al propio proyecto de vida también se expresa a través de las bajas expectativas en uno mismo y en lo que el futuro nos deparará. Por eso, este pensamiento negativo es uno de los más frecuentes entre quienes presentan síntomas depresivos.

Sin embargo, en muchos casos esta creencia no es vivida de manera trágica. Algunas personas viven la depresión con una profunda tristeza, pero otras ni siquiera sienten eso, y su estado psicológico tiene más que ver con la indiferencia.

Por eso, la idea de que no se va a progresar en la vida puede no causar malestar, y ser tan solo una evidencia más de que el futuro no es relevante porque el presente tampoco lo es.

4. La culpa es mía

Las personas que tienden a manifestar pensamientos negativos sostienen un estilo de atribuir causas a los hechos en el que ellas son las principales perjudicadas. El malestar asociado a este pesimismo hace que en cualquier situación en la que exista la posibilidad de echarse las culpas a uno mismo, se haga.

Así pues, muchas veces se cae en la trampa de creer que la culpa de prácticamente todo lo malo que pasa es de uno mismo. La explicación es que la baja autoestima y la falta de motivación para buscar explicaciones más elaboradas lleva a fijarse en uno mismo, incluso en situaciones en las que se es la víctima.

5. Nadie me quiere o me respeta

Este es el pensamiento negativo definitivo que daña las relaciones sociales de quien lo sostiene en mente durante el día a día. Se trata de una creencia que corta los potenciales vínculos afectivos que podamos tener con personas de nuestro círculo social cercano, y debilita las que estaban consolidadas (como por ejemplo las que hay con otros miembros de la familia).

No hay que olvidar que los pensamientos negativos no solo se dirigen contra uno mismo, sino que además tienen consecuencias en la manera en la que nos relacionamos con los demás.

¿Qué hacer para salir del pesimismo?

Los pensamientos negativos que tienen raíces muy profundas en uno mismo, como por ejemplo aquellos que aparecen con la depresión, no pueden ser disipados solo a través de la racionalidad y la reflexión. Hace falta ayuda profesional de psicólogos o psiquiatras.

Para saber más acerca de cómo contactar con profesionales de la salud mental, consulta este artículo: Cómo buscar un psicólogo para asistir a terapia: 7 consejos"

Referencias bibliográficas:

  • Beck, J. (1995). Terapia cognitiva: conceptos básicos y profundización. Gedisa Editora.
  • Bellino, S.; Patria, L.; Ziero, S.; Rocca, G.; Bogetto, F. (2001). "Clinical Features of Dysthymia and Age: a Clinical Investigation". Psychiatry Review. 103 (2–3): 219 - 228.