¿Has oído a hablar alguna vez de la sinecología? Se trata de una ciencia relacionada con los diferentes ecosistemas y sus especies, pero, ¿qué estudia exactamente? ¿Cómo se define? ¿Qué subtipos de sinecología podemos encontrar?

En este artículo responderemos a estas y otras cuestiones y, además, describiremos dos de las posibles aplicaciones de la sinecología.

Conceptos previos: el ecosistema

Antes de adentrarnos en el signficado de la sinecología, creemos necesario recordar el significado de algunos conceptos previos relevantes.

Uno de ellos es el concepto de ecosistema; un ecosistema es un sistema biológico formado por dos elementos: un conjunto de seres vivos (comunidad) y el medio natural (ambiente) en el que viven.

En otras, palabras, está formado por dos tipos de factores: los factores bióticos, que incluyen los seres vivos (animales y vegetales) y los factores abióticos, que engloban los componentes que no tienen vida, como serían la temperatura, el agua, la salinidad o la luz, entre otros.

Hemos introducido este concepto previo porque la sinecología se ocupa, fundamentalmente, de estudiar las relaciones entre los ecosistemas y las comunidades biológicas. Vamos ahora a conocer en profundidad este concepto.

Sinecología: ¿qué es esta disciplina de investigación?

El término de sinecología también se ha traducido como “ecología de las comunidades” o incluso como “biocenótica”. Concretamente, se trata de una subdisciplina (o rama) de la ecología. La ecología es aquella parte de la biología encargada de estudiar las relaciones de los seres vivos entre sí, además de con el medio en el que habitan.

Por su parte, la sinecología consiste en la ciencia encargada de estudiar las relaciones existentes entre las comunidades biológicas (diferentes especies de una comunidad, o biocenosis) y los ecosistemas de la Tierra. Cuando hablamos de comunidades biológicas, nos referimos a aquellos medios ambientales donde viven diferentes especies.

Así, la sinecología se ocupa de estudiar estos medios, así como el tipo de relaciones que aparecen entre las especies de cada uno de esos sistemas naturales y las relaciones de dichas especies con su medio.

¿Qué estudia?

Así, a modo de síntesis, podemos decir que la sinecología se ocupa de estudiar las comunidades biológicas, y más concretamente: su composición, estructura, los cambios que se producen en ellas en el tiempo, etc.

También estudia las relaciones de las especies con su comunidad, y las relaciones producidas dentro de cada especie (y entre diferentes tipos de especies).

Perspectivas de estudio (y tipos de sinecología)

Los diferentes estudios de la sinecología pueden adoptar dos perspectivas distintas (o dos puntos de vista), que son los siguientes:

1. Perspectiva estática

La primera perspectiva que describiremos, y que puede adoptar la sinecología, es la perspectiva estática, que hace alusión a un tipo de sinecología descriptivo. Su objetivo es describir los diferentes tipos y grupos de seres vivos existentes en un medio o ecosistema determinado.

A través de este tipo de descripciones, el profesional podrá obtener los conocimientos pertinentes en relación a la composición de estos grupos (o especies), su distribución espacial, su abundancia, constancia, etc.

2. Perspectiva dinámica

En la segunda perspectiva de la sinecología podemos utilizar el término de sinecología funcional.

En este caso, hablamos de una perspectiva dinámica, donde sus dos objetivos clave son, por un lado, describir la evolución de los grupos de seres vivos (o especies), y examinar las influencias o circunstancias que hacen que dichos grupos aparezcan en un lugar u otro del ecosistema, por el otro.

Otro de los aspectos o elementos que estudia la sinecología desde un punto de vista dinámico, es de qué manera la materia y la energía de un ecosistema se moviliza y se transporta de una zona del ecosistema a otra, a través de los diferentes constituyentes del propio sistema.

Además, la sinecología funcional también analiza otros elementos como: la biomasa, las cadenas alimentarias, la productividad de un sistema, su rendimiento, etc. Sin embargo, todo esto mencionado correspondería a un subtipo de la propia sinecología funcional, denominado sinecología cuantitativa.

Aplicaciones

¿Y en el terreno más práctico? ¿Qué aplicaciones tiene la sinecología? Aquí vamos a mencionar dos de ellas:

1. Sucesión ecológica

Una de las aplicaciones de la sinecología es la llamada “sucesión ecológica”, la que a su vez constituye la base para restaurar los ecosistemas una vez estos son alterados o perturbados (por diferentes motivos).

Pero, ¿en qué consiste exactamente la sucesión ecológica? Se trata de aquella evolución que se da de forma natural en un medio, haciendo que los seres vivos de un ecosistema sean sustituidos por otros de forma progresiva. En definitiva, se trata de la sustitución, a largo plazo, de unas especies por otras (tanto vegetales como animales).

Es decir, engloba aquella secuencia de cambios de comunidades de plantas (o animales) que se producen en el tiempo.

En el caso de las comunidades de plantas, dicha secuencia presenta dos niveles: la sucesión primaria (momento en el que ciertos organismos colonizan un área que inicialmente no tiene vegetación), y la sucesión secundaria (cuando el ecosistema es perturbado o alterado, ya sea por un evento natural, o por la propia acción del hombre, y posteriormente el sistema inicia su recuperación [una vez finalizada la perturbación]).

La acción del hombre

Así, la sucesión también puede producirse por la acción del ser humano (aunque en este caso, no sería ecológica). En estos casos, ¿qué se puede hacer cuando un sistema se ve alterado por la acción del hombre? Una posible solución ecológica es restaurar dicho sistema, es decir, restablecer sus condiciones iniciales, lo cual recibe el nombre de restauración ecológica.

Pero, ¿cómo se consigue? En el caso de las comunidades vegetales, a veces es necesario aplicar métodos de reforestación que imiten la propia sucesión ecológica (sobre todo en ecosistemas complejos, como por ejemplo una selva tropical). Eso sí, a la hora de reforestar un sistema, siempre deberá tenerse en cuenta la sinecología del ecosistema para poder realizar esta acción con éxito.

De esta manera, vemos cómo los profesionales de estos ámbitos (biología, ecología…) deben analizar, de forma exhaustiva, cuál es la sucesión ecológica de las diferentes comunidades y ecosistemas, a fin de poder diseñar un plan de restauración adecuado y por lo tanto, que funcione.

2. Epidemiología

Por su parte, la epidemiología sería otra de las posibles aplicaciones de la sinecología, y ahora veremos por qué.

Recordemos que la epidemiología es aquella rama de la medicina encargada de estudiar el desarrollo de las pandemias y la incidencia en la población de ciertas enfermedades infecciosas.

Pero, para poder aplicarlo a la sinecología, vamos a ver un ejemplo: sabemos que para poder conocer qué dinámica se establece entre un parásito y su hospedero, son precisos los estudios propios de la sinecología. Dichos estudios o conocimientos, configurarían la base de la epidemiología a la hora de analizar cómo se desarrolla una enfermedad infecciosa en el tiempo y espacio.

Es por ello que la epidemiología constituye otra de las aplicaciones de la sinecología, porque en el ejemplo mencionado, es necesario conocer la interacción que se establece entre el parásito (por ejemplo un virus) y su hospedero (por ejemplo un ser humano). Esto nos lleva a pensar en un tema de actualidad, que sería un buen ejemplo: la pandemia por coronavirus (COVID-19).

Referencias bibliográficas:

  • Buiza, C. et al. (1985). Carmen Estudio de ecosistemas: una experiencia de campo y laboratorio. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia, Breviarios de Educación, 10.
  • Hagen, J.B. (1992). An Entangled Bank: The Origins of Ecosystem Ecology. Rutgers University Press, New Brunswick, New Jersey, USA.
  • Patten, B.C. & Jorgensen, S.E. (1995). Complex Ecology: The Part-Whole Relation in Ecosystems. Prentice Hall, Englewood Cliffs, New Jersey, USA.
  • Pozo, W.E. & Youlatos, D. (2005). Estudio sinecológico de nueve especies de primates del Parque Nacional Yasuní, Ecuador. Revista Politécnica, 26(1): 83-107.