Una estructura cerebral que contiene líquido cefalorraquídeo. Wikimedia Commons.

El acueducto de Silvio es un conducto o un canal situado en una estructura de nuestro cerebro denominada mesencéfalo y cuya función es transportar, de un ventrículo a otro, el líquido cefalorraquídeo, que actúa como amortiguador y nos protege de los golpes en la cabeza, entre otras funciones relevantes para nuestro organismo.

En este artículo te explicamos qué el acueducto de Silvio, cuáles son sus características, dónde se ubica, qué funciones desempeña, cómo se desarrolla y cuáles son los principales trastornos asociados a un mal funcionamiento de esta estructura cerebral.

¿Qué es el acueducto de Silvio?

En neuroanatomía, se conoce por acueducto de Silvio, acueducto cerebral o acueducto del mesencéfalo al conducto situado en el cerebro medio que se encarga de conectar el tercer y el cuarto ventrículo del cerebro, y por el que transcurre el líquido cefalorraquídeo (LCR) que impregna el encéfalo y la médula espinal.

El LCR es una sustancia líquida que cumple funciones básicas en nuestro sistema nervioso, entre las que destacan: actuar como protector frente a traumatismos craneoencefálicos; proporcionar soporte hidroneumático; eliminar metabolitos residuales del sistema nervioso; y actuar como mecanismo homeostático cuando se producen ciertos desequilibrios hormonales en el organismo.

Actualmente, la denominación de acueducto de Silvio está en desuso y en la nomenclatura anatómica actual el nombre que recibe esta estructura cerebral es acueducto del mesencéfalo o, simplemente, acueducto cerebral. No obstante, a lo largo de este artículo emplearemos el término acueducto de Silvio para referirnos al mismo.

Ubicación y estructura

El acueducto de Silvio se encuentra dentro del mesencéfalo o cerebro medio, una de las partes que constituyen el tronco del encéfalo. Esta estructura cerebral está situada sobre la protuberancia o puente de Varolio y por debajo del diencéfalo (compuesto por el tálamo y el hipotálamo, entre otras estructuras), y está integrada por el tectum (o techo), localizado en la parte dorsal; y el tegmentum (o tegumento), situado justo debajo del tectum.

El cerebro medio o mesencéfalo está constituido por diversos núcleos neuronales: la sustancia gris periacueductal, implicada en el procesamiento del dolor o los estímulos amenazantes; el núcleo rojo, que controla diversos procesos motores; y la sustancia negra, un componente de los núcleos basales cuyas funciones están relacionadas con el control motor, el aprendizaje y los mecanismos de recompensa.

El acueducto de Silvio, como hemos comentado al inicio del artículo, es un canal que comunica el tercer y el cuarto ventrículo, en un sistema de cuatro cavidades o ventrículos. Los dos ventrículos laterales se localizan a lo largo de los hemisferios cerebrales y se conectan con el tercer ventrículo a través del agujero interventricular o de Monro.

En lo que respecta al tercer ventrículo, cabe señalar que es una cavidad situada en la línea media del cerebro y está limitada a cada lado por el tálamo y el hipotálamo. En su parte frontal se comunica, como hemos comentado, con los ventrículos laterales y, en la parte posterior, con el acueducto de Silvio.

Por su parte, el cuarto ventrículo es el que está situado a un nivel más inferior de los cuatro ventrículos cerebrales. Se extiende desde el acueducto de Silvio hasta el canal central del extremo superior de la médula espinal, con el que se comunica a través de varios orificios: los agujeros de Luschka, situados en los laterales; y el agujero de Magendie, ubicado en el centro y entre los dos orificios de Luschka.

Características y desarrollo

El acueducto de Silvio, como su nombre indica, es un canal o un sistema de irrigación de líquido cefalorraquídeo que conecta el tercer y el cuarto ventrículo, y que, junto con los ventrículos laterales, constituyen el sistema ventricular que protege al cerebro, entre otras funciones.

El desarrollo del sistema ventricular se produce de forma paralela al resto del sistema nervioso central. Los ventrículos cerebrales se derivan del neuroepitelio embrionario. Tanto los ventrículos, como el acueducto de Silvio y el conducto central de la médula espinal están revestidos por una capa epitelial de células cúbicas y cilíndricas, llamadas ependimarias.

A partir de la quinta semana de desarrollo embrionario, las vesículas encefálicas se diferencian en: telencéfalo, diencéfalo, mesencéfalo, metencéfalo y mielencéfalo. Estas vesículas están huecas por dentro y mantienen sus cavidades hasta que se completa su desarrollo en la edad adulta: lo que conocemos por ventrículos cerebrales.

En la sexta semana, la división de las vesículas encefálicas es más clara; el prosencéfalo ya se ha diferenciado en telencéfalo y diencéfalo. El mesencéfalo, por su parte, no se ha dividido y su mayor cavidad se estrecha en las primeras etapas de forma progresiva, al tiempo que se forma el acueducto de Silvio, que comunica el tercer con el cuarto ventrículo.

El cerebro medio o mesencéfalo es la estructura que sufre menos cambios durante el desarrollo, a excepción de su parte más caudal. Finalmente, la longitud que alcanza el acueducto de Silvio es de, aproximadamente, 18 milímetros.

Trastornos relacionados

Las hidrocefalias son un conjunto de enfermedades causadas por un aumento del líquido cefalorraquídeo (LCR) en el interior de la cavidad craneal. Su incidencia es de 1 o 2 casos por cada 1000 nacimientos y se produce con mayor frecuencia debido a causas congénitas que adquiridas. En los casos en los que se produce una hidrocefalia congénita pueden influir factores teratógenos, de malnutrición, toxinas, etc.

Existen tres principales tipos de hidrocefalia: las comunicantes o no obstructivas, que se originan cuando la absorción del LCR no es la adecuada; las no comunicantes u obstructivas, que se producen cuando el flujo del LCR se bloquea en uno o más canales de los que conectan a unos ventrículos con otros; y las normotensivas, en las que se genera un incremento del LCR en los ventrículos, con un ligero aumento de la presión intracraneal.

Uno de los trastornos más habituales relacionados con el daño o la obstrucción del acueducto de Silvio es la conocida como hidrocefalia por estenosis congénita del acueducto (HSAS). Esta enfermedad, asociada a un fenotipo que forma parte del espectro clínico del síndrome L1 ligado al cromosoma X, provoca una hidrocefalia obstructiva grave, generalmente de inicio prenatal, que produce signos de hipertensión intracraneal, abducción del pulgar, síntomas de espasticidad y un grave déficit intelectual.

En los niños, uno de los síntomas más típicos implica un aumento rápido de la circunferencia o el tamaño de la cabeza. También pueden darse otros síntomas autonómicos o somáticos que pueden incluir vómitos, irritabilidad, sueños y convulsiones.

Aunque las consecuencias de la hidrocefalia varían de un paciente a otro en función de la edad, la progresión de la enfermedad y de las diferencias individuales la tolerancia del LCR, cabe señalar que la hidrocefalia por estenosis del acueducto de Silvio representa el extremo más grave del espectro y tiene un pronóstico poco halagüeño.

Referencias bibliográficas:

  • Carlson, B. M. (2005). Embriología humana y biología del desarrollo. Elsevier,.
  • López, L.P., Pérez, S. M., & de la Torre, M. M. (2008). Neuroanatomía. Ed. Médica Panamericana.