¿Cómo afecta el porno a tu cerebro?

Un resumen de las maneras en la que la dependencia de la pornografía influye en el cerebro.

Javier Ares Arranz

Javier Ares Arranz

Cómo afecta el porno a tu cerebro

La pornografía ha estado con nosotros desde el principio de los tiempos.

Nuestros ancestros de la prehistoria realizaban dibujos eróticos en las paredes de las cuevas. Los antiguos griegos erigieron estatuas con un alto componente erótico, así como representaciones pictóricas de actos sexuales en jarrones. Todo esto sucedió mucho antes de que la industria del cine para adultos comenzase a producir sus primeras películas.

Gracias a la era dorada del Internet y las telecomunicaciones, el consumo frecuente pornografía se ha disparado en la última década. ¿Significa esto que el porno es inofensivo?

Algunos hombres deciden autoestimularse visualizando pornografía, pensando que solo es una manera rápida y sana de aliviar tensiones o de explorar gustos y preferencias sexuales sin moverse del sofá. Esto puede ser relativamente cierto y beneficioso a corto plazo, sin embargo, se puede convertir fácilmente en una adicción que podría afectar de manera negativa a nuestro cerebro.

Los efectos de la dependencia de la pornografía en el cerebro

El sistema límbico del cerebro es el responsable de recompensarnos y hacernos sentir placer cuando tenemos experiencias positivas, como por ejemplo, hacer el amor por primera vez, ganar un partido de fútbol o degustar nuestra comida favorita.

Las hormonas dopamina y glutamato son liberadas de manera controlada cada vez que estamos sometidos a estímulos positivos. La dopamina es la hormona de la felicidad, mientras que les glutamato hace que nuestro cuerpo recuerde la experiencia.

Cuando nos autoestimulamos con pornografía, se produce un incremento exponencial de las cantidades de glutamato y dopamina liberadas. Esto hace que el cuerpo reaccione a ese estímulo como si en realidad se tratase de un sentimiento muy profundo y real de placer sexual, a pesar de la evidente ausencia de otro ser humano durante este acto.

Este incremento en las dosis de dopamina y glutamato liberadas por el cerebro, hará que cada vez necesitemos consumir más contenido y de mayor variedad, llegando en ocasiones a priorizar consumir pornografía sobre otras cosas. Cuando esto no se controla, se puede convertir en una adicción grave, que puede durar años de terapia hasta la completa rehabilitación.

Nadie está a salvo de la adicción al porno, que puede llegar a ser tan grave como la adicción al alcohol, al tabaco al juego o a las drogas duras. Cuando los niveles de dopamina están descontrolados debido al consumo desmesurado de pornografía, las cosas más simples de la vida, que antes solíamos disfrutar con normalidad, como un paseo por la playa al atardecer o una comida con amigos, se vuelven totalmente aburridas e insípidas cuando las comparamos con el porno.

Esta adicción también puede disminuir nuestra libido y arruinar nuestras relaciones sexuales, ya que la pornografía puede hacer que nuestra capacidad para alcanzar el orgasmo y mantener una erección disminuya.

Adicción al porno

El consumo habitual de pornografía hace que nuestro cerebro aprenda a dejar que nuestro cuerpo responda solo a las imágenes que estamos habituados a ver en la pantalla, que con bastante frecuencia, distan mucho de una relación sexual convencional. Cuando estemos teniendo relaciones sexuales con nuestra pareja, nuestro cuerpo ya no será capaz de responder de la manera adecuada. Esta disfunción suele provocar sentimientos de frustración, culpa, vergüenza y falta de confianza en uno mismo.

Otra gran desventaja del acceso fácil e ilimitado a este tipo de contenido es la falta de motivación para salir y conocer personas, relacionarnos y construir relaciones fructíferas y duraderas. El consumo habitual de porno hará que poco a poco, nos encerremos más en nosotros mismos contentándonos con el placer instantáneo y disminuyendo nuestras posibilidades de tener una relación sana con otras personas. Debido a esto, nuestra autoestima irá decreciendo, lo que hará que consumamos más pornografía para redimir ese dolor con una dosis temporal de dopamina, lo que hará que nos sintamos cada vez peor. Es un círculo vicioso que nos convertirá en personas distantes y apáticas si no le ponemos freno a tiempo.

Desde el punto de vista del individuo, la pornografía no es un problema, el verdadero problema es la adicción que esta puede llegar a generar. Esto es debido a la falta de motivación, vergüenza y falta de autoestima que su consumo habitual causa.

Puede que para algunas personas LA autoestimulación mediante el visionado de pornografía sea un buen método para relajarse, sin embargo, cuando lo usamos sin medida, como medio para escapar de la realidad, se puede convertir en un problema más serio de lo que se puede imaginar.

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Javier Ares Arranz

Javier Ares Arranz

Psicólogo

Madrid

Terapia online

Psicólogo General Sanitario con diferentes estudios de posgrado que avalan su especialización en Terapia Cognitivo Conductual y técnicas de Tercera Generación para el tratamiento de la depresión, los trastornos de ansiedad, terapia de pareja y habilidades sociales.

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