La terapia de pareja es mucho más que las conversaciones que se dan durante las sesiones con el psicólogo. De hecho, buena parte de los progresos y de los avances tienen que ver con las actividades que la pareja realiza por su cuenta, basándose en las ideas y las prácticas realizadas en presencia del terapeuta.

Comprometerse con este proceso de reforzamiento del vínculo amoroso implica llevar a cabo ciertos hábitos y ejercicios en el día a día, para que el cambio a mejor se extienda a todos los ámbitos de la convivencia y no solo a lo que ocurre en la consulta de psicología.

Pero… ¿cuáles son esas acciones en las que ambos miembros de la pareja tienen que involucrarse en su vida cotidiana? Aquí veremos un resumen de las actividades típicas de un proceso de terapia de pareja, para conocerlas mejor.

Actividades habituales en terapia de pareja

Estos son varios de los hábitos y actividades que se anima a realizar en terapia de pareja, tanto en las propias sesiones como, sobre todo, entre estas, durante las horas de estar juntos realizando acciones cotidianas.

Se trata de una aproximación a lo que acostumbra a ser habitual en un proceso así, pero hay que tener en cuenta que cada caso es único y los psicólogos siempre adaptamos nuestras propuestas de intervención dependiendo de las características únicas de cada persona, de la relación y del contexto en el que ambas personas viven.

1. Llevar un control del tiempo pasado juntos

Es necesario hacer un esfuerzo consciente por pasar tiempo juntos; pero debe ser tiempo de calidad, en el que cada uno pueda centrarse en la otra persona sin tener la cabeza en otras cosas. Para ello hay que llevar un cierto control acerca de cuándo toca hacer qué, para que en caso de que surjan problemas o imprevistos, sea posible corregir ese horario y crear otro momento en el que estar con la otra persona.

No se trata de estar constantemente cronometrando el tiempo en común, sino más bien de planificar y asegurarse de que durante la semana hay momentos en los que es posible estar con el otro.

Además, se recomienda que estos momentos juntos tengan variedad de situaciones y de experiencias, dado que esto permite estar en contacto con todas las facetas de la otra persona y de uno mismo en el contexto de la pareja. Por ejemplo, si todos estos momentos ocurren al atardecer y estando en casa, veremos un conjunto de acciones y de actitudes muy limitado, lo cual nos conduce a tener una visión simplista y bidimensional de la relación. En terapia de pareja se enseñan diferentes técnicas y estrategias para que resulte sencillo llevar un mejor control del tiempo y evitar que sea el calendario el que nos lleva a nosotros a rastras.

2. Usar pautas de gestión de las discusiones

Sería poco realista esperar que mediante la terapia de pareja las discusiones entre ambos vayan a desaparecer. La clave está en saber gestionarlas correctamente.

Por eso, los psicólogos que atendemos a parejas las entrenamos en una serie de actividades de gestión de los conflictos, para que no lleven ni a enfrentamientos encarnizados ni a hacer ver que no pasa nada (lo cual es tan o más dañino que discutir intensamente). Se trata de poder expresarse, llegar a consensos acerca de cuáles son los problemas a tratar, y llegar a compromisos para solucionarlos.

3. Actividades de auto-conocimiento

Buena parte del progreso realizado en terapia de pareja depende del modo en el que logremos poner orden en nuestra cabeza: nuestras opiniones, nuestros intereses e inquietudes, nuestros valores, etc. Para ello, los psicólogos enseñamos a muchos pacientes a realizar en el día a día actividades de auto-conocimiento. Contar con esta información sobre uno mismo permite llegar a un mejor encaje entre ambos.

4. Entrenamiento en lenguaje no verbal y expresión afectiva

Muchas veces, parte del problema que lleva a las personas a terapia de pareja está en que se producen bloqueos en la manera de comunicarnos y expresarnos. Por ejemplo, hay parejas en las que se ha perdido mucha confianza y genera incomodidad la idea de mostrarse cercano e incluso vulnerable, elementos clave en una relación afectiva e íntima. En este sentido, en terapia se trabaja para que ambos puedan aprender o re-aprender estas pautas de interacción que van más allá de las palabras.

5. Hacer revisiones semanales

Aproximadamente una vez a la semana, se recomienda tener una charla acerca de los aspectos en los que uno ha notado avances, problemas añadidos, o puntos en los que de momento no se han detectado avances, tanto en uno mismo como en la otra persona. Al hacerlo es necesario seguir una serie de pautas para hacer de esta conversación algo productivo, no una lucha de egos.

Por ejemplo, hacerlo siempre a la misma hora y a poder ser en el mismo lugar (para crear una especie de protocolo), y explicar lo que uno siente y ha observado del modo más transparente y descriptivo posible, es decir, no para generar reacciones emocionales en el otro (alo que podría llevar a las acusaciones y los reproches), sino para que sepa lo que sentimos.

6. Desarrollo de habilidades de reparto de tareas

Estas actividades tan típicas de la terapia de pareja tienen una parte de práctica de habilidades de negociación, y otra de uso de principios de Inteligencia Emocional, de manera que se sea consecuente con la siguiente idea: los choques de intereses no equivalen a conflictos.

Mediante rutinas eficaces de reparto de tareas se consigue un equilibrio entre ambos miembros de la pareja, de manera que no haya una persona más privilegiada o beneficiada que la otra. Esto resulta especialmente importante en las parejas con niños.

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Avance Psicólogos

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Referencias bibliográficas:

  • Atkinson, B. J. (2005). Emotional intelligence in couples therapy: Advances from neurobiology and the science of intimate relationships. W W Norton & Co.
  • Buss, D. M.; Haselton, M. (2005). The Evolution of Jealousy. Trends in Cognitive Sciences. 9(11): pp. 506 - 507.
  • Campuzo Montoya, M. (2002). Pareja humana: Su psicología, sus conflictos, su tratamiento. México: AMPAG.
  • Dattilio, F.M. & Padesky, C.A. (2004). Terapia Cognitiva con parejas. Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.