¿Por qué aparece este problema psicológico? Unsplash.

Vivimos en un mundo en el que cada vez es más frecuente encontrar a personas que tienen ansiedad por tener pareja, así como a personas que sienten ansiedad a la hora de acercarse a alguien o construir una pareja. Luego, dentro de la relación, la ansiedad continúa y surgen episodios de celos e inseguridad.

¿Por qué cada vez ocurre más? ¿Cuál es el motivo real? Y sobre todo, ¿cuál es la auténtica solución?

Este problema es cada vez más habitual porque no hemos aprendido a construir una autoestima funcional, estable y segura, así como por no habernos recuperado de episodios dolorosos del pasado en relación a la pareja que nos dejaron ciertas ideas, creencias, actitudes o miedos. Vamos a ver por partes el motivo, la solución y cómo puedes comenzar a dar los primeros pasos hacia tu cambio si te ocurre esto.

La ansiedad por tener pareja

¿De dónde viene la ansiedad con la pareja (para tener pareja o cuando tienes pareja) o los miedos a la hora de tener pareja?

Una relación es el contexto de mayor aprendizaje de un ser humano. Somos seres sociales y tendemos a la relación, y en esta dos personas comparten intimidad, creencias, valores e incluso identidades.

Esto hace que surjan miedos, conflictos y que termine por surgir una lucha de egos. Cada persona quiere conservar sus creencias, lo que cree que necesita y su idea sobre qué es correcto o incorrecto.

En cierta forma, una pareja es como un espejo. Cada miembro de la pareja es como un espejo para el otro, donde refleja sus virtudes pero también sus miedos e inseguridades. Por esta razón las parejas suelen entrar en conflicto una vez terminan las primeras fases de la relación.

Ahí es donde llega el gran aprendizaje del uno hacia el otro. La pareja es entonces como una terapia diaria en la que las personas pueden conocerse más y sentirse más fortalecidas y seguras.

Sin embargo, este miedo a sentirnos vulnerables nos lleva con frecuencia a tener ansiedad dentro de la pareja. A la vez, la misma ansiedad a la soledad (porque creemos que es un reflejo de poca valía o porque creemos que no resultamos interesantes para los otros) lleva a ciertas personas a buscar pareja de forma frecuente, y suele ser también habitual que realicen comparaciones con los demás.

Esta ansiedad también puede surgir porque tenemos miedo a tener pareja debido a experiencias pasadas.

¿Por qué ocurre todo esto?

Esta clase de problemas surgen porque se ha aprendido que el bienestar, y por lo tanto la autoestima, dependen de factores externos como el comportamiento de otra persona. Esto genera ansiedad e inseguridad, ya que es un bienestar que no está en nuestras manos, sino afuera. La solución no es "subir" la autoestima, ya que la autoestima realmente no sube o baja ("subir" la autoestima equivaldría a inflar el ego), sino construir una autoestima que funcione, donde el bienestar dependa, ante todo, de factores internos.

La solución: la independencia afectiva

La independencia afectiva no es ser un lobo solitario o ser individualista. Todas las personas somos dependientes en cierta medida de los demás, del contexto, hasta del aire que respiramos. Se trata de que tu bienestar, en gran medida, dependa de factores internos.

Si tus acciones son independientes del resto y generan bienestar por tus propios medios, construirás una vida en la que te conozcas y puedas compartir ese bienestar con otras personas. Desaparecerá la ansiedad a tener pareja, y también el miedo a tenerla.

Un proceso de cambio

Sin embargo, conseguir esto no es fácil. Es necesario vivir un proceso de cambio profundo donde aprendas a construir y a desarrollar tu independencia afectiva para que tu autoestima realmente te funcione. En Empoderamiento humano, escuela de desarrollo personal online, encuentras un programa gratuito para dar los primeros pasos titulado "Supérate".

Aunque a veces las personas necesitan compañía y vivir un proceso de cambio completo. Para esto existe "Crece con Independencia Afectiva", un proceso de 3 meses para construir una autoestima funcional y así disfrutar tanto de las relaciones de pareja como de la vida sin pareja (sea cual sea tu caso).

Lo importante es que sepas que tu bienestar ya depende fundamentalmente de ti. Se trata de tomar la decisión de dónde dejas ese bienestar.