¿Qué características suelen caracterizar a las personas amables?

La amabilidad es un rasgo de personaldad que, en la cultura popular, es siempre visto como algo positivo y deseable. Si bien esto es en parte así, cabe decir que ser muy amable a veces puede suponer algunos inconvenientes.

Sea como sea, a continuación veremos más a fondo este rasgo de personalidad, cómo son las personas quienes lo tienen muy alto, cómo son las que lo tienen muy bajo y cómo se relaciona con el éxito profesional y el perdón.

¿Qué es la amabilidad como rasgo de personalidad?

Dentro del modelo de los Cinco Grandes, de los psicólogos Paul Costa y Robert McCrae, la amabilidad, también llamada cordialidad, es uno de los rasgos que configuran la personalidad.

La amabilidad es descrita como la tendencia de las personas a ser compasivas y colaboradoras con los demás. Las personas con altas puntuaciones en esta dimensión normalmente son vistas como cálidas, amigables y diplomáticas.

Ser cordial se relaciona con poseer una visión optimista de los demás, además de anteponer los intereses ajenos a los propios y mantener unas buenas relaciones con iguales. Se busca agradar a todo el mundo, a poseer armonía social. Es decir, poseer un alto grado de amabilidad se relaciona con el exhibir conductas prosociales.

Como resultado de ello, las personas amables suelen desempeñarse especialmente bien en situaciones sociales y en actividades que se realizan en equipo, además de fomentar un buen ambiente interpersonal, evitando la confrontación y tratando de resolver los problemas relacionales.

En cambio, las personas quienes tienen menor puntuación en esta dimensión suelen ser poco altruistas. No se muestran tan partidarias de anteponer sus intereses a los de los demás, siendo bastante común en ella optar por conductas egoístas, aunque esto en sí no tiene por qué ser algo negativo. Tienden a ser más competitivas e, incluso, manipuladoras.

Quienes tienen niveles de amabilidad bajos han sido relacionadas con el manifestar mayores niveles de lo que se conoce como la "dark triad" o triada oscura, una serie de características que se relacionan con aspectos de personalidad negativos. Entre ellos se encontrarían el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía. Cabe decir que también son más propensas a sufrir patología cardíaca y vivir un envejecimiento más acelerado.

Cada uno de los rasgos que conforman el modelo de los Cinco Grandes ha mostrado estar detrás de ciertos aspectos positivos en la vida. La amabilidad, como ya íbamos diciendo antes, es un predictor del poseer unas buenas y sólidas relaciones interpersonales.

Los individuos amables tienden a ser mejor aceptados en los grupos de iguales y sufrir menos situaciones de acoso escolar. Además, disfrutan de mejores contactos con el sexo deseado, ya sea durante las citas o en contextos más íntimos. Disfrutan de un mayor grado de satisfacción en la pareja, además de ser menos propensos a sufrir rupturas matrimoniales.

Las personas con alta cordialidad suelen disfrutar de éxito en profesiones en las que se necesitan habilidades sociales o que se lleva a cabo una tarea en ambientes de trabajo colaborativo. También tienden a implicarse en situaciones de ayuda a los más desfavorecidos, como voluntariados, además de verse menos implicados en situaciones criminales.

Facetas de este rasgo

Dentro de la dimensión de la amabilidad, al igual que el resto de dimensiones de personalidad del modelo de los Cinco Grandes, podemos encontrar varias facetas más concretas. En el caso de la amabilidad son las siguientes.

1. Confianza

Esta faceta haría referencia a la tendencia de asumir que la mayor parte de la gente que se conoce son justas, honestas y poseen buenas intenciones.

2. Franqueza / Sinceridad

Una persona amable tiende a no manipular a los demás, mostrándose franca y cándida.

3. Altruismo

Consiste en ayudar a los demás y obtener placer realizando tareas altruistas. Hacer cosas para los demás les llena, en vez de verlo como una forma de autosacrificio.

4. Actitud conciliadora

Se evitan las confrontaciones y se pretende llevarse bien con los demás.

5. Modestia

Se entiende por modestia a la forma de mostrarse al mundo tal y como se es, sin exagerar atributos positivos. Esto se hace sin que haya necesariamente una falta de autoestima y tener disminuida la confianza en las capacidades de uno mismo.

6. Empatía / Simpatía

Las personas que puntúan alto en empatía atienden emocionalmente a los demás, y saben ponerse en su lugar. Se muestran compasivas con la situación desventajosa que pueda estar pasando otra persona.

Amabilidad y éxito profesional

Se ha relacionado el poseer altas puntuaciones en este rasgo con el éxito profesional. Esto, si bien en parte es así, se debe coger con pinzas, dado que los rasgos de personalidad deben verse como ventajosos contextualmente. Hay situaciones en las que ser amable es beneficioso, mientras que en otras puede suponer un problema para la integridad física y mental de la persona.

En la mayoría de los casos, el poseer habilidades sociales y tener una personalidad por lo general amable se relaciona con un buen ajuste laboral y una adecuada relación con los compañeros de trabajo, además de ser un factor que puede contribuir en el aumento del salario y ascensos.

Como ya vimos, las personas cordiales son vistas como más cálidas y agradables. En un contexto de trabajo como puede ser una oficina, el tener empleados que contribuyen a que se desarrolle una correcta dinámica interpersonal en ese lugar puede incrementar la productividad de la empresa, además de reducir el riesgo de bajas laborales. Esto puede explicarse por el hecho de que los trabajadores tendrán más ganas de ir al trabajo debido a que se encuentran personas con las que se pasa un buen rato.

Sin embargo, si en ese mismo lugar de trabajo se encuentra una persona poco sociable, es bastante probable que la empresa tenga un serio problema. Por un lado, se pueden desarrollar situaciones tóxicas tanto dentro como fuera de la oficina, y por el otro, la persona poco amable tendrá muy pocas ganas de ir a trabajar, lo cual ya de por sí le pone a ella en riesgo de ser despedida y a los demás de tener que aguantar a alguien quien no da todo su esfuerzo.

No obstante, el perfil de una persona amable puede no ser el más apropiado para según que profesiones. Por ejemplo, en un instituto, donde los alumnos son adolescentes que pueden ser potencialmente conflictivos, no conviene que el profesor se muestre siempre amable, especialmente si se da un caso de acoso escolar en clase o uno de los jóvenes está interrumpiendo la sesión. El profesor debe ser firme y expulsar al alumno, o detener la agresión en caso de que se esté dando.

Otro campo en donde tener un perfil de cordialidad bajo puede ser una ventaja más que un inconveniente lo tenemos en el ejército. Un soldado no debe ser una persona simpática que ve lo mejor en los demás, dado que de hacerlo estando en situación de guerra es bastante probable que no vea al enemigo y acabe pagándolo con su vida. Es decir, la amabilidad no resulta ser de gran ayuda en profesiones en las que se requiere de tener cierto espíritu competitivo.

¿Qué relación tiene con el perdón?

La evidencia científica ha sugerido que la amabilidad podría ser el predictor más robusto de conductas prosociales como son el perdón y su antagónica, la venganza.

El perdón se puede entender como un proceso en el cual una persona consigue, por medio de la palabra, restaurar una relación que se había visto dañada al realizarse un acto, tanto físico como verbal, que había dañado a otra persona. El pedir perdón predispone a no agredir posteriormente, además de destensarse la situación generada y se reducen emociones negativas.

Dado que las personas quienes poseen una menor amabilidad son antagonistas, hostiles, irritables y suelen presentar poco respeto hacia los demás, también parecen ser personas quienes optan por llevar a cabo con más frecuencia conductas de venganza en vez de perdonar a quien les pudiera haber hecho daño.

Por otro lado, las personas afables tienden a buscar relaciones más significativas con los demás, con lo cual, en caso de que éstas se vean perjudicadas por algún tipo de acto dañino, como puede ser una agresión o insulto, optarán por estrategias de disminución de la tensión, siendo el perdón la más importante y recurrente de ellas.

Referencias bibliográficas:

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