Un repaso a esta controvertida prueba proyectiva.

El Test de Lüscher es una técnica de evaluación proyectiva que parte de relacionar la preferencia o el rechazo de distintos colores con la expresión de estados psicológicos determinados. Se trata de una prueba muy utilizada en distintos ámbitos y que ha dado pie a distintas controversias por la naturaleza de su aplicación y sus criterios metodológicos.

Veremos a continuación cuáles son algunos de los fundamentos teóricos de los que parte el Test de Lüscher, para después explicar el proceso de aplicación e interpretación, y finalmente, presentar algunas de las críticas que se le han hecho.

Orígenes y fundamentos teóricos del Test de Lüscher

En el año de 1947, y luego de haber estudiado la relación entre el color y distintos diagnósticos psicológicos, el psicoterapeuta suizo Max Lüscher creó una primera prueba de evaluación emocional y psicológica basada en la preferencia por ciertos colores y su relación con la personalidad.

Se trata de una prueba de tipo proyectivo, es decir, un instrumento para la exploración de la personalidad y el psiquismo utilizado con fines diagnósticos en distintos ámbitos como el clínico, el laboral, el educativo o el forense. Al ser proyectivo, es un test busca explorar dimensiones psíquicas a las que no se tiene acceso por otros medios (por ejemplo, por medio del lenguaje verbal o la conducta observable).

A grandes rasgos, el Test de Lüscher se basa en la idea de que la elección seriada de ocho colores distintos puede dar cuenta de un estado emocional y psicosomático determinado.

La relación entre los colores y las necesidades psicológicas

El Test de Lüscher parte de relacionar la teoría de los colores fundamentales y complementarios, con las necesidades fundamentales y las necesidades que intervienen de manera indirecta en los mecanismos psicológicos.

En otras palabras, retoma la psicología de los colores para establecer una relación entre reacciones psicológicas y estímulos cromáticos, en donde se supone que cada individuo reacciona psicológicamente ante la presencia de un color determinado. Así, la estimulación cromática puede activar reacciones que hablan de la satisfacción, o insatisfacción, de necesidades psicológicas fundamentales.

Lo anterior se plantea como un fenómeno universal y compartido por todas las personas, independientemente del contexto cultural, el género, el origen étnico, el idioma u otras variables. Así mismo, se defiende bajo el argumento de que todos los individuos compartimos un sistema nervioso que permite responder ante la estimulación cromática, y con esto, activar diversos mecanismos psicológicos.

Componente objetivo y componente subjetivo

El test de luscher toma en consideración dos elementos que relacionan los estados psicológicos con la elección de ciertos colores. Dichos elementos son los siguientes:

  • Los colores tienen un significado objetivo, es decir, la misma estimulación cromática provoca la misma reacción psicológica en todos los individuos.
  • No obstante, cada persona establece una actitud subjetiva que puede ser, bien de preferencia, o bien de rechazo ante el estímulo cromático.

Es decir, parte de considerar que todas las personas podemos percibir por igual las diferentes gamas cromáticas, así como experimentar las mismas sensaciones a través de éstas. Atribuye pues un carácter objetivo a la calidad vivencial asociada con cada color. Por ejemplo, el color rojo activaría en todas las personas por igual una sensación estimulante y de excitación, independientemente de variables externas a las propias personas.

A esto último se le suma un carácter subjetivo, ya que sostiene que, por la misma sensación de excitación que el color rojo provoca, una persona puede preferirlo y otra puede perfectamente rechazarlo.

Así pues, el Test de Lüscher considera que la elección de los colores tiene un carácter subjetivo que no es posible transmitir fielmente mediante el lenguaje verbal, pero que puede ser analizado por medio de la elección aparentemente aleatoria de colores. Esto permitiría dar cuenta de cómo son verdaderamente las personas, cómo se ven o cómo les gustaría verse.

Aplicación e interpretación: ¿qué significan los colores?

El procedimiento de aplicación del Test de Lüscher es sencillo. Se presenta a la persona un manojo de tarjetas de distintos colores, y se le pide que escoja la tarjeta que más le guste. Después se le pide que ordene el resto de tarjetas de acuerdo con su preferencia.

Cada tarjeta tiene un número en la parte posterior, y la combinación entre colores y números permite realizar un proceso de interpretación que depende, por un lado, del significado psicológico que este test atribuye a cada color, y por otro, depende del orden en que la persona ha acomodado las tarjetas.

Si bien la aplicación del test se basa en un procedimiento sencillo, su interpretación es bastante compleja y delicada (tal como suele ocurrir con las pruebas proyectivas). Aunque no es condición suficiente, para realizar la interpretación es necesario comenzar por conocer el significado que Lüscher atribuye a la elección o el rechazo de los distintos colores.

Se conocen como “colores de Lüscher” porque se trata de una gama de colores que tienen una saturación cromática particular, distinta a la que se encuentra en los objetos cotidianos. Lüscher los eligió de entre una gana de 400 variedades cromáticas distintas, y el criterio para su selección fue el impacto que generaba en las personas observadas. Dicho impacto incluía reacciones tanto psicológicas como fisiológicas. Para estructurar su prueba, los clasifica de la siguiente manera.

1. Colores básicos o fundamentales

Representan las necesidades psicológicas fundamentales del ser humano. Se trata de los colores azul, verde, rojo y amarillo. A muy grandes rasgos, el azul es el color de la involucración afecta, por lo que representa la necesidad de satisfacción y afecto. El verde representa la actitud hacia uno mismo y la necesidad de autoafirmación (la defensividad del yo). El rojo alude a la excitación y la necesidad de actuar, y finalmente, el amarillo representa la proyección (entendida como búsqueda de horizontes y el reflejo de una imagen) y la necesidad de anticiparse.

Reportar una percepción agradable ante la presencia de estos colores, es para Luscher un indicador de una psicología equilibrada y libre de conflictos o represiones.

2. Colores complementarios

Se trata de los colores violeta, café (marrón), negro y gris. Contrario a los colores básicos o fundamentales, la preferencia por los colores complementarios puede interpretarse como indicador de experiencia de estrés, o de una actitud manipulativa y negativa. Aunque también pueden indicar algunas cualidades positivas de acuerdo con cómo se coloquen. Asimismo, la elección de estos colores se asocia a personas que tienen experiencias de baja preferencia o de rechazo.

El color violeta es representativo de transformación, pero es también indicador de inmadurez e inestabilidad. El café representa lo sensitivo y lo corporal, es decir, está directamente conectado con el cuerpo, pero al tener poca vitalidad, su elección exagerada puede indicar estrés. El gris, por su parte, es indicativo de neutralidad, indiferencia y posible aislamiento, aunque también de prudencia y de compostura. El negro es representativo de renunciamiento o abandono, y en grado máximo, puede indicar protesta y angustia.

3. El color blanco

Finalmente el color blanco funciona como el color contrastante de los anteriores. No obstante, no tiene un papel fundamental en los significados psicológicos y evaluativos para esta prueba.

La posición

La interpretación de la prueba no se completa únicamente con atribuir un significado a cada color. Como decíamos antes, Lüscher conecta dicho significados con la experiencia subjetiva de quien está siendo evaluado. Es decir que los resultados del test dependen en gran medida de la posición en que la persona ha acomodado las tarjetas de colores. Para Lüscher, esto último da cuenta de la posición y la dirección del comportamiento individual, que puede ser Directivo, Receptivo, Autoritario o Sugestionable.

Dicho comportamiento puede, a su vez, encontrarse en una posición constante o variable; lo que varía según cómo se establece el vínculo con los otros sujetos, los objetos y los intereses del individuo. El procedimiento interpretativo del Test de Lüscher se realiza con base en un manual de aplicación en el que se incluyen distintas combinaciones y posiciones de los colores con sus respectivos significados.

Algunas críticas

En términos metodológicos, para Seneiderman (2011) los test proyectivos tiene valor en tanto “hipótesis puente”, ya que permiten establecer conexiones entre la metapsicología y la clínica, así como explorar dimensiones de la subjetividad, que de otra manera no serían inteligibles. Al partir de la ambigüedad y la amplia libertad de las respuestas, estos test permiten acceder a elementos a veces difícil de verbalizar como fantasías, conflictos, defensas, miedos, etc.

No obstante, tal como ocurre con otros test proyectivos, al de Lüscher se le ha atribuido una modalidad de interpretación “subjetiva”, queriendo decir que su interpretación y resultados dependen en gran medida de los criterios personales de cada psicólogo o especialista que lo aplica. Es decir, se concluye que se trata de una prueba que no ofrece conclusiones “objetivas”, lo cual le ha generado muchas críticas.

En el mismo sentido, se le critica la imposibilidad de generalizar sus hallazgos, debido a la falta de estandarizaciones que cumplan con los criterios metodológicos de objetividad de la ciencia tradicional. Criterios que sostienen, por ejemplo, a los test psicométricos. En este sentido, las pruebas proyectivas tienen un estatus científico que ha causado bastante polémica, especialmente en entre especialistas que consideran este tipo de test como “reactivos” y que en el mejor de los casos se han propuesto sistematizarlos cuantitativamente.

Así pues, se ha criticado este test tanto por falta de criterios que pudieran asegurar tanto su confiabilidad como por la baja posibilidad de reproducir sus resultados. Por otro lado, también se han criticado las ideas de funcionalidad y de patología (y la posible reproducción de sesgos, prejuicios o estigmas de diversa índole), que sostienen teóricamente las interpretaciones de este test.

Referencias bibliográficas:

  • Muñoz, L. (2000). Test de Lüscher I. Aplicación e interpretación. Recuperado 14 de agosto de 2018. Disponible en https://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/48525511/luscher_manual_curso__I.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1534242979&Signature=mY9dvdEukwzWDzpDFPUGgFzgoRo%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DLuscher_manual_curso_I.pdf.
  • Sneiderman, S. (2011). Consideraciones acerca de la confiabilidad y validez en las técnicas proyectivas. Subjetividad y procesos cognitivos. (15)2: 93-110.
  • Vives Gomila, M. (2006). Tests proyectivos: Aplicación al diagnóstico y tratamiento clínicos. Barcelona: Universitat de Barcelona.