Un resumen de las características de este fármaco. MaxPixel.

El Trankimazin es uno de los medicamentos de tipo ansiolítico que se consume con mayor frecuencia. Se trata de una benzodiacepina de acción inmediata que se utiliza para el tratamiento de los estados agudos de ansiedad, entre otros padecimientos.

Veremos en este artículo qué es y cómo actúa el trankimazin, así como sus principales efectos secundarios y contraindicaciones.

¿Qué es y para qué sirve el Trankimazin?

Trankimazin es el nombre comercial de un psicofármaco llamado “alprazolam”. Este mismo fármaco es en algunos lugares conocido como Xanax. Se trata de un medicamento de tipo ansiolítico, es decir, se utiliza para el tratamiento de los síntomas de ansiedad y de crisis de angustia.

Estas últimas incluyen distintas reacciones fisiológicas que se presentan de manera constante y cuyo control escapa de la voluntad de la persona. Específicamente se prescribe para el tratamiento de cuadros clínicos como el trastorno de ansiedad generalizada y en algunas fobias como la fobia social.

De la misma forma, el Trankimazin se utiliza para el tratamiento de adaptativo y en el caso de trastornos depresivos que presentan comorbilidad con trastornos de ansiedad. En el mismo sentido, se prescribe para el tratamiento de estados de ansiedad que acompañan tratamientos médicos, como puede ser el caso de las quimioterapias.

Pero no sólo tiene efectos como ansiolítico. Al ser un fármaco con propiedades hipnóticas, el Trankimazin funciona como relajante muscular y anticonvulsivante. Lo anterior se deriva de sus propiedades farmacológicas que lo ubican en la categoría de las benzodiacepinas. Veremos ahora cómo se definen este tipo de fármacos.

Las benzodiacepinas

En general, los ansiolíticos tienen una acción depresora en el sistema nervioso central. A nivel específico pueden tener efectos distintos según el tipo de ansiolítico del que se trata. Por ejemplo, las benzodiacepinas, prescritas para las crisis de ansiedad a corto plazo, son los ansiolíticos de más reciente comercialización, que sustituyeron a los barbitúricos.

Anteriormente, los barbitúricos eran considerados como el principal medicamento para tratar los síntomas de ansiedad, no obstante, han sido paulatinamente sustituidos ante la gran cantidad de efectos adversos que provocan.

Entre los medicamentos que han sustituído a los barbitúricos se encuentra precisamente el Trankimazin, una benzodiacepina cuya acción es inmediata; es decir, actúa con rapidez en el sistema nervioso central, y por lo mismo, sus efectos son de corta duración (pueden durar entre 12 y 24 horas).

Esto último ha representado una ventaja frente a otros ansiolíticos, debido a que, al actuar con velocidad en el organismo, se reduce la necesidad de tomar grandes cantidades del medicamento. Así mismo, al tener una corta duración se reducen las probabilidades de generar farmacodependencia.

Mecanismo de acción

Al tratarse de una benzodiacepina, el Trankimazin actúa a través de los receptores del ácido gamma-aminobutírico (GABA). Este último es uno de los principales neurotransmisores con acción inhibidora.

Cuando el Trankimazin se une con los receptores GABA, dicha acción inhibidora se potencia, generando efectos sedativos o ansiolíticos en el sistema nervioso central. Por ello, este fármaco es considerado un agonista de los receptores benzodiacepínicos.

Dicho de otro modo, el Trankimazin reduce la activación neuronal de algunas zonas del cerebro donde están presentes los receptores GABA; especialmente en el sistema límbico, que es la región asociada a los estados de ansiedad.

Contraindicaciones

El Trankimazin está contraindicado en el caso de personas que tengan las siguiente sintomatología:

  • Glaucoma de ángulo estrecho.
  • Alteraciones de vías respiratorias.
  • Miastenia (enfermedad neuromuscular autoinmune que genera debilidad en músculos esqueléticos voluntarios).
  • Insuficiencia renal o hepática.

Así mismo se recomienda suspender su uso durante embarazo y lactancia, debido a la probabilidad de que este fármaco se transmite en la placenta y en la leche materna. Se recomienda también evitar el uso de maquinaria pesada y tomar precauciones al conducir, por sus efectos sedantes.

Efectos secundarios

A pesar de que las benzodiacepinas han reducido la posibilidad de padecer efectos adversos así como de desarrollar farmacodependencia (respecto a los barbitúricos), estos medicamentos aún incluyen la posibilidad de experimentar manifestaciones secundarias.

En este sentido, el principal efecto adverso provocado por el trankimazin es la somnolencia, fatiga y la sedación acompañada de dolores intensos de cabeza y mareos. Por lo mismo, puede provocar una disminución del estado de alerta, y una alteración de la atención o la concentración. En la misma línea, el trankimazin puede generar dificultades para retener información a corto plazo, es decir, puede provocar algunos problemas de memoria.

A nivel fisiológico, los efectos secundarios incluyen vómitos, náuseas, visión borrosa, hipotensión, temblores, incontinencia urinaria y alteración de la líbido. Otros efectos más graves aunque menos frecuentes son los cambios de humor repentinos, alucinaciones, ideación suicida, agresividad o irritabilidad y presión intraocular. En el mismo sentido y tal como puede ocurrir con otros psicofármacos, existe la posibilidad de desarrollar efectos paradójicos (contrarios a los que se esperaría) como agitación, hiperactividad, inquietud o estados elevados de ansiedad.

Por otro lado, es recomendable reducir su toma de manera paulatina, para evitar un síndrome de abstinencia o un regreso súbito de las manifestaciones de ansiedad previas. Así mismo, una toma excesiva de este medicamento puede tener como consecuencia sobredosis con insuficiencias cardiorrespiratorias.

Referencias bibliográficas:

  • Trankimazin tablet 0.5 mg (2015). Vademecum. Recuperado 23 de octubre de 2018. Disponible en https://www.vademecum.es/equivalencia-lista-trankimazin+tablet+0.5+mg-espana-n05ba12-es_1.
  • Stevens, J.C. y Pollack, M.H. (2005). Benzodiazepines in clinical practice: consideration of their long-term use and alternative agents. Journal of Clinical Psychiatry; 66 (2):21-7.