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La autoaceptación significa tratarnos con cariño a nosotros mismos y reconocer que somos valiosos y dignos de ser queridos y respetados a pesar de no ser perfectos. En la teoría parece fácil, sin embargo, no es así

Vivimos en una sociedad altamente competitiva, y la autoaceptación requiere, en muchas ocasiones, cambiar nuestra manera de pensar y reeducarnos.

No aceptarnos tal y como somos supone una barrera entre nosotros y nuestro bienestar emocional y crecimiento, porque nos impide afrontar la vida con energía y nos hace sucumbir ante las experiencias difíciles y las dificultades que nos podemos encontrar. La vida tiene momentos buenos, pero también tiene momento difíciles y hay que aceptarlos. Si no nos autoaceptamos, nosotros somos nuestro peor enemigo.

La autoaceptación es el camino hacia la paz interior

Autoaceptarnos es encontrar la paz interior, hallar la paz con nosotros mismos. Asimismo, te permite no escapar de los problemas y aceptarlos, porque entender que los fallos son humanos es sano para tu bienestar. La autoaceptación es, sin duda, una victoria en el ring de la vida.

Cuando uno no construye su paz interior y la autoaceptación está a merced de la situación, que lo más probable es que le engulla. Cuando una persona no se acepta a sí misma tendrá problemas en el trabajo, en la escuela, con los demás y, en definitiva, con la vida.

La autoaceptación es una herramienta tan potente, que incluso se emplea en la terapia psicológica. Las terapias de tercera generación, por ejemplo, la terapia de aceptación y compromiso (ACT) o el mindfulness, versan en torno a esta concepto. 

Albert Ellis, uno de los psicólogos más influyentes de la terapia cognitiva y creador de la terapia racional emotiva conductual (TREC), definía la autoaceptación de esta manera: “Autoaceptación hace referencia a que la persona se acepta a sí misma de forma plena y sin condiciones, tanto si se comporta como si no se comporta de forma inteligente, correcta o incorrectamente, y tanto si los demás le conceden o no su aprobación, el respeto y su amor".

Consejos para lograr la autoaceptación

Es frecuente hablar del perdón y de si debemos o no perdonar a otras personas. Perdonar a los demás y vivir sin rencores es bueno para nuestra salud emocional. Y de hecho, es uno de los factores más importantes en nuestras relaciones interpersonales. Pero, ¿podemos perdonarnos a nosotros mismos? Perdonar a los demás puede ser complicado, pero peor es aún cuando a quien toca perdonar es a nosotros mismos.

Perdonarse y aceptarse a uno mismo requiere voluntad. Por eso, a continuación puedes encontrar unos consejos que pueden ayudarte a conseguirlo.

1. Haz una lista con los juicios negativos hacia ti mismo y déjalos ir

El primer paso para acabar con los pensamientos negativos hacia ti mismo es hacerlos conscientes. Por tanto, es necesario detectar qué es lo que te quita la felicidad de ser tu mismo. Puedes hacer esto con un diario de pensamientos. Para ello, debes detectar esos pensamientos y escribirlos desde la autoaceptación y el autoperdón, haciendo un contrato contigo mismo para dejar que estos pensamientos pasen y te perdones por lo que has hecho. Esto se consigue desde una actitud no enjuiciadora.

Una idea para lograrlo es escribir lo siguiente:

Me libero y dejo ir todo el sufrimiento y la culpa en relación con ....... (rellenar el espacio en blanco). Estoy dispuesto a perdonarme por lo que pasó. Hice lo mejor que pude. Me perdono a mí mismo y a todos los demás involucrados. No voy a torturarme más por esto.

2. Aprende a validar tus emociones

A la hora de resolver conflictos interpersonales, la aceptación, a través de la validación emocional, es una de las mejores maneras de hacerlo. Al fin y al cabo, ciertos prejuicios y creencias acerca de nuestra identidad pueden hacer que rechacemos falazmente algunos sentimientos, haciendo que dudemos y nos sintamos mal con lo que experimentamos. Es necesaria una mirada libre de prejuicios hacia nosotros mismos.

La autovalidación emocional consiste en aceptar y dar por válido aquello que estamos sintiendo tanto si estamos de acuerdo o no. Por tanto, no necesitamos el permiso de nadie para aceptar nuestras emociones, porque nos damos permiso a nosotros mismos. Para validar nuestras emociones, primero de todo debemos conocerlas, etiquetarlas y después aceptarlas tal y como son, con una actitud no enjuiciadora y no crítica.

3. Cultiva una buena relación con la incertidumbre

Cultiva una actitud de coraje y sé auténtico. Asume riesgos y no temas a la incertidumbre ni a ser vulnerable. Sal de la zona de confort. Muchas personas quedan atrapadas en una espiral en que fracaso alimenta la historia de "no soy lo suficientemente bueno”.

Desconecta de esta sensación de fracaso y sentimiento negativo que afecta a tu autoestima y conectate a la experiencia sabia de que no todos somos perfectos y podemos fracasar. Sal de tu zona de confort, asume riesgos y tomate la vida como un continuo aprendizaje.

4. No te compares con los demás

Es frecuente que nos comparemos con los demás, porque vivimos en una sociedad que premia a las personas con dinero y éxito. Si evaluarnos a nosotros por el dinero, las posesiones y el éxito laboral no es bueno, peor es compararnos con los demás. Cuando hacemos eso, la ansiedad se apodera de nosotros y nuestra autoestima se ve afectada. Debemos reeducarnos y dejar de pensar de esta manera. 

5. Aprende a aceptar tus imperfecciones

Deja de ser perfeccionista y deja de pensar que eres indigno por tener imperfecciones. El perfeccionismo afecta negativamente a nuestro equilibrio emocional. En cambio, cuando aceptas tus imperfecciones y las ves como algo normal, entonces ¡eran libre! Eres libre de sentir la ansiedad por ser como eres y ya no necesitas malgastar esa energía mental en estos pensamientos que a la larga te provocan una gran fatiga emocional.

6. Practica Mindfulness

En los últimos años, una práctica se está haciendo realmente popular en la psicología es el Mindfulness o atención plena. El Mindfulness es una forma de vida, aunque los psicólogos han adaptado sus principios y métodos a la práctica terapéutica, conscientes del gran beneficio que aporta para la salud mental, hasta el punto de que se utiliza para tratar casos de depresiones leves.

Esta filosofía se basa en vivir la experiencia presente en toda su totalidad, y propone que encontremos la esencia de lo que somos. Esto se consigue a través de la autoaceptación, la compasión hacia uno mismo y la mentalidad no enjuiciadora. 

El Mindfulness nos permite conscientes de la realidad que nos rodea y nos ayuda a vivir desde la libertad, el conocimiento en uno mismo y la aceptación. Como herramienta terapéutica, el Mindfulness hace que nos centremos en el aquí y el ahora, juzgando las creencias acerca del pasado como lo que son, ideas inciertas e imperfectas que nos pueden ser útiles o no, dependiendo del caso.