Hemos ido a consulta preocupados por nuestro hijo, quien no para quieto, saca malas notas y nos está sacando de quicio. Tras un largo proceso de pruebas, el psicólogo nos informa que nuestro niño tiene TDAH.

Nos aliviamos sabiendo que el niño no lo hace a posta, y que tampoco tiene una discapacidad intelectual o que hayamos fallado como padres. Descubrir que se puede mejorar con tratamiento ayuda.

Sin embargo, llegados a este punto nos surge un problema: cómo decírselo. Esta es una situación muy común en padres que acaban de enterarse de este diagnóstico, y no saben cómo explicarle a un niño que tiene TDAH. Pues bien, a continuación veremos cómo hacerlo.

¿Cómo explicarle a un niño que tiene Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?

Muchas familias tienen un hijo que parece tener mala conducta. En algunos de estos casos se muestra inquieto e impulsivo y tiene dificultades de aprendizaje y estos problemas empiezan a deteriorar las relaciones en casa, la escuela y demás entornos en los que el niño se desarrolla. Los padres se preocupan y deciden acudir a un psicólogo para evaluar qué es lo que le pasa.

Una vez se acude a la consulta, el profesional realiza las pruebas pertinentes para averiguar si se trata de un caso de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Una vez confirma que el niño presenta el trastorno el profesional informa a los padres. Los padres son psicoeducados, comprendiendo qué es este trastorno, sus síntomas, qué esperar y el tratamiento que va a realizar el profesional.

Sin embargo, pese a que los padres se sienten aliviados al saber que el problema de su hijo no se debe ni a mala educación ni discapacidad intelectual se hacen a una pregunta: ¿Deberían decirle a su hijo que tiene TDAH? No están seguros de si explicándoselo los beneficios superarán los perjuicios, y temen que el niño se vea a sí mismo como un “enfermo mental”, que está loco y llegue a creer que es un peligro para sí mismo y los demás.

¿Por qué es importante decirle que tiene este trastorno?

Es muy importante explicarle que tiene este trastorno. El motivo por el que es tan importante decirle que tiene TDAH se debe a que, por muy pequeño que sea, ya sabe que se comporta de forma problemática, muy distinta a la de los demás compañeros y amigos. Nota que no se concentra como los demás, se mueve demasiado y no lo puede evitar, que le cuesta aprender y que, a veces, los demás no quieren jugar con él.

Su problema se volverá más evidente cuanto más tiempo pase sin recibir ayuda profesional. A medida que va creciendo, en la escuela se espera de él mayor control de los impulsos y el temario se va complicando. Como el niño con TDAH tiene problemas en el autocontrol y le cuesta prestar atención, es esperable que tenga más problemas de conducta en clase, además de que su rendimiento académico será cada vez peor. Por eso es tan necesario identificarlo lo antes posible, y hacerle partícipe en el tratamiento.

También es importante explicárselo porque, de no hacerlo, se corre el riesgo de que su autoestima y autoconcepto se vean gravemente dañados. Como el niño ve que, por mucho esfuerzo que le dedica, no consigue estar al mismo nivel que sus compañeros de clase, empezará a creer que es “tonto”. También, como los demás lo verán como el niño de la clase más inquieto, escandaloso y que no presta atención empezará a creer que es un vago y mala persona. Evitar explicarle el tema causará más ansiedad y frustración al pequeño.

¿Cómo hacerlo?

Para poder explicarle al niño qué es lo que tiene se deben tener en cuenta tres aspectos fundamentales. El primero es la edad, puesto que no es lo mismo decírselo a un niño de 8 que a un adolescente de 16. El segundo es su nivel madurativo, que puede ser diferente al esperable para su edad. Finalmente, está su grado de comprensión, dado que, pese a que el trastorno lo oculte, el niño puede ser más inteligente (o menos) que los niños de su edad.

Por muy profesional que sea el psicólogo, si el paciente no quiere cooperar es difícil hacer que una terapia prospere. Un niño que no sabe por qué tiene que ir al psicólogo se sentirá confuso y, para colmo, pensará que le están ocultando información, cosa que es cierta. Esto hará que tenga más miedo y que no sienta confianza con el psicólogo porque lo verá como alguien que se ha compinchado con sus padres para engañarlo.

Por este motivo los padres, una vez sepan el diagnóstico, deben explicarle a su hijo lo que tiene. Es fundamental que cuando se le dé la explicación el niño haya entendido que se comporta así no porque le falte inteligencia o sea un mal niño, sino porque tiene un problema que hace que sea así. Es preciso explicarle que nadie es perfecto, que todos tenemos debilidades y fortalezas y qué podemos mejorar como personas. También se le debe explicar que va a recibir ayuda de un psicólogo y/o tomará medicación.

A la hora de darle la explicación se pueden mencionar conductas que haya hecho el pasado relacionada con los siguientes síntomas del TDAH: la falta de atención, el poco control de los impulsos, las dificultades en las relaciones sociales, falta de autonomía y ausencia de reflexividad, entre otras. Es bastante probable que el niño nos haga preguntas del estilo “¿es por culpa de esto que nunca me estoy quieto?”, “¿por esto no presto atención en clase?” o “¿Es por esto que me dices que pare tantas veces?”.

Dejar que pregunte es la mejor manera para que entienda lo que le pasa. Así identificará todas las dificultades que pueden relacionarse con el TDAH y, de esta manera, podrá comprenderlas mejor y aprender cómo hacerles frente. A medida que el niño reconozca en él mismo el TDAH y conozca lo que le ocurre, empezará a darse cuenta de que las cosas que le pasan son debidas a algo que no es culpa suya, y podrá hacerle frente.

Cómo ayudarle a aceptar su situación

Como hemos comentado, el niño seguramente se sienta muy frustrado porque no rinde en clase, pese a todo el esfuerzo que hace. También puede sentirse decaído porque en más de una ocasión le han dicho que es demasiado escandaloso, inquieto, maleducado, descentrado, que le importa poco lo que diga el profesor, que se porta mal con el resto de compañeros… Por culpa de todo esto su autoestima y autoconcepto están por los suelos.

Por esto, la familia debe esforzarse en evitar hacer de las acciones del niño etiquetas que lo definan. Nuestras acciones no nos definen como somos, aún haciéndolas muchas veces. También, para mejorar su autoestima, especialmente una vez iniciado el tratamiento, es fundamental destacar todo logro que haya conseguido, sea atribuido o no al tratamiento. Si se porta bien, si están subiendo sus notas, si se está quieto en clase y demás conductas que se considerarían “normales” en niños de su edad.

Cuando se sepa que el niño tiene TDAH la familia debe normalizar este hecho. Es decir, no podemos plantear el trastorno como un impedimento insalvable, que no hay ninguna solución para su problema. Lo que se le debe hacer entender es que se ha dado un cúmulo de circunstancias, que, efectivamente, le dificultan un poco estar al mismo nivel que sus compañeros pero, con un poco de ayuda, puede alcanzarlos. Hay que explicarle que enfrentarse a las dificultades es algo fundamental, y es algo que se puede aprender.

En caso de que el niño tenga hermanos mayores, es muy importante hacerles entender que su hermanito tiene este problema, y que deben ayudar a sus padres a normalizar esta situación. Los mayores, si son adolescentes, entenderán el problema de una forma más cercana a la adulta. No obstante, es muy importante que no se adelanten a sus padres y hablen con su hermano con TDAH, puesto que se corre el riesgo de que no se lo sepan explicar adecuadamente y piense que es un “enfermo mental”.

Para facilitar el proceso, nunca está de más buscar apoyo en grupos locales sobre TDAH, como asociaciones, centros y fundaciones, además de la ayuda profesional ofrecida por psicólogos y psiquiatras. También es fundamental preguntar a la escuela si dispone de algún programa especial para enseñar a este tipo de niños, además de hacer entender a su profesor que el niño tiene este problema, el cual explicaba sus problemas académicos.

Para ayudar a los niños a enfrentarse al estigma es muy recomendable buscar cuentos infantiles divulgativos sobre el TDAH, adaptados a su edad. Es fundamental desmitificar falsas creencias, como la de que son “vagos” o “tontos”, y si han tenido la mala suerte de escuchar algún comentario desagradable en la escuela recordarles lo bueno que tienen y por qué la forma en cómo se comportan no es su culpa. Poner una lista de las cosas buenas que tienen y colgarla en la nevera es una buena opción.

Referencias bibliográficas:

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