¿Qué hacer para adaptarse a una sociedad cada vez más cambiante? Unsplash.

Por mucho que creamos que las personas no cambian y en todas ellas siempre permanece la misma identidad, lo que está claro es que el mundo está en constante cambio y movimiento. Por eso, aprender a adaptarse a estas transformaciones constantes de nuestro entorno es fundamental para vivir bien.

Saber cómo adaptarse a los cambios es necesario no solo en momentos clave de nuestras vidas, como la entrada en la universidad o la llegada del primer bebé, sino también en situaciones mucho más cotidianas, como buscar trabajo, iniciar una conversación con alguien a quien no conocemos, o proponernos un plan de ahorro.

Así pues, en este artículo veremos una serie de consejos acerca de cómo adaptarse a los cambios tanto en nuestra vida personal como en el ámbito profesional.

¿Cómo adaptarse a los cambios?

Es necesario tener claro que aunque no nos demos cuenta, el mundo nos pone a prueba constantemente, y hay que saber actuar no solo para que la incertidumbre y la inestabilidad no desgaste nuestro bienestar, sino también para sacarles partido a esas oportunidades que llegan con los cambios. Dicho de otro modo, adaptarse a lo nuevo que está por llegar es una necesidad, pero también es una fuente de posibilidades que permite, a aquellos que analizan bien cada situación, mejorar su calidad de vida.

En los consejos que encontrarás a continuación veremos recomendaciones que cubren los dos frentes: evitar daños y reconocer oportunidades.

1. Acepta que nada permanece

El primer paso para saber adaptarse al cambio consiste en comprender que la transformación de la realidad es la norma, y no la excepción.

Incluso aunque no lo podamos ver directamente, todo aquello que parece consistente y que se mantiene estable en el tiempo, sea lo que sea (un árbol, una empresa, una ciudad, etc.) está en constante movimiento, y la apariencia de que siempre está igual es tan solo una ilusión producida por pequeñas dinámicas y equilibrios que aportan cierto orden al caos.

Los países surgen y colapsan, los mares se expanden y se secan, las formas de vida medran y se extinguen… No debemos dar por hecho que todo seguirá igual por mucho que pase el tiempo, así que el truco no es de intentar conservarlo todo igual, algo imposible, sino saber surfear la ola del cambio haciendo que esta vaya a nuestro favor.

2. Adopta puntos de vista ajenos

Hay quien se jacta de serle fiel siempre a sus propias ideas, pero cuando esto se convierte en rigidez moral e imposibilidad por empatizar, su margen de maniobra para adaptarse a los cambios se reduce.

Por eso es importante acostumbrarse a escuchar a los demás e intentar comprender su lógica, aunque no vayamos a estar de acuerdo con ellos. Las sociedades son siempre contextos que van evolucionando, y por eso debemos dejar que estos cambios orienten nuestra manera de pensar; la mejor manera de ser permeable a estas novedades es relacionarse con los demás y ponerse en su piel.

3. Fíjate en las nuevas generaciones

Es muy habitual que las personas sientan hastío por las generaciones más jóvenes, como si formasen parte de un mundo separado que no somos capaces de comprender. Sin embargo, anticiparse a los cambios implica fijarse en lo que hacen, porque las primeras señales de que algo nuevo está llegando aparece en los adolescentes y post-adolescentes.

Estos son avisos de que el mundo está evolucionando, y se trata de fenómenos que van mucho más allá de las modas; el uso de nuevas tecnologías, la adopción de nuevas formas de pensar y de comunicar, etc. Por supuesto, no es necesario compartir el entusiasmo de estas generaciones jóvenes por aquello que hacen y las distingue del resto, pero sí es importante comprender por qué actúan como actúan y utilizan los productos que utilizan.

Este es uno de los consejos sobre cómo adaptarse a los cambios que resultan especialmente útiles en el ámbito del trabajo y las empresas.

4. Aprende siempre

La educación va mucho más allá de la escuela y la universidad. Quienes mejor se adaptan a los cambios son aquellos que se anticipan a ellos, y para conseguir esto hay que aprender constantemente, ya sea a través de formación reglada o de manera autodidacta.

Actualmente es posible acceder a infinidad de libros y contenidos de Internet para ganar conocimientos en cualquier ámbito del saber, así que no hay excusa.

5. Desarrolla Inteligencia Emocional

Exponerse a los cambios supone tener la capacidad de gestionar las emociones que algunas de ellas nos producen y que pueden llegar a afectarnos debido a la novedad y la confusión que pueden producir al principio.

Por eso, desarrollar habilidades de Inteligencia Emocional es necesario para saber reconocer emociones y regularlos correctamente sin dejar que nos dejen en una posición vulnerable (a pesar de que nunca se llegará a tener un control total sobre los estados de ánimo).

Referencias bibliográficas:

  • Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional (4a ed. edición). Barcelona: Kairos.
  • Eysenck, H. (1983). Estructura y medición de la inteligencia. Barcelona: Editorial Herder.