Pautas para superar el hecho de que has perdido. Unsplash.

Ser competitivo es natural, todos nos sentimos bien cuando hemos ganado en algún juego o deporte, dado que en estas situaciones nuestro sistema de recompensas se ve gratificado con el hecho de sentirnos vencedores. Pero en algunos momentos nos tocará perder, y debemos saber cómo afrontar estas situaciones con deportividad.

En este artículo vamos a revisar diversos consejos sobre cómo afrontar una derrota, partiendo desde la idea de que no es lo mismo haber perdido que sentirse perdido. Veremos por qué cuesta aceptar las derrotas, además de una serie de recomendaciones para aprender a gestionarlas.

¿Por qué cuesta aceptar que hemos perdido?

Las derrotas representan circunstancias que en la mayoría de los casos son algo difíciles de digerir. Siempre están asociadas a un sentimiento desagradable o de malestar. Para responder a la pregunta de cómo afrontar una derrota debemos entender por qué nos cuesta tanto conseguir esta aceptación de lo que pasa.

En los seres humanos existe una dinámica psicológica llamada sistema de recompensas. Este sistema funciona a partir de aspectos biológicos e innatos, y también de crianza (es decir, de aprendizaje), y nos lleva a intentar realizar las acciones que nos hacen sentir bien, y evitar las que nos hacen sentir mal. Por ello, ganar significa que destacamos positivamente en algo, lo cual nos motiva, mientras que perder es la otra cara de la moneda. Sin estas experiencias de derrota, nos daría igual no aprender ni desarrollar nuestras habilidades.

Algunas personas son más competitivas que otras porque las han educado de tal manera, pero inevitablemente a todos nos desagrada perder. La idea de la derrota está asociada culturalmente a debilidad y representa el incómodo hecho de aceptar que alguien ha sido superior a nosotros en determinado contexto.

Al igual que los animales compiten entre sí por ver quién se queda con una determinada presa o un determinado espacio de terreno, las personas lo hacen para obtener gloria y gratificación personal, conceptos que solamente son entendidos por los seres humanos.

A diferencia de los animales, nosotros podemos determinar las causas de las derrotas en un sentido muy abstracto, aprender de ellas para fortalecer nuestras capacidades, y hacernos mejores en determinados aspectos que necesitábamos perfeccionar. Para alcanzar ese nivel de compresión es necesario saber superar las derrotas adecuadamente.

¿Cómo afrontar las derrotas?

En las próximas líneas vamos a ver un listado de consejos sobre cómo gestionar adecuadamente las derrotas, de manera que podamos sacar el mejor provecho de ellas. Vamos a verlo.

1. Reformula tu idea de la derrota

Cuando estamos compitiendo, los posibles escenarios que existen son diversos: podemos ganar, podemos perder, o en algunos casos, incluso podríamos obtener un empate. Es importante que te familiarices con todos esos escenarios, y cambies la percepción que tienes de ellos.

En caso de la derrota, no es adecuado verla como una pérdida total, y sentir que hemos perdido nuestro tiempo y esfuerzo durante la competencia o durante la preparación para ella. Las derrotas únicamente indican que podemos hacerlo mejor, y nos muestran cuáles son los aspectos que debemos mejorar para ello.

Entonces, en la medida que comiences a ver las derrotas como una oportunidad de mejorar, notarás cómo muchas cosas comienzan a cobrar sentido y entiendes más claramente los motivos que explican que hayas perdido, lo que te permitirá incrementar tus posibilidades de éxito para el futuro.

2. Gestiona tus emociones

La gestión de emociones es un proceso indispensable para poder encajar las derrotas. Lo ideal es tener la capacidad para reconocer las emociones negativas que se presentan cuando hemos perdido, frustración, impotencia, ira, etc. Esto sirve para limitar el poder que tienen en nosotros.

Una vez que reconozcas las emociones debes aceptar que son producto de la derrota y evitar que te dominen. Entiende que son emociones pasajeras y que cuanto más pronto pases página más pronto podrás ponerte manos a la obra para ver dónde hace falta mejorar.

3. Deja la derrota en el pasado

Una vez hecho el análisis de la derrota, es momento de pasar la página y seguir adelante con el aprendizaje que esta te ha dejado. No ganarás nada positivo si mantienes en tu mente la imagen de la derrota por mucho tiempo, únicamente conseguirás frustración y generar ansiedad ante la posibilidad de volver a perder.

4. Reconoce el esfuerzo realizado

A pesar de no haber ganado en la competencia, es importante que tengas la capacidad de reconocer todo el esfuerzo que realizaste al prepararte para competir, esto debe representar para ti una victoria a nivel personal que nadie te puede quitar.

La competencia es la última etapa de un proceso que comienza cuando nos preparamos para ella. Toda tu preparación previa, el tiempo que invertiste y los conocimientos que adquiriste se quedan contigo y nadie más que tú puede valorar eso de la manera adecuada.

5. Aprende a manejar la crítica

Es común que las derrotas vengan acompañadas de la crítica negativa, lo cual puede hacer aún más complicado el proceso de superar el hecho de haber pedido. Las personas que se toman las críticas como algo completamente negativo únicamente se autosabotean y se hunden más en su propia frustración.

Debemos entender que las críticas son un efecto colateral de no haber ganado o incluso del simple hecho de haberlo intentado, y que no a todas las críticas se les debe dar importancia. Es bueno ser selectivos con respecto a las persona con las que nos rodeamos y sobre todo de quienes escuchan críticas. En algunos casos estas opiniones nos ayudan a mejorar, y en otras solo existen como críticas infundadas, para hacernos daño.

6. Asume la responsabilidad

Hay que saber reconocer cuándo hemos sido nosotros los principales responsables de la derrota. Asumir que cometer graves equivocaciones es normal y esperable en cualquier persona.

Es cierto que en ocasiones hay aspectos que pueden escapar a nuestro control, situaciones fortuitas propias del contexto y que nos pueden perjudicar. Pero cuando hemos perdido por un fallo puntual de nosotros, debemos ser capaces de reconocerlo y aceptar la responsabilidad al respecto. Se trata de orientar nuestro locus de control hacia lo interno y evitar redirigir toda la responsabilidad de la derrota a otras cosas.

Referencias bibliográficas:

  • Maddi, S. R., & Kobasa, S. C. (1984). The hardy executive: Health under stress.Homewood, IL: Dow Jones-Irwin.
  • Oñate, M. (1989). El autoconcepto. Formación, medida e implicaciones en la personalidad. Madrid. Narcea.