La maternidad, así como la paternidad, supone vivir un proceso de transformación muy profunda en la vida. Cuando eres madre cambian tus prioridades, tu sistema de creencias e incluso tus valores. Tu vida se transforma en un constante dar, muchos conflictos se disuelven en ti y te entregas de una forma totalmente renovadora.

Sin embargo, esa experiencia que de por sí implica desarrollo personal, se da de bruces con otra necesidad: continuar con tu desarrollo profesional. Saber armonizar la maternidad y la vida profesional es uno de los objetivos más actuales y necesarios.

En función del país y cultura esto puede ser más fácil o complejo. En España, y mucho más en latinoamérica, puede resultar muy complejo. Si vamos a hacer algo totalmente diferente, se trata de vivir un proceso de cambio en el cual desarrolles las habilidades personales necesarias para permitirte armonizar esos dos aspectos tan importantes y necesarios de tu vida.

Maternidad y desarrollo profesional

Una de las grandes ideas limitantes en relación a la maternidad es considerar que una vez que eres madre el trabajo, los objetivos o propósitos ya se terminan tal y como lo considérabamos. Esta es una visión limitante que termina por generar frustración con los años.

Ser madre o padre y continuar desarrollando nuestra vida profesional y vivir vinculados a nuestros propósitos es totalmente posible y necesario. De hecho, es el mejor ejemplo que podemos darle a nuestros hijos e hijas.

El problema es que nadie nos ha enseñado a hacerlo. Evidentemente, este es un problema mayor hoy día para mujeres que para hombres (de ahí que el artículo se centre en maternidad) debido a la mayor demanda de los bebés y al propio sistema laboral.

En los últimos 10 años he acompañado como psicólogo y coach a personas de hasta 10 países diferentes a vivir sus procesos de cambio. Desde el año 2015 (curiosamente, justo cuando supe que iba a ser papá) comencé a acompañar cada vez a más mamás o pre-mamás que tenían justo este objetivo: aprender a desarrollar las habilidades necesarias para continuar creciendo profesionalmente sin que esto fuera en lo absoluto un hecho incompatible con disfrutar de tu maternidad incluso con un gran tiempo de dedicación diaria. Precisamente por este motivo y por haber acompañado ya a tantas mamas o pre-mamás, quise escribir este artículo tan especial.

He decidido dejarte las conclusiones en este vídeo. ¡Dale a play!

El proceso de adaptación a la nueva realidad: ser madre y trabajar

¿Qué es lo que lleva a vivir la maternidad de forma plena, dar el mejor cuidado y ejemplo a tus hijos e hijas y a la vez desarrollarte y crecer profesionalmente? Siempre son las habilidades personales. Somos personas y en función de cómo tomes decisiones, organices tu tiempo, planifiques, gestiones el tiempo, y sobre todo de cómo entiendas y gestiones tus emociones resultará todo.

Las habilidades más necesarias en este caso son principalmente tres: productividad, comunicación y ante todo gestión de emociones.

1. Productividad

La productividad no implica que "produces más". La productividad es en realidad la forma en la que gestionas los recursos (el tiempo es uno de ellos) para conseguir los resultados que necesitas. No es más productivo quien más produce, sino quien sabe producir lo necesario con la menor cantidad de recursos posibles y en el menor tiempo posible.

Si desarrollas tu productividad aprenderás a reducir el estrés, ganarás tiempo, tomarás decisiones más conscientes, mejorarán tus relaciones personales (con el equipo de trabajo o con usuarios o clientes) y todo eso redundará en el tiempo y la calidad del tiempo que pasas con tus hijos.

2. Comunicación

La comunicación es la habilidad que te permite realmente conectar con el otro, empatizar, establecer límites y crear colaboración. Solemos entender la comunicación como solo emitir información, pero es mucho más que eso. Comunicación es emitir información de tal forma que el otro se siente comprendido. Aprender a desarrollar tu comunicación te ayudará tanto en el trabajo como en la vida en familia y en el cuidado de los bebés.

3. Gestión emocional

Y finalmente, la habilidad más importante y de la que dependen las dos anteriores: la gestión de emociones. Cada segundo del día sentimos emociones y nos influyen no solo en el estado de ánimo sino también en tus interpretaciones sobre lo que ocurre, puntos de vista, decisiones, acciones, relaciones, etc.

Aprender a tener las emociones de tu lado (en lugar de en tu contra) es lo que te ayudará a vivir en base a la aceptación, paz, confianza e ilusión en lugar de con miedo, inseguridad, ira o culpa.

Concluyendo

Vivir este proceso de cambio puede ser uno de los puntos de inflexión más importantes en tu vida. Una forma de dar un primer paso es la siguiente: accede a empoderamientohumano.com y podrás agendar una primera sesión exploratoria gratuita. En esa sesión nos conoceremos, exploraremos la situación, encontraremos el origen del problema, la solución definitiva y sobre todo cómo puedo acompañarte en ese proceso de cambio para que lo consigas al 100%.

La maternidad y el trabajo no son incompatibles, aunque puede ser difícil. Tú lo harás compatible. Tú lo harás fácil. Gracias a tu propio cambio, todo lo demás cambiará.