Falta de empatía: 12 signos que la delatan

Las relaciones personales pueden desgastarse por culpa de la falta de empatía. ¿Cómo detectarla?¿Cóm

Falta de empatía
Varias maneras de alejarse emocionalmente de alguien.Unsplash.
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¿Cómo se reconoce la falta de empatía? Suele notarse en el trato cotidiano, cuando una persona no capta cómo se sienten los demás o lo capta sin que le afecte, y eso se traduce en egocentrismo, falta de tacto, relaciones superficiales y poco remordimiento cuando hace daño.

La empatía es una habilidad básica que nos permite relacionarnos con éxito con los demás miembros de nuestra especie y de la sociedad, permitiendo una convivencia sana y en la que se respetan los derechos, libertades y necesidades de cada uno de sus componentes.

Gracias a ella podemos relacionarnos a un nivel profundo y valorar y sentirnos valorados por los demás. Pero lo cierto es que no todo el mundo es igual de empático, e incluso existen personas que carecen por completo de esta capacidad. No tenerla puede llevar a conductas poco comprensibles para la mayoría y a muchas dificultades en la vida social, y en algunas personas incluso a facilitar la agresividad o la violencia. Los signos que siguen ayudan a reconocerla, siempre con la cautela de que nadie se diagnostica por una lista.

¿Qué es la empatía?

Denominamos empatía, en una definición próxima a la del diccionario de la Asociación Estadounidense de Psicología, a la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprendiendo los sentimientos y pensamientos que pueden estar teniendo los demás y cómo les afectan las situaciones o incluso nuestras propias acciones. Se trata de ver las cosas no de manera objetiva y fría, sino de verlas tal y como el otro las experimenta: se han de tener en cuenta las implicaciones para la persona, su subjetividad, su contexto y sus circunstancias, así como su idiosincrasia y personalidad.

La empatía es un elemento básico de las relaciones interpersonales profundas, así como de las inteligencias interpersonal y emocional al permitirnos tanto el contacto adecuado y adaptativo para con los demás como la gestión de nuestras propias emociones y el reconocimiento de las del resto de personas de nuestro entorno. Su falta puede tener repercusiones en la vida de la persona que carece de ella y también en su entorno, generando inestabilidad, soledad e incluso problemas de adaptación a la sociedad o al seguimiento de las normas sociales.

Pueden ser muchas las causas que pueden generar falta de empatía: desde la privación de afecto a lo largo de la infancia a la vivencia de abusos físicos, psíquicos y/o sexuales, pasando también por diversos cuadros y problemas neurológicos, del neurodesarrollo o psicológicos. Conviene tener en cuenta que cada persona tiene sus propias capacidades y la empatía puede estar más o menos desarrollada en cada uno de nosotros, pero la ausencia total de esta capacidad es difícil y suele darse en diferentes trastornos.

Se ha relacionado con la personalidad narcisista o la personalidad límite. En el caso del autismo hay que matizar: muchas personas autistas tienen dificultades para interpretar las señales sociales de los demás, lo que afecta sobre todo a la empatía cognitiva, pero eso no equivale a que no les importe lo que sienten los otros. El investigador Damian Milton describió en 2012 el llamado "problema de la doble empatía": la falta de entendimiento entre personas autistas y no autistas va en las dos direcciones. Por último, y siendo además estos últimos en que la falta de empatía puede ir de la mano del ejercicio de la violencia, de desobediencia de las normas y leyes e incluso de crímenes, es el caso de las personas con trastorno antisocial o el caso de la psicopatía y la sociopatía.

Signos que delatan la falta de empatía

Estos son algunos signos que reflejan la presencia de una dificultad o ausencia de empatía, independientemente de su motivo de aparición. Hay que tener en cuenta que la falta de empatía puede darse a nivel cognitivo (es decir no saber cómo puede sentirse el otro), a nivel emocional (aunque se sabe cómo se puede sentir el otro ello no tiene ningún impacto emocional) o en ambos sentidos. Además, la falta de empatía puede ir asociada a diferentes características en función de otras facetas de la personalidad y la cognición, y no son aplicables todos los ítems que siguen a todos los sujetos con falta de empatía.

1. Inmersión en uno mismo

Una característica que suelen tener en común las personas con falta de empatía es la sensación de que están centradas en su mundo interior y que no tienen total conciencia de las personas a su alrededor.

2. Problemas de comprensión

No poder ponerse en el lugar de los demás hace que para muchas personas con problemas de empatía pueda ser complicado comprender las acciones y palabras de los demás, así como la reacción a las propias acciones. Ello puede generar sufrimiento en el propio sujeto o ser algo indiferente, dependiendo de si existe deseo de relación (algo frecuente, por ejemplo, en muchas personas autistas) o esta resulta indiferente.

3. Teoría de la mente distorsionada

La teoría de la mente es la capacidad que tenemos para darnos cuenta que las otras personas tienen su propia mente, motivaciones y deseos, y que estas pueden ser diferentes a las nuestras. La existencia de una falta de empatía puede llevar o estar relacionada con algún problema en esta capacidad, existiendo cierta incapacidad de separar el propio punto de vista del que pueden tener los otros.

4. Egocentrismo

Algo habitual en todas las personas con falta de empatía es el egocentrismo: todo lo ven desde su punto de vista, siendo este el único válido y no planteándose la validez de otros. También puede haber egoísmo: lo único o lo más importante es lo que uno mismo quiere, la defensa de sus derechos y la consecución de sus objetivos.

5. Narcisismo

Si bien no es algo imprescindible es frecuente que quienes tienen falta de empatía desarrollen cierto grado de narcisismo, considerándose superiores o más valiosos que el resto y haciendo de sus necesidades algo por encima de los derechos de otras personas. Este aspecto se vincula fuertemente con el punto anterior.

6. Falta de tacto e inadecuación contextual

En el contacto con los demás, alguien que no tenga empatía se va a caracterizar por una comunicación que no tiene en cuenta o para la que resulta indiferente cómo pueden reaccionar los demás. Así, pueden dejar de lado aspectos pragmáticos del lenguaje y enviar mensajes de gran dureza sin tacto alguno hacia sus emisores. Este signo podría no ser evidente en caso de intentos de manipulación, si la persona posee una gran inteligencia y es capaz de saber a nivel cognitivo cómo afectan las cosas a los demás.

7. Impaciencia

Otra característica habitual en personas no empáticas es la impaciencia para con los demás: no pueden comprender o no valoran las necesidades ajenas y les resulta irritante tener que repetirse o invertir tiempo en hacer cosas con los demás, integrándoles.

8. Siguen estereotipos y prejuicios

El hecho de no tener capacidad para la empatía hace que sea habitual que estas personas utilicen para guiarse estereotipos y prejuicios, actuando a nivel cognitivo y empleando las etiquetas con el fin de guiar su conducta y pensamiento. No son capaces tampoco de ver cómo éstas afectan al comportamiento ajeno.

9. Relaciones superficiales, destructivas o evitadas

Algo común a la mayoría de personas con falta de empatía es el hecho de que, al no ser capaces de identificar y valorar las emociones y pensamientos del otro como algo valioso o interesante y no poder ponerse en su lugar, generalmente mantienen relaciones poco profundas y superficiales. Es posible que este tipo de relaciones sea simplemente cordial o que exista una conducta seductora para autosatisfacer sus necesidades, o bien que directamente sean evitadas por resultar incomprensibles.

10. Conductas utilitaristas

Una persona con gran falta de empatía va a tender a emplear a las demás personas como recurso para conseguir sus fines. El hecho de no ser capaz de ponerse en el lugar del otro hace que se desvalorice y se cosifique al otro, utilizándolo sea de manera directa o indirecta para cumplir los objetivos personales independientemente de sus sentimientos.

11. Agresividad y violencia

Si bien no todas las personas que no tienen empatía desarrollan actitudes violentas (por ejemplo las personas con autismo tienen problemas con la empatía y no suelen ser violentas), lo cierto es que no tener empatía hace que resulte más sencillo recurrir a estilos de solución de problemas agresivos o incluso violentos al no existir conciencia de lo que ello implica para el otro o el sufrimiento que pueden causar.

12. Falta de remordimientos

Hacer algo que haga daño a los demás suele generar en la mayoría de personas cierto remordimiento. Sin embargo, en aquellos que tienen falta de empatía los remordimientos son inexistentes o mucho menores de lo habitual, si bien pueden disculparse si tienen la cognición de que los demás han sufrido o si les conviene para sus fines.

Antes de poner la etiqueta

Casi todo el mundo muestra alguno de estos signos en un mal día, cuando está agotado o atraviesa una crisis personal. Lo que apunta a una falta de empatía es que el patrón sea estable, aparezca con personas distintas y no cambie aunque se le explique el daño causado. Los instrumentos que usan los investigadores, como el Cociente de Empatía que Simon Baron-Cohen y Sally Wheelwright publicaron en 2004, son cuestionarios de autoinforme pensados para estudios (la Asociación Estadounidense de Psicología también advierte de que la empatía varía según la situación), no herramientas para diagnosticar a un familiar o a una pareja.

Si convives con alguien así y la relación te hace daño, lo útil no es convencerle de que cambie, sino proteger tu bienestar: poner límites, buscar apoyo fuera de esa relación y, si hay desprecio constante, control o violencia, pedir ayuda profesional. En España puedes llamar al 016 si se trata de violencia de pareja y al 112 ante un peligro inmediato.

Serie: Empatía

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Este contenido es educativo y no sustituye terapia ni la valoración de un profesional de la salud mental.

  • Baron-Cohen, S. y Wheelwright, S. (2004). The Empathy Quotient: An investigation of adults with Asperger syndrome or high functioning autism, and normal sex differences. Journal of Autism and Developmental Disorders, 34(2), 163-175. https://doi.org/10.1023/B:JADD.0000022607.19833.00
  • Cuff, B. M., Brown, S. J., Taylor, L. y Howat, D. J. (2016). Empathy: A review of the concept. Emotion Review, 8(2), 144-153. https://doi.org/10.1177/1754073914558466
  • Decety, J. y Jackson, P. L. (2004). The functional architecture of human empathy. Behavioral and Cognitive Neuroscience Reviews, 3(2), 71-100. https://doi.org/10.1177/1534582304267187
  • Milton, D. E. M. (2012). On the ontological status of autism: The "double empathy problem". Disability & Society, 27(6), 883-887. https://doi.org/10.1080/09687599.2012.710008

Preguntas frecuentes

Depende del origen. Cuando la falta de empatía se debe a falta de aprendizaje o a una forma de protegerse tras experiencias dolorosas, la terapia y la práctica pueden ayudar. Si forma parte de un patrón de personalidad muy rígido, el cambio es más difícil y requiere que la propia persona quiera trabajarlo.

No es correcto decirlo así. Muchas personas autistas tienen dificultades para interpretar señales sociales, lo que afecta a la empatía cognitiva, pero eso no significa que no les importe lo que sienten los demás. El problema de la doble empatía, descrito por Damian Milton en 2012, plantea que el malentendido va en las dos direcciones.

El egoísmo puntual aparece en momentos concretos, por cansancio o estrés, y la persona suele darse cuenta y rectificar. La falta de empatía es un patrón estable: se repite con personas distintas y no cambia aunque se le explique el daño que ha causado.

Habla de conductas concretas y de cómo te afectan, y observa si hay disposición a cambiar. Si la respuesta es el desprecio, la burla o el control, protege tu bienestar, busca apoyo fuera de la relación y valora pedir ayuda profesional. En España, el 016 atiende la violencia de pareja.

Hay cuestionarios de investigación, como el Cociente de Empatía de Baron-Cohen y Wheelwright (2004), pero están pensados para estudios y no sirven para diagnosticar a nadie del entorno. Si te preocupa tu propia empatía o la de alguien cercano, lo adecuado es una valoración profesional.

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Oscar Castillero Mimenza. (2018, agosto 20). Falta de empatía: 12 signos que la delatan. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/falta-de-empatia

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