¿Alguna vez te has preguntado si se producen cambios en el cerebro durante la maternidad? La ciencia ha dado una respuesta a esta cuestión, y los últimos estudios revelan que, en efecto, se producen cambios en el cerebro de las mujeres durante esta etapa vital.

Pero, ¿qué tipo de cambios se producen, principalmente? ¿Qué estructuras cerebrales están involucradas? ¿Qué efecto tienen estos cambios en la conducta de la madre? Finalmente, ¿ocurre lo mismo en madres que conciben de forma natural, que en madres que se someten a la fecundación in vitro o en madres que adoptan? En este artículo resolveremos todas estas cuestiones.

Los cambios en el cerebro de la mujer durante la maternidad

Los cambios en el cerebro durante la maternidad se localizan, principalmente, en una estructura cerebral denominada núcleo accumbens. El núcleo accumbens es una parte del cerebro muy primitiva, relacionada con la obtención del placer, la gratificación y la recompensa.

Activa nuestra motivación y permite que nuestra voluntad guíe nuestras acciones. También está relacionada con el aprendizaje, la memoria, el miedo, las agresiones, las adicciones, la risa… y con necesidades muy básicas y primitivas, como son el sexo o la ingesta de comida. Más adelante hablaremos con más detalle de esta estructura y de su relación con los cambios en el cerebro durante la maternidad.

“Boom hormonal”

Los cambios mencionados aparecen como consecuencia del gran movimiento hormonal surgido durante el embarazo, y tienen como consecuencia directa que las madres se “enamoren” locamente de sus hijos.

Este movimiento hormonal, que consiste en una gran síntesis de diferentes hormonas, es muy intenso y brusco; de hecho, se considera que, generalmente, es incluso superior al cambio hormonal que se produce durante toda la vida fértil de una mujer.

Dichos cambios se producen principalmente en el sistema mesolímbico-dopaminérgico del cerebro, donde la dopamina actúa como neurotransmisor y como hormona a la vez. La dopamina está implicada en conductas placenteras, en la regulación de la motivación, en el deseo y en la repetición de determinadas conductas (sobre todo aquellas reforzadorasntes para nosotros).

Así, la ciencia apunta a que durante el embarazo se produce una modificación de la actividad del núcleo accumbens, como hemos visto, estructura muy relacionada con la obtención del placer y del refuerzo, en este caso de la madre. Esta actividad, a su vez, se relaciona con las conductas primitivas e instintivas de la madre hacia su bebé, dirigidas a cuidarlo, protegerlo y fomentar su supervivencia.

La importancia del núcleo accumbens: ¿qué dice la ciencia?

Hemos visto cómo el núcleo accumbens es una estructura cerebral relacionada con diferentes sensaciones, necesidades y emociones humanas; el aprendizaje, el placer, la motivación, el miedo…

En relación a ella y a los cambios en el cerebro durante la maternidad, una investigación llevada a cabo en el Servicio de Medicina Experimental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y el Ciber de Salud Mental (CiberSAM), por el equipo dirigido por la investigadora Susana Carmona y con la colaboración de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), apunta a que el núcleo accumbens sufre modificaciones importantes en su volumen durante el embarazo. Concretamente, su volumen disminuye.

La investigación apunta a que estos cambios se relacionan de forma directa con la conducta maternal instintiva. Dicha investigación se puede consultar en la revista “Psychoneuroendocrinology” (febrero 2020).

Objetivo: la supervivencia del bebé

Como vemos, los cambios en el cerebro durante la maternidad se deben, principalmente, al “boom hormonal” mencionado, que afecta el sistema mesolímbico-dopaminérgico del cerebro, principalmente, así como a otras áreas secundarias del mismo. Estos cambios hacen que la conducta de la madre se organice para atender casi exclusivamente a su bebé (su desarrollo y supervivencia, fundamentalmente).

“Adicción” al bebé (enamoramiento)

Los cambios en el cerebro durante la maternidad nos hacen pensar en una verdadera “adicción” hacia el bebé, por parte de la madre, ya que se activan muchas de las zonas cerebrales que lo hacen ante una adicción (por ejemplo al sexo, al alcohol, a fumar…).

Además, ante una adicción, todas las estructuras y los diferentes sistemas cerebrales, se coordinan para que el individuo obtenga el refuerzo y/o motivación que tanto ansía.

Pero, ¿en qué se traduce esta “adicción”, a nivel cerebral? En un estudio desarrollado por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de Barcelona, realizado con 25 mujeres (madres primerizas) y 20 mujeres control (que no eran madres), se observó una disminución del volumen del núcleo accumbens, a través de técnicas de resonancia magnética (RM). La disminución del tamaño de esta estructura se relaciona con la adicción mencionada.

Disminución del núcleo accumbens

Los resultados de este estudio, que van en la línia de los resultados obtenidos por el mismo equipo tres años antes, en 2017, a través de un estudio publicado en Nature Neuroscience, revelan que la disminución y los cambios del núcleo accumbens permiten que el bebé sea un estímulo más llamativo, placentero y relevante para la madre.

A su vez, este hecho hace que la conducta de la madre se modifique y se dirija a proteger, cuidar y amar a su bebé. Dichas conductas, lógicamente, no aparecerían “por sí solas” en una mujer que no ha sido madre.

¿Adicción necesaria?

Hemos visto cómo en los cambios en el cerebro durante la maternidad interviene, fundamentalmente, una adicción o “enamoramiento” hacia el bebé, que hace que se desaten una serie de conductas instintivas en la madre, dirigidas a la promoción de su integridad y su vida (del bebé).

En línea con todo esto, encontramos una idea muy interesante del psicólogo Urie Bronfenbrenner, y que establece que para que un bebé se desarrolle adecuadamente, debe existir al menos un adulto locamente enamorado de él.

Embarazo natural, in vitro y adopción

Una pregunta que nos puede surgir en relación a los cambios en el cerebro durante la maternidad, es la siguiente: ¿estos se producen en todo “tipo” de madres? Es decir, en madres que conciben de forma natural, en madres que se han sometido a la fecundación in vitro… pues bien, la respuesta es sí, en todas.

Por otro lado, en los padres y madres que adoptan, sí se produciría este enamoramiento o “adicción” de la que hablábamos, aunque los factores hormonales no jugarían el mismo papel, lógicamente. Tampoco lo harían los cambios cerebrales, que no se producirían. En los casos de adopción, pues, intervendrían factores más de tipo social e interactivo con el bebé.

Referencias bibliográficas:

  • Carlson, N.R. (2005). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson Educación.
  • Hoekzema, E., Tamnes, Ch., Berns, P., Barba-Müller, E. et al. (2020). Becoming a mother entails anatomical changes in the ventral striatum of the human brain that facilitate its responsiveness to offspring cues. Psychoneuroendocrinology, 112.
  • Rosenweig, M.R., Breedlove, S.M y Watson, N.V. (2005). Psicobiología: una introducción a la neurociencia conductual, cognitiva y clínica. Barcelona: Ariel.