Son días de confinamiento en los que todos pensamos habitualmente en cuándo se acabará, qué haremos una vez podamos comenzar a salir a la calle “con normalidad”. Desde los gobiernos se habla de una “apertura gradual, escalonada”.

En VillaRamadas hemos hecho un estudio de las fases que hemos sufrido durante el confinamiento y cómo debemos prepararnos para “la vuelta a la normalidad”. Hablamos de 6 fases, una primera fase de negación, segunda fase de negociación, tercera fase de aceptación, cuarta fase de responsabilidad, quinta fase de amor y una última de gratitud.

Las fases psicológicas del confinamiento

En este artículo vamos a hablar de cada una de las fases psicológicas del confinamiento, sabiendo que en este momento nos encontramos en la cuarta fase.

Primera fase: negación

Desde diciembre del 2019 oímos hablar de un virus que está afectando a China, mas concretamente Wuhan, situado en la zona central de este país.

Desde Europa apenas escuchamos lo que sucede sin darle la mayor importancia de que es un problema que “no nos compete”. Dicho problema parece descontrolarse en China. Europa continua fuera de peligro ya que parece que el virus no se expande fuera del país chino.

31 de enero del 2020, llega el virus a Italia (Lombardía) y a España (concretamente en la Isla de la Gomera). Por el momento no se actúa, se sigue considerando que es un virus como la gripe, no hay motivos para alarmarse ni para reaccionar ante tal situación.

Durante este tiempo vivimos en un estado de negación, consideramos que lo que les han sucedido a otros no nos puede pasar a nosotros. Nuestro YO sólo piensa que; somos diferentes, somos más fuertes, esto es sólo un caso, será pasajero, etc.

Segunda fase: negociación

Tanto vemos y escuchamos en las noticias que comenzamos a pensar: ¿será qué es serio?, ¿Será qué es tan peligroso? Pero claro, esto sólo nos lo planteamos cuando comenzamos a oír los primeros casos en Europa. Ha llegado a Italia, quizás llegará a España, o no. Estamos lejos, no llegará a mi provincia, a mi ciudad…

A pesar de no aceptar todavía la realidad, sólo se nos escucha hablar del mismo tema. Y siempre con los mismos comentarios. Pero… si sólo han muerto unos 3000 en China, en Europa que somos mejores en cuanto a Sanidad y esperanza de vida no pasará nada. Por gripe muere más gente. ¡Bah! Eso es todo mentira, yo paso, me voy de viaje a ver el futbol a Italia. Seguro que no me pasará nada.

Tercera fase: aceptación

El 21 de febrero del 2020, Italia cierra 11 municipios. El 8 de marzo, Italia declara estado de alarma en todo el país. El 14 de marzo del 2020, España acepta el problema y tal como Italia declara el estado de alarma. Y así sucesivamente con todos los países de la Unión Europea y luego del mundo.

El virus es una realidad, creemos en el problema. Tenemos un problema y tenemos que actuar. Lo aceptamos y reaccionamos.

Comenzamos a tomar medidas para poder combatir con lo que tenemos, se habla por todos lados del virus y de cómo debemos actuar para evitar el contagio. Además, se toman varias medidas; para poder solucionar el problema de la crisis sanitaria, para ayudar a las personas denominadas de riesgo/vulnerables para impulsar medidas de higiene y desinfección, etc.

Cuarta fase: responsabilidad

Nos piden responsabilidad, y la damos. Nos quedamos en casa, salimos sólo para realizar las compras de la comida. Cuando salimos cumplimos con las normas establecidas por el gobierno; distanciamiento social, guantes, mascarillas, higiene personal.

El gobierno, gracias a nuestro buen hacer y a que todo parece mejorar, nos permite salir con nuestros hijos. Nos preparamos para hacer que ellos también entiendan lo importante que es cumplir las normas. Desde tan corta edad comprenden que hay que ser responsables.

Llega el domingo 26 de abril y salimos con nuestros hijos y vemos que, en la mayoría de las ciudades, pueblos, etc, se cumplen las normas. Somos responsables, han confiado en nosotros y hemos demostrado que somos capaces. Comenzamos a tener un sentimiento más allá de la responsabilidad, nos encaminamos a nuestra quinta fase de este proceso.

Quinta fase: amor

No queremos ser contagiados y tampoco queremos contagiar, ya no sólo pensamos en nosotros o en nuestros familiares, pensamos como sociedad, queremos el bien para todos. Pensamos en lo que han podido sufrir las familias que han perdido a sus seres queridos. Pensamos en los profesionales que han perdido la vida para poder ayudar a los ciudadanos de nuestro país.

Sentimos amor, pero un amor que no sólo se basa en esperar algo a cambio de otra persona cercana. Este amor se extiende a personas que nunca hemos visto ni oído hablar de ellas.

Comenzamos a desear ir al trabajo, nos gusta nuestro trabajo, amamos nuestro trabajo. Comenzamos a pensar que somos productivos y capaces de hacer todo aquello que nos proponemos y que nos proponen. La vida es un desafío y lo estamos logrando. Nos queremos, nos amomos como personas, aumenta nuestra autoestima. Sonreímos como nunca antes lo hemos hecho.

Sexta fase: gratitud

Aún no hemos pasado la quinta fase, pero sabemos que en esa vuelta a “la normalidad” estaremos agradecidos. Agradeceremos estar vivos, abrazar nuestra familia, nuestros amigos, ir al trabajo y poder volver a ver a nuestros compañeros.

Ahora ver el mar, la montaña, pasear, son actos que realizábamos pero que no lo apreciábamos de la misma manera con la que lo haremos. Nuestra vida ha cambiado, hemos pasado de un estado dónde hacíamos todo lo que queríamos, sin restricciones, sin confinamiento, a un estado dónde hemos aprendido a ver la vida con entusiasmo, alegría, gratitud.

Hemos cambiado y con ello hemos crecido como personas, como familia, como sociedad. Ahora somos los privilegiados que podemos contar con todo lo que tenemos a nuestro alrededor y sabremos apreciarlo de una manera que nunca antes sabíamos que podríamos. Ahora miraremos con gratitud a todo lo que nos rodea. Hemos llegado a un estado de plenitud.