Un repaso a los miedos más frecuentes. Unsplash.

El miedo es la emoción que más nos paraliza y limita nuestra vida. Más allá de este, otras emociones paralizantes y angustiosas como la inseguridad o estados de ansiedad son también formas de miedo. ¿A qué nos lleva vivir una vida constantemente condicionada por nuestros temores?

El impacto del miedo en nuestras vidas

Los miedos son los problemas más habituales de las personas que quieren experimentar cambios reales y profundos en sus vidas, bien sea en relación a su propio bienestar, relaciones personales o de pareja, dificultades sociales o incluso en el trabajo o emprendimientos. Se trata de una emoción escurridiza, y es muy difícil detectar esos temores, entenderlos, conocer su significado (lo que realmente nos da miedo) y sobre todo superarlos. Pero el problema no es el miedo, sino el modo en el que tú entiendes y gestionas tus miedos.

El miedo es una emoción básica y es natural y necesario sentirla. Como fenómeno psicológico, nos protege de muchos factores dañinos. El problema está en cuando hemos creado, casi siempre de forma inconsciente, multitud de miedos hacia situaciones que no son realmente peligrosas y condicionan nuestra vida. Miedos a perder, a la soledad, a no sentirnos capaces...

Ese miedo se termina por transformar en ira, inseguridades, discusiones, desánimo, o sobre todo en esa parálisis tan habitual a la hora de afrontar los problemas o de ir hacia lo que realmente queremos y nos hace felices.

En los últimos 10 años, acompañando a personas en sus procesos de cambio como psicólogo y coach, he terminado por conocer y trabajar con los temores más habituales. Todos ellos pueden resumirse en los 7 grandes miedos,. Veamos cuáles son y cómo comenzar a superarlos; y, si quieres dar ese paso, puedes registrarte de forma gratuita en Emociónate dentro de empoderamientohumano.com, un primer paso para comenzar tu proceso de cambio para entender y saber gestionar tus emociones.

Los 7 miedos más habituales

Estos son los 7 miedos más habituales que surgen naturalmente en algunos momentos de la vida en muchas personas:

1. Miedo a no poder y a fracasar

En lo relativo a los retos y los proyectos, este miedo suele ser una fuerza paralizante a la hora de hacer lo que realmente queremos. Vivimos con la idea de nuestra incapacidad o las posibles consecuencias, y el miedo tiende a paralizarnos para ahorrarnos esas consecuencias. Pero lo cierto es que nunca estamos preparados al 100% para afrontar algo nuevo, y lo que entendemos como un fracaso forma parte de ese aprendizaje.

2. Miedo a la soledad

El ser humano nunca está solo. Somos seres sociales, y la calidad o cantidad de nuestras relaciones depende de nuestra apertura y confianza. Paradójicamente, cuando más desconfiamos es cuando más miedo tenemos a la soledad, y eso nos lleva a aislarnos o, por el contrario, a tratar de conservar a las personas (como a la pareja) en base a nuestros miedos e inseguridades y a través de discusiones o exigencias frecuentes.

3. Miedo a la muerte (propia o de ajenos)

La muerte es un proceso natural con el que convivimos. Nuestra sociedad o modo de vida nos suele aislar de este proceso, lo cual hace que nos dé aún más miedo.

4. Miedo a perder el control

El control que tenemos sobre nuestra vida es en realidad muy pequeño. Podemos tomar decisiones, pero a la vez estamos afectados y condicionados por muchos factores. Esta falta de confianza en la vida nos suele hacer querer tener el control de lo incontrolable. Al no ser posible, el miedo tiende a reforzarse. Queremos controlar a los hijos, a la pareja, a las relaciones, nuestros objetos y posesiones, nuestro estatus, etc.

5. Miedo a las pérdidas

Personales o materiales, es otra forma de miedo a perder el control, pero orientado a lo que perdemos, lo cual implica que vivimos con la creencia de que poseemos algo o a alguien.

6. Miedo a que todo siga igual

Cuando nuestra situación no nos gusta, tenemos miedo a que continúe así. Esto hace que el miedo se valide con el simple paso del tiempo, y lo vemos todo cada vez más negro. A su vez, este miedo tiene algo de positivo: te ayuda a comprometerte en tu propio cambio personal.

7. Miedo a perder la seguridad

Solemos creer que vivir con seguridad es la clave para estar feliz. Sin embargo, la vida es pura inseguridad. No sabemos qué va a pasar en cada momento, y la forma en la que afrontamos esa sorpresa condiciona nuestra vida.

El miedo a perder la seguridad hace que la busquemos con tal ahínco que siempre sentimos insatisfacción, frustración, ansiedad, y por lo tanto aún más miedo.

Desarrollo personal mejorando la relación con los propios miedos

¿A qué te llevan estos miedos? ¿Qué estás perdiendo a consecuencia de tenerlos? ¿Cómo sería tu vida de diferente si aprendieras a entenderlos y a gestionarlos para que no condicionaran tu vida? Y sobre todo, ¿cómo superarlos?

En realidad, el miedo es necesario y no es posible dejarlos atrás para siempre. La clave está en tener una relación funcional con tus miedos, de tal forma de que te avisen sobre lo que realmente es peligroso o no y saber entenderlos y gestionarlos de forma funcional (que realmente te sea útil y te lleve hacia el bienestar y la mejora de tus relaciones o vida profesional).

Esto no es algo que se consiga simplemente informándonos acerca de los riesgos objetivos (estimados según la probabilidad) de que ocurra aquello que tememos. El hecho de disponer de datos no tiene por qué traducirse en un cambio en nuestra manera de relacionarnos con nuestras emociones.

Esto es lo que consigues si vives un proceso de cambio, en el transcurso del cual esa transformación personal se queda contigo para siempre, ya que has aprendido principalmente sobre ti. Esta forma de aprendizaje tiene una parte teórica, pero sobre todo una parte práctica basada en las nuevas experiencias. Sin estas, el desarrollo personal carece de sentido; y justamente en eso consisten las sesiones de "entrenamiento" con las que trabajamos los profesionales de la psicología.