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¿Por qué saboteamos los vínculos que más nos importan?

Cuando la cercanía activa viejas defensas, alejarnos puede sentirse más seguro que permanecer.

¿Por qué saboteamos los vínculos que más nos importan?

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Hay un momento en el que algunas personas empiezan a alejarse de alguien importante, no al principio, cuando todo es ligero, sino después, cuando el vínculo empieza a importar de verdad. Justo ahí, sin razón aparente, aparece la distancia.

Suele hablarse de esto en el contexto de la pareja, probablemente el vínculo donde este patrón se siente con más intensidad, porque es el que más expone. Pero también aparece en amistades cercanas, en relaciones familiares que se intentan reparar e incluso en vínculos laborales cuando la confianza con un jefe o mentor empieza a consolidarse. Lo que se repite no está en el tipo de relación, sino en el momento en que esa relación deja de ser superficial y empieza a profundizar, es decir, cuando empieza a tener un lugar real en nuestro mundo afectivo.

Este patrón no suele anunciarse, sino que se cuela en gestos pequeños, como encontrar defectos en el otro justo cuando la relación empieza a consolidarse, sentir alivio al distanciarse seguido de una incomodidad difícil de explicar, enfriarse emocionalmente sin motivo claro o perder el interés en alguien apenas ese interés empieza a ser correspondido.

Grecia Romero

Grecia Romero

Psicoterapia - Psicoanálisis para Adultos y Parejas

Profesional verificado
Ciudad de México
Terapia online

Cuando no es simplemente miedo al compromiso

Socialmente se dice que esto es miedo al compromiso, como si se tratara de una decisión racional: alguien que sopesa pros y contras y termina prefiriendo la libertad. Sin embargo, aunque en algunos casos puede deberse justamente a eso, no siempre es así, ya que nada de esto suele vivirse como una decisión, sino que se siente más como un impulso, casi automático, que aparece justo cuando debería sentirse seguridad, ya sea con una pareja, una amistad cercana o un familiar con quien se está reconstruyendo el lazo.

Donald Winnicott, en su texto Miedo al derrumbe, plantea que hay temores que no apuntan al futuro, sino a algo que ya ocurrió en el pasado. No es miedo a lo que podría pasar, sino la reactivación de algo que sucedió en una etapa muy temprana de la vida, posiblemente entre los primeros meses y los dos años, cuando el cuidado fue inconsistente o hubo desconexión emocional. Es una etapa anterior a la palabra, por lo que esa experiencia no quedó como recuerdo, sino como una huella que nunca terminó de integrarse.

Cuando un vínculo empieza a volverse significativo, no solo se activa el presente, sino que también se activan esas huellas tempranas, como la sensación de que depender de alguien es peligroso o de que necesitar puede terminar en decepción, sin distinguir si se trata de una pareja, una amistad o un vínculo familiar que se intenta reconstruir ya de adultos.

No toda distancia significa lo mismo

Aquí conviene un matiz importante: no toda distancia es esto. Hay quien necesita espacio de forma genuina, sin ambivalencia ni tensión repetida. La diferencia no está en el gesto, sino en lo que hay detrás.

Cuando es protección disfrazada de decisión, suele repetirse en distintas relaciones, pero siempre en el mismo punto de quiebre. Además, suele convivir con un deseo real de vínculo, no con desinterés, por lo que es más un «quiero, pero algo en mí no me deja» que un «no quiero». Esto es lo que suele distinguir el patrón defensivo de una elección genuina de distancia: la ambivalencia y la repetición.

Preguntarnos qué estamos intentando evitar

El objetivo no es forzar a nadie a permanecer en una relación ni tampoco desmontar la necesidad de espacio como si fuera un error. Se trata más bien de abrir la pregunta: ¿qué es exactamente lo que se está evitando? Porque casi nunca es la persona que está enfrente, sino lo que esa persona, sin saberlo, despierta.

Cuando el vínculo deja de sentirse como una amenaza

Cuando esto empieza a nombrarse, en terapia o en un proceso de análisis, el vínculo empieza a dejar de sentirse como una amenaza inminente. Ese temor puede irse integrando y adquiriendo un significado propio, en lugar de actuarse una y otra vez en las relaciones.

Así, poco a poco, el vínculo puede empezar a sentirse como una posibilidad, no solo de amor o de una relación más duradera, sino como un espacio donde, si el derrumbe llega a aparecer, ya no encuentre el mismo terreno frágil de antes, sino algo más parecido a sostén, es decir, un lugar donde esa vieja experiencia de derrumbe por fin pueda empezar a sanar.

Grecia Romero

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Grecia Romero. (2026, septiembre 7). ¿Por qué saboteamos los vínculos que más nos importan?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/por-que-saboteamos-vinculos-que-mas-nos-importan

Psicóloga

Ciudad de México
Terapia online

Grecia Romero es psicóloga graduada de la Universidad de las Américas, con amplia experiencia en psicoterapia. Ha trabajado con personas en momentos de crisis emocional, brindando apoyo y herramientas para enfrentar sus desafíos y mejorar su bienestar. Su objetivo con cada paciente es brindar un espacio seguro y profesional.

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