Hay todo tipo de ventajas e inconvenientes relacionados con esta profesión.

Todas las profesiones tienen sus ventajas y sus inconvenientes, y la Psicología no es una excepción. Dedicarse a esta apasionante disciplina es una manera de pasar por momentos que hacen que todo valga la pena gracias a la satisfacción personal y profesional que producen. Sin embargo, también hay momentos concretos que resultan frustrantes o tediosos.

Es importante, antes de plantearse si emprender esta trayectoria formativa y profesional, si nuestras preferencias, motivaciones y objetivos encajan bien con lo que nos ofrece la profesión. Por eso, es bueno conocer lo mejor y lo peor de ser psicólogo.

Las ventajas y los inconvenientes de dedicarse a la Psicología

Claramente, las ventajas y las desventajas de dedicarse a la psicología son algo que depende de las opiniones personales y de la subjetividad de cada uno, pero a grandes rasgos son los siguientes.

Las ventajas de ser psicólogo

Entre las cosas buenas de dedicarse a la psicología, destacan varias cosas que tienen que ver tanto con lo que ocurre en tiempo real en las sesiones de terapia y asesoramiento o formación como con otras que ocurren fuera de las sesiones.

1. Permite ver en la mejora de otros el fruto del propio trabajo

Los psicólogos, muy a menudo, tienen grandes razones para alegrarse: las consecuencias de su trabajo benefician directamente a alguien, y se traducen en felicidad duradera y que uno mismo puede ver. Esto es algo que ocurre con muy pocas profesiones.

2. Ofrece horarios flexibles

Si no se trabaja en una empresa, los psicólogos pueden llegar a tener una libertad de horarios que es de agradecer. Además, la posibilidad de hacer terapia online hace que las sesiones no tengan por qué anularse si puntualmente un paciente o cliente se va fuera de la ciudad o está de viaje.

3. Siempre da excusas para seguir aprendiendo

La psicología es un ámbito joven, así que se desarrolla de una manera muy rápida. Es por ello que quien se dedica a este ámbito siempre está en contacto con fuentes de conocimiento muy interesantes acerca del comportamiento humano: seminarios, conferencias, libros, artículos científicos… Todos ellos pueden ser relevantes para la profesión abordando temas tan diferentes como la biología, la filosofía, la neurología, el aprendizaje, etc.

4. Permite aprender técnicas que aplicarse a uno mismo

Contar con un terapeuta que nos asesore y dirija externamente nunca es lo mismo que no tenerlo, pero al conocer varios principios, teorías y técnicas, los psicólogos tienen más maneras de adaptarse a las circunstancias que aparecen en su propia vida, por un lado, y tienen menos posibilidades de caer en creencias dañinas acerca de los procesos mentales, los problemas personales y los patrones de comportamiento que ellos mismos manifiestan de vez en cuando.

Los inconvenientes de dedicarse a la Psicología

Ya hemos visto varias de las ventajas que ofrece la profesión de la psicología. Vayamos ahora a ese lado no tan amable de este trabajo.

1. Las dudas basadas en el criterio que se sigue

La profesión de los psicólogos acostumbra a ir de la mano de experiencias significativas e intensas, dado que en la mayoría de los casos se trata constantemente con personas de todo tipo. Además, el tipo de relación que es establece entre el profesional de la psicología y aquellas personas con las que interactúa (ya sean pacientes, clientes o sujetos sobre los que se interviene psicológicamente) puede llegar a tener una carga emocional fuerte, para lo que suele ser habitual en entornos profesionales.

Y es que, al fin y al cabo, los psicólogos no dejan de empatizar en ningún momento. Es por eso que en ocasiones se puede llegar a dudar acerca de si ciertas acciones son realizadas desde un criterio profesional o desde uno personal, basado en la emoción.

2. Encontrar tiempo para buscar clientes

Si el hecho de ofrecer los servicios de la intervención psicológica ya consume el suficiente tiempo, dinero y esfuerzo, a eso hay que añadirle la tarea de buscar clientes.

Esto se agrava teniendo en cuenta que suele ser una tarea que no es prevista por los psicólogos, que llevan varios años formándose con la idea de tener que invertir todas sus capacidades en la intervención terapéutica y en los programas de educación y concienciación. Desarrollar un plan de marketing puede llegar a ser algo complicado, y hay que buscar tiempo para ello.

3. El intrusismo laboral

Lamentablemente, tanto en España como en muchos otros países de habla hispana la profesión de la Psicología no está muy bien regulada legalmente, con lo cual hay mucho intrusismo laboral. Hay personas que, habiendo hecho cursos de un fin de semana de Coaching, creen que pueden dar psicoterapia.

Esto tiene resultados desastrosos para todos: a los clientes les perjudica por gastar tiempo y dinero en algo que no funciona e incluso les puede hacer omitir los tratamientos realmente eficaces; a los psicólogos les quita una parte de su mercado, y a los falsos terapeutas les terminan lloviendo las denuncias.

4. Los prejuicios acerca de los psicólogos

Mucha gente cree que los psicólogos siempre están ejerciendo como tales, lo cual significa, por un lado, que cualquier amigo, familiar o amigo de amigo les puede solicitar terapia gratis, y por el otro, que siempre están intentando “leer la mente” de las personas. Obviamente nada de esto es verdad, pero en ocasiones puede ser bastante molesto que la gente del entorno cercano asuma estas creencias erróneas.