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Que, por lo general, en las instituciones penitenciarias suelen estar recluidos miembros de minorías raciales más desfavorecidas es una triste realidad bien conocida. Sin embargo, puede que el simple hecho de saber esta información ayude a legitimar y perpetuar este tipo de desigualdad. 

Prisión y racismo

Al menos, esto es lo que parecen indicar algunos indicios. Semanas atrás nos hacíamos eco de un escalofriante estudio que revelaba que los niños afroamericanos de EEUU tienen prejuicios racistas contra los negros. Hoy, en la misma línea tratamos el asunto del sistema penal y correccional norteamericano.

Dos estudios a pie de calle realizados por la Stanford University muestran una tendencia de la población blanca estadounidense a reconocer la necesidad de mantener políticas duras con estas minorías cuando son confrontados con evidencias de esta desigualdad. Dicho de otro modo: cuanto más extrema se les presenta esta desigualdad racial ante el sistema punitivo, mayor es la aceptación que generan las políticas que mantienen esta disparidad.

¿Cómo se ha llegado a esta conclusión? 

En primer lugar, se paró por la calle a 62 personas blancas de ambos sexos para hablar con ellos acerca de la three strikes law de California, una polémica política judicial que se ensaña especialmente con personas que cometen ocasionalmente delitos menores y sin violencia. Luego, se les mostró un vídeo en el que se mostraban 80 fotografías de “ficha policial” en las que aparecían retratadas individualmente personas arrestadas. 

Sin embargo, no todas las personas veían exactamente el mismo vídeo. En un caso, el 25% de las personas arrestadas que se mostraban eran aparentemente afroamericanas, mientras que en otro caso el porcentaje de personas de piel oscura era del 45%. Finalmente, se les ofrecía a cada una de estas 62 personas blancas la posibilidad de firmar una petición a favor de hacer la three strikes law menos estricta. Los resultados: algo menos del 55% de los habían visto en el vídeo una cantidad relativamente baja de afroamericanos arrestados firmaron, mientras que en el segundo grupo sólo el 28% firmó.

Resultados sorprendentes

En un estudio parecido que utilizó como muestra peatones en Nueva York se encontraron resultados en la misma línea, esta vez referidos a la política de cacheos injustificados por parte de la policía. De aquella parte de la muestra que había percibido una desigualdad carcelaria más extrema, un 12% firmó la petición para terminar con esta política, mientras que del otro grupo firmó casi un 35%.

A partir de estos resultados se puede interpretar que la población blanca estadounidense respalda más políticas punitivas de línea dura cuando percibe que la gente que es arrestada es en gran medida afroamericana. Un hipotético mayor miedo a delincuentes afroamericanos que a cualquier otro tipo de delincuente podría estar en la raíz de esta tendencia. Además, este miedo se vería alimentado a su vez por esta percepción de que “la población afroamericana es aquella que llena las cárceles“, una situación que este mismo prejuicio estaría alimentando.

Estaríamos, entonces, ante un círculo vicioso que se mantiene al menos en parte por un sesgo cognitivo. La desigualdad carcelaria se perpetuaría a sí misma justificándose ante los demás a través de su propia existencia.