No hay una sola manera de adquirir el conocimiento. A lo largo de la historia se han realizado diversos estudios referentes a este tema, y en ellos se evidencia del gran abanico de posibilidades de las que disponemos para adquirir conocimiento.

En este artículo vamos revisar la teoría del aprendizaje latente, propuesta por el psicólogo Edward C. Tolman. Mediante la experimentación con ratas, este investigador consiguió probar que es posible aprender los pasos exactos de un proceso de manera inconsciente, o en un segundo plano.

¿Cómo es el aprendizaje latente según Tolman?

El aprendizaje latente, según la teoría de Tolman, consiste en la adquisición del conocimiento de forma inconsciente, es decir, que el sujeto a pesar de no tener ningún tipo de intencionalidad por conseguir el conocimiento llegaría a obtenerlo a través de la exposición repetida de los pasos que debe seguir.

Para ejemplificar mejor el asunto, pongámoslo de la siguiente forma. El copiloto de un coche podría aprenderse de memoria el camino que recorre el conductor sin tener la intención de llegar a recorrerlo conduciendo. Eso sí, en este aprendizaje no se vería reflejado en el sujeto (copiloto) hasta que tuviese que recorrer el mismo camino como conductor.

Lo mismo sucede con los niños cuando sus padres los llevan a la escuela, aprenden el camino inconscientemente y el aprendizaje sale a relucir cuando les toca ir solos.

El aprendizaje latente no funciona únicamente con las direcciones, sino que también se pone de manifiesto cuando de manera constante, un sujeto observa a otro realizar una actividad. Al cabo de un tiempo el observador terminaría por conocer el procedimiento que debe seguir para alcanzar el resultado correcto.

A pesar de que la observación juega un papel fundamental en este tipo de aprendizaje, no es mediante esta como se internaliza el conocimiento, teniendo en cuenta que la observación es un proceso consciente (no es lo mismo ver que observar).

Diferencias entre aprendizaje observacional y latente

Como hemos visto anteriormente, una de las diferencias entre estos dos tipos de aprendizaje es que uno es consciente mientras que el otro se adquiere sin ningún tipo de intencionalidad.

El aprendizaje observacional exige concentrarse en una actividad con la finalidad de adquirir alguna información necesaria, mientras que el aprendizaje latente no se basa en la búsqueda de información consciente, ni en observar nada en particular.

Por ejemplo, un caso clásico de aprendizaje por observación se daría cuando un hijo observa que sus padres le gritan a su hermano para que deje de hacer algo, y este les obedece. Entonces se internaliza el aprendizaje de que los gritos son efectivos para resolver un problema.

Por otro lado, cuando se trata del aprendizaje latente, el conocimiento llega proveniente de otras vías; como la repetición constante de una actividad o la exposición a la misma.

En otros términos podemos decir que cuando el aprendizaje es latente no requiere un reforzador positivo, a diferencia el observacional, que requiere del reforzamiento por medio de los resultados que se obtengan.

El experimento de Tolman

El psicólogo estadounidense Edward C. Tolman probó mediante un experimento realizado con ratas, que estas eran capaces de aprender el camino correcto para salir de un laberinto por medio del aprendizaje desintencionado.

El experimento consistía en que las ratas debían aprenderse el camino de salida sin obtener ningún estímulo positivo por ello, y así fueron capaces de hacerlo. Tras permanecer un tiempo encerradas en el laberinto y realizar una serie de recorridos por él, las ratas conocieron los distintos caminos posibles.

Los roedores fueron capaces de determinar cuál era el camino que conducía a la salida del laberinto, donde se encontraba una caja con comida, pero de la cual no siempre se les permitía comer. ¿Cómo se pudo probar este hecho?, veamos las fases del experimento con detalle.

1. Separar tres grupos de ratas

Dependiendo de los grupos, a las ratas se les permitía comer siempre, nunca, o únicamente después de la décima vez que consiguieron llegar a la salida del laberinto. Esto se hacía con la intención de que la comida no tuviese un estímulo condicionante para los tres grupos de ratas que se emplearon.

2. Los resultados

Se logró determinar que las ratas a las cuales les era permitido comer al cabo de llagar a la salida por décima vez, eran las que recorrían el camino más rápido que las demás; de esta manera se logró probar la teoría de Tolman respecto al aprendizaje.

A pesar de que este grupo de ratas conocía el camino a la salida, no fue hasta que recibieron la comida que comenzaron a recorrer el camino más rápido. Es decir, el conocimiento del camino a la salida no se implementó de manera activa hasta que no existió una motivación significativa para que este saliera a relucir.

Referencias bibliográficas:

  • Arias Gómez, D. H. (2005) Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias Sociales: Una propuesta didáctica. Bogotá. Cooperativa Editorial Magisterio.
  • Tolman, E.C. (1948). Cognitive maps in rats and men. Psychological Review. 55(4): pp. 189 - 208.