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Sin lugar a dudas, inmersos en el mundo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), las redes sociales y las diferentes aplicaciones de mensajería instantánea –entre ellas y de forma predominante, WhatsApp- han transformado la comunicación entre personas.

En la actualidad, observamos cómo desde cualquier dispositivo móvil podemos intercambiar opiniones, proyectos e información de un modo cómodo, rápido e instantáneo. No obstante, su llegada, aceptación e integración en sociedad no ha sido acompañada de una conciencia, un darse cuenta, que determine un uso correcto, eficiente y eficaz en los procesos de comunicación, provocando conflictos en un entorno virtual que requiere de estrategias para una resolución que promueva espacios de reflexión, respeto y asertividad.

Los conflictos interpersonales que generan el uso de las redes sociales

Vivimos pues en una etapa social de grandes avances tecnológicos que, de algún modo, ha olvidado que el proceso de comunicación, es una transmisión y recepción de ideas, información y mensajes, en el que no basta con escribir, siendo pertinente considerar no sólo los aspectos culturales de la sociedad y las características de los grupos que la componen, sino también, atender actitudes, movimientos del cuerpo, expresión fácil, etc. Hablamos de la importancia de la comunicación no verbal.

Una comunicación no verbal que, según los estudios existentes, representa el 50% del impacto y contenido del mensaje, frente al escaso 10% del contenido verbal –el 40% restante es asignado a la comunicación paraverbal- que nos muestra la carencia de cuerpo y forma en estas nuevas formas virtuales de comunicación, donde las posibilidades de “errar” en su intencionalidad, pueden derivar en conflictos, modulados por los estados emocionales, situaciones y características intrapersonales de su receptor.

5 consejos para evitar las discusiones y los conflictos en las redes sociales

En base a ello, nos preguntamos qué herramientas y/o claves podemos usar desde la personal, lo propio, para un uso adecuado y optimizado que disminuyan el riesgo asociado al mismo.

Los sencillos pasos que proponemos os ayudarán, qué duda cabe, al objetivo que perseguimos: una comunicación eficaz en entornos virtuales que promuevan espacios de encuentros personales y grupales.

1. Evitar discusiones, interpretaciones y conversaciones de juicio

Las limitaciones que presentan las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea en la falta de componentes no verbales y paraverbales aludidos distorsionan la intencionalidad, el contenido y el objetivo del mensaje. Es común observar cómo el cruce de acusaciones, improperios y juicios de valor sobre las opiniones vertidas en este medio conlleva conflictos llevados al terreno de lo personal y defendidos como un “ataque” a la propia autoestima, creencia e identidad.

  • Consejo: Una sencilla regla para evitarlo es preguntarnos - ¿si esta persona estuviese presente –cara a cara- diría u/o expresaría lo mismo que de forma virtual?-

2. Reconocimiento de estados emociones y disponibilidad

Detenerse unos minutos a reconocer las emociones que nos suscitan ciertos contenidos y mensajes vertidos en la red y/o dispositivo móvil, nos permite conocer desde dónde partimos emocionalmente y cuál puede ser el desenlace del proceso comunicativo. Es de sentido común, prever que si estamos alterados, ocupados, angustiados o no disponibles para ese “encuentro”, irremediablemente afectará al contenido del mensaje y su resolución.

  • Consejo: La clave en este aspecto, es respetarse y cuidarse, dedicarse unos minutos a serenar el estado emocional, responsabilizándonos del mismo y en consecuencia, actuar en base a un “para qué” en el cual atendamos nuestras necesidades y opiniones de un modo asertivo.

3. Respetar tiempos, horarios y vigilar la impaciencia

El hecho de que la inmediatez en el proceso de comunicación de las redes sociales y aplicaciones sea su premisa fundacional no significa que su atención-respuesta mantenga su mismo espíritu. La reciprocidad no es una obligación, es una opción personal que debe ser respetada y atendida con un especial cuidado.

  • Consejo: Al igual que no realizaríamos una llamada de voz, o acudiríamos a una reunión de trabajo a las 03:00 de la madrugada, el envío de cuestiones personales o laborales en periodos de descanso normalizados sin carácter de urgencia, es esencial para un buen uso de las TIC.

4. Interacciones cara a cara

Es alarmante el aumento del uso de la aplicación WhatsApp en las interacciones persona a persona, en detrimento de ésta última. Cuestión aparte, es atender la necesidad de estudios longitudinales que muestren su incidencia y pronóstico probable de un uso inadecuado. No obstante, y atendiendo al artículo que nos ocupa, debemos recordar que la esencia del proceso comunicativo es primordialmente “experiencial”, “en vivo”, lugar donde aprendemos a identificar estados emocionales y a empoderar aspectos psicológicos que únicamente en las relaciones sociales “compartidas de modo presencial” pueden obtener un aprendizaje significativo.

  • Consejo: Es altamente deseable, dejar la revisión constante de estados y mensajería en las interacciones y/o reuniones sociales “face to face”; para ello, podemos silenciar el dispositivo, apagarlo o comunicar previamente que esperamos una llamada ineludible de atender. De este modo, facilitamos a nuestro interlocutor que nos interesa su mensaje, que es atendido, evitando una “mala impresión” o “falta de interés” que condicionará eventos futuros o inclusive un conflicto interpersonal en el aquí y ahora comunicativo.

5. Tipología de mensajes

No todo el contenido comunicativo expresado en letras, emoticonos o con limitación de caracteres, es aconsejable emitirlo a nuestro interlocutor, a través de canales virtuales. En este aspecto, el envío de mensajería con contenido emocional es un aspecto que cuidar y atender con especial énfasis.

  • Consejo: Si nos encontramos en la situación en la que asertivamente, debemos defender una idea, postura o cuestión personal, es recomendable la atención personal – si es posible en primera instancia-, la conexión telefónica de voz, o en defecto de las anteriores, la emisión de un mensaje de texto donde expresamos la necesidad de “hablar” de un aspecto que debe ser tratado personalmente y por medios adecuados. Con ello, evitamos interpretaciones previas a la resolución de un conflicto, o a estados personales-sociales-laborales.

Una reflexión final

Una serie de situaciones y consejos, que pueden resumirse en un único punto clave: aplicar el sentido común.

La aplicación del mismo, atendiendo los conocimientos, creencias y comportamientos sociales de la comunidad que habitamos, de un modo prudente y lógico, nos hará de guía para poder comunicarnos a través de las TIC de una forma razonable, con objetivos claros, favoreciendo espacios de crecimiento, encuentro y diversión, respetando límites y promoviendo estados de bienestar y cohesión grupal.