La personalidad de los líderes políticos influye significativamente en cómo son percibidos por el electorado. En el caso de las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos, un estudio reciente ha analizado cómo los votantes percibían los rasgos de personalidad “oscuros” en Donald Trump y Joe Biden. Los resultados revelaron que, aunque ambos candidatos fueron atribuidos con estos rasgos en distintos niveles, Trump fue percibido de manera consistente como el que presentaba niveles más altos, incluso entre sus propios votantes.
Sin embargo, la percepción de estos rasgos varía dependiendo del contexto político y la afiliación de cada votante. Mientras los demócratas consideraban los rasgos oscuros de Trump como una amenaza, muchos republicanos los veían como una ventaja, especialmente en lo que respecta al narcisismo y el maquiavelismo. Esto sugiere que algunos de estos rasgos pueden llegar a ser interpretados como cualidades necesarias en un líder.
Los rasgos de personalidad oscuros en la política
En el mundo de la política, el poder y la influencia suelen estar ligados a ciertos rasgos de personalidad que no siempre son positivos. La llamada tétrada oscula - maquiavelismo, narcisismo, psicopatía y sadismo - se asocia con manipulaciones estratégicas, egocentrismo extremo, falta de empatía y disfrute del sufrimiento ajeno. Sin embargo, no todos estos rasgos se perciben de la misma manera ni tienen el mismo impacto en la opinión pública.
El narcisismo, por ejemplo, puede interpretarse como una cualidad atractiva en un líder. Un político seguro de sí mismo, con carisma y ambición, puede generar confianza en sus seguidores, incluso si su motivación principal es el reconocimiento personal. De una forma similar, el maquiavelismo, que implica astucia y pragmatismo, puede ser visto como una habilidad útil para tomar decisiones difíciles en entornos complejos como la política.
Por otro lado, los rasgos más extremos de la tétrada oscura, como la psicopatía y el sadismo, suelen ser menos aceptados. Un líder que muestra indiferencia hacia el sufrimiento ajeno o disfruta del dominio sobre los demás puede generar rechazo, especialmente si estas características se perciben como una amenaza para la estabilidad social e interpersonal.
En este contexto, la percepción de los votantes sobre estos rasgos es clave. Mientras que algunos pueden valorar la audacia y la astucia en un candidato, otros pueden ver estas mismas características como signos de un liderazgo peligroso o poco ético. Esto explica por qué ciertos políticos generan lealtad inquebrantable en algunos sectores, mientras que en otros despiertan un profundo rechazo.
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¿Cómo son percibidos Trump y Biden según el estudio?
El estudio llevado a cabo por Monika Prusik y su equipo, reveló que tanto Donald Trump como Joe Biden fueron percibidos con rasgos pertenecientes a la tétrada oscura, aunque en distintos grados. En general, Trump fue visto como el candidato con más rasgos oscuros, destacando especialmente en narcisismo, psicopatía y sadismo, mientras que Biden fue percibido como más maquiavélico, pero con niveles más bajos de los otros tres rasgos.
Un hallazgo clave es que la percepción de estos rasgos estuvo influenciada por la afiliación política de los votantes. Los demócratas tendieron a atribuir a Trump niveles extremadamente altos de narcisismo, psicopatía y sadismo, mientras que los republicanos lo percibieron con una personalidad más oscura que la de Biden, pero en menor grado. Curiosamente, Biden también fue visto con rasgos oscuros, pero sus niveles de psicopatía y sadismo fueron considerados significativamente más bajos que los de Trump.
Otro aspecto relevante es que, aunque Trump fue percibido con más rasgos de la tétrada oscura, no todos estos fueron considerados negativos necesariamente. Mientras que la psicopatía y el sadismo reducían la intención de voto, el narcisismo y el maquiavelismo puede llegar a ser vistos como cualidades positivas en un líder aparentemente fuerte y decidido. De hecho, el estudio encontró que el narcisismo de Biden era aceptado de manera más generalizada, mientras que en el caso de Trump dividía opiniones según la orientación política del votante.
Estos resultados sugieren que la percepción de los rasgos oscuros en los políticos no es uniforme ni totalmente negativa. Más bien, depende del contexto, la ideología del votante y el nivel de intensidad con el que se atribuyen estos rasgos a cada candidato.
La percepción de los votantes republicanos
Uno de los hallazgos más interesantes de este estudio analizado, es que incluso los votantes republicanos son conscientes y reconocen que Donald Trump exhibe más rasgos de la tétrada oscura que Joe Biden. Sin embargo, la forma en que interpretan estos rasgos varía considerablemente en comparación con los votantes demócratas.
Si bien los republicanos perciben en Trump niveles elevados de narcisismo, maquiavelismo, psicopatía y sadismo, no necesariamente los consideran negativos. En particular, el narcisismo y el maquiavelismo pueden verse como cualidades deseables en un líder fuerte y estratégico. Muchos votantes republicanos interpretan el narcisismo de Trump como confianza en sí mismo y capacidad de liderazgo, mientras que su maquiavelismo puede percibirse como inteligencia política y habilidad para negociar en un entorno hostil.
Por otro lado, los rasgos más oscuros, como la psicopatía y el sadismo, generan una percepción más ambigua. Aunque algunos votantes republicanos minimizan estos rasgos o los justifican como señales de “dureza” y resistencia ante los adversarios políticos, también puede provocar ciertos rechazo. El estudio sugiere que, si bien los votantes republicanos ven a Trump con una personalidad más oscura que Biden, solo ciertos aspectos de estos rasgos influyen negativamente en su decisión de voto.
En contraste, Joe Biden es percibido con menos rasgos oscuros, pero su maquiavelismo y narcisismo no son completamente ignorados por los republicanos. Sin embargo, en términos generales, Trump sigue siendo el candidato con más rasgos oscuros, aunque parte de su electorado los ve como herramientas necesarias para la política. Esto demuestra que la percepción de los líderes políticos no es absoluta, sino que depende del contexto, la afiliación partidista y la interpretación personal de cada votante.
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Los efectos de los rasgos oscuros en la intención de voto
El estudio de Monika Prusik no solo revela cómo se perciben los rasgos oscuros en Trump y Biden, sino también cómo influyen en la decisión de voto. Un hallazgo clave es que los votantes tienden a preocuparse más por los rasgos oscuros que perciben en el candidato que rechazan que por los que ven en su propio candidato. Es decir, los votantes demócratas destacaban los rasgos oscuros de Trump más que los de Biden, y viceversa en los republicanos, aunque con matices.
Curiosamente, los republicanos también reconocieron que Trump exhibía rasgos más oscuros que Biden, aunque no necesariamente los veían como un problema. De hecho, el narcisismo y el maquiavelismo de Trump podían ser percibidos como fortalezas, mientras que su psicopatía y sadismo tendían a generar más rechazo. En cambio, los demócratas consideraban que los mismos rasgos en Trump era una amenaza, reforzando su oposición hacia él.
Este fenómeno demuestra que la percepción de los rasgos oscuros en los políticos no solo es subjetiva, sino que también se filtra a través del prisma de la ideología y la lealtad partidista. Cuando un votante simpatiza con un candidato, es más probable que justifique o incluso valore algunos de sus rasgos oscuros. En cambio, cuando un candidato es recibido como un adversario, estos mismos rasgos se vuelven inaceptables y se exageran en la percepción pública.
En definitiva, el impacto de los rasgos oscuros en la política es complejo. No se trata solo de si un candidato tiene o no estos rasgos, sino de cómo los votantes los interpretan, qué aspectos valoran y cuáles consideran inaceptables según su afiliación política y visión del liderazgo.