La conducta humana se ha estudiado desde muchas perspectivas, y una de ellas es la que tiene que ver con las organizaciones.

En este artículo descubriremos en qué consiste el concepto de comportamiento organizacional, las diferentes disciplinas que están implicadas en este estudio, cuáles son sus funciones y los diversos enfoques que existen al respecto.

¿Qué es el comportamiento organizacional?

El comportamiento organizacional es el estudio sistemático de la conducta de las personas en el contexto de las organizaciones, pudiendo establecer tres niveles de estudio en función del punto de vista que tomemos. El más concreto sería el nivel micro, y se fijaría en el comportamiento del propio individuo dentro de la empresa o administración. El segundo sería el nivel meso, que haría alusión a la conducta de un equipo de trabajo. Por último estaría el nivel macro, que estudiaría el comportamiento de la organización al completo.

El objetivo de estudiar la conducta de las personas dentro de las organizaciones es adquirir una valiosa información que nos permita realizar cambios de cara a mejorar la eficiencia en todos los procesos organizativos. Esta ciencia surge en contraposición a las decisiones basadas en la intuición, y es que, la conducta humana es susceptible de ser estudiada y por lo tanto se pueden hacer predicciones con un alto porcentaje de acierto, basándonos en los datos que el comportamiento organizacional nos proporciona.

Además del sistema de niveles que mencionábamos al principio, también podemos hacer una distinción de estudios de esta disciplina en función de la posición en el eje concreto-abstracto que nos encontremos. En este sentido tendríamos un nivel con máxima concreción, relativo a la conducta que podemos observar y medir. En segundo lugar tendríamos las actitudes, que nos dan indicios para poder predecir las formas de actuar. Y por último estarían los valores, más difíciles de medir pero igualmente importantes.

Disciplinas relacionadas

El comportamiento organizacional es un campo de estudio que bebe directamente de ramas del saber muy diversas. Vamos a conocer algunas de las más importantes.

1. Psicología

Es evidente que, tratándose de un estudio sobre la conducta humana, la psicología es la ciencia que más tiene que decir al respecto, por lo que es la primera fuente de saber de esta lista. Los primeros estudios al respecto iban enfocados a conocer mejor los efectos de las condiciones de trabajo en factores como la fatiga física o mental de los operarios. Con el tiempo han ido ampliando su abanico y hoy en día se trata de conocer y cuantificar todas las variables que existen en el puesto de trabajo y ver su efecto en las personas.

Por ello, para investigar el comportamiento organizacional se valora desde la personalidad, las aptitudes, la satisfacción, las dotes de mando, el desempeño en el puesto, los procesos de selección de personal, el estrés generado, las necesidades de los trabajadores, y muchas otras variables. La psicología (y especialmente la rama de psicología social) supone, desde luego, una fuente de valor inestimable para conocer en profundidad el comportamiento organizacional desarrollado en una corporación.

2. Sociología

Al igual que ocurre con la psicología, la sociología es clave para nutrir nuestra información acerca del comportamiento organizacional, y es que se trata de una ciencia que igualmente se encarga de investigar las conductas de grupos humanos y la evolución de las mismas, lo que sirve para desarrollar modelos predictivos que se pueden extrapolar a la organización. De esta manera nos podemos anticipar y crear los equipos de trabajo más óptimos.

Igualmente, la sociología nos permitirá trabajar para que la estructura de los grupos, las dinámicas y la comunicación sea lo más eficiente posible. También aporta mucha información acerca de las situaciones de conflicto en grupos humanos formales y los medios más eficaces para encontrar la mejor solución de cara a la organización, otro motivo de peso para tener en cuenta esta ciencia.

3. Antropología

La antropología también es una forma de obtener una base de datos compleja acerca del desarrollo de las sociedades humanas a lo largo de la Historia y la forma en la que se han agrupado y relacionado. Sumado a las otras disciplinas que veíamos, nos dará pistas para poder comprender mejor el comportamiento organizacional y anticiparnos a situaciones de índole muy variada, que ya han tenido lugar en otros contextos y que por lo tanto nos permiten realizar analogías muy útiles para evaluar nuestro estado actual.

4. Ciencias de la comunicación

Por supuesto, las ciencias de la comunicación son otro campo de estudio que no podemos olvidar, ya que la propia comunicación entre personas es la que conforma gran parte del comportamiento organizacional, y si queremos que este sea el adecuado para lograr nuestros objetivos, desde luego debemos contar con una fuente fiable y estandarizada sobre la que extraer los modelos de comunicación más eficientes en este grupo humano que es la empresa.

5. Administración

La administración es inherente a las organizaciones, así que debemos conocer sus peculiaridades para ser capaces de gestionar todos los recursos de la compañía, ya sean materiales, humanos y por supuesto financieros, en busca de una máxima coordinación entre todos ellos y los diferentes departamentos. Todo este proceso es clave para una mayor comprensión del comportamiento organizacional, de ahí la importancia de la ciencia de la administración en este listado.

6. Ciencias políticas

Aunque a priori pueda parecer que las ciencias políticas tienen poca cabida en un entorno organizacional, nada más lejos. Y es que este campo de estudio es vital para poder anticiparnos a problemáticas derivadas de la distribución jerárquica en la corporación, los intereses que sesgan la conducta empresarial de los individuos y otro tipo de casuísticas muy importantes para un conocimiento total del comportamiento organizacional.

Diferentes modelos

Como ocurre en otros campos, en el comportamiento organizacional existen diferentes modelos que se han ido desarrollando según ha evolucionado la industria y la forma de entender las relaciones laborales. A continuación haremos un breve recorrido por los más importantes de todos ellos.

1. Modelo de apoyo

En este modelo del comportamiento organizacional, el líder del grupo es el encargado de generar un ambiente de trabajo en el que todos los integrantes estén motivados porque saben que cuentan con su respaldo para alcanzar los objetivos y resolver las posibles problemáticas que puedan surgir a lo largo del desarrollo de los proyectos. Por lo tanto, el líder marcaría el camino a seguir y sería un soporte constante para todo el equipo. Es un modelo típico en empresas del mundo desarrollado.

2. Modelo colegiado

El modelo colegiado es similar al anterior, pero profundiza en el sentimiento del equipo y en que cada miembro del mismo es vital para lograr el objetivo que todos tienen en común, y por lo tanto todos deben apoyarse mútuamente, pues comparten unos intereses que no pueden lograr si no reman en la misma dirección. Este modelo del comportamiento organizacional surgió en ambientes de investigación, aunque posteriormente se ha extrapolado a otros contextos.

3. Modelo de sistema

El modelo de sistema, o sistémico busca segmentar el comportamiento organizacional en sus partes más simples, para poder estudiar las secuencias que se dan, las relaciones entre los diversos componentes y la forma más eficaz de estructurar ese conjunto de conductas para hacer que los procesos de la organización sean los más adecuados para los intereses que tengamos. Se trata de un modelo muy profundo y analítico que requiere de un amplio estudio, pero cuyos beneficios pueden ser muy significativos si se aplica correctamente.

4. Modelo autocrático

El modelo autocrático está desfasado hoy en día, pues se ha evolucionado enormemente en materia laboral, pero sin embargo era el tipo de comportamiento organizacional predominante en épocas pasadas. Lo que viene a decir este modelo, básicamente, es que los altos mandos de la compañía, es decir, los que ostentan el poder, están en situación de exigir a los empleados la consecución de unos determinados objetivos, y estos deben acatar las órdenes simplemente por obediencia a su autoridad.

El jefe no es un líder, y por lo tanto no es parte del equipo, como veíamos en otros modelos. Los operarios han de acatar las normas y cumplir con las peticiones de los responsables, sin plantearse si estas acciones son las correctas o no para alcanzar las metas establecidas, pues se sobreentiende que su criterio es el correcto y por tanto el que hay que cumplir.

5. Modelo de custodia

El último modelo de comportamiento organizacional que completa este listado es el de custodia, y es la antítesis del autocrático. De hecho, surge como contraposición a este, ya que, lógicamente, ese clima laboral propicia la aparición de una insatisfacción generalizada entre los trabajadores, y por lo tanto necesitan un cambio que acabe con su frustración y les dé una mayor seguridad en su puesto de trabajo.

El objetivo del modelo de custodia, por tanto, es emplear una serie de recursos para lograr una mayor percepción de bienestar entre los miembros de la plantilla, que verían cubiertas sus necesidades y se sentirían escuchados y valorados dentro de la organización. El problema de este modelo es que los trabajadores pueden caer en la complacencia, y ser menos eficientes de lo que podrían llegar a ser.

Referencias bibliográficas:

  • Chiavenato, I.; González, E.A. (2017). Comportamiento organizacional: la dinámica del éxito en las organizaciones. Mc Graw Hill.
  • Dailey, R. (2012). Comportamiento organizacional. Reino Unido: Escuela de Negocios de Edimburgo.
  • Robbins, S.P. (2004). Comportamiento organizacional. Pearson Educación.