Margaret Sanger fue una enfermera estadounidense crucial en la lucha a favor del control de la natalidad. En vida fundó diversas asociaciones promotoras del uso de anticonceptivos y la planificación familiar.

Aunque su activismo ha sido verdaderamente beneficioso en términos de salud reproductiva de la mujer, Sanger es una figura con sus claroscuros, estando relacionada con posturas racistas y eugenésicas.

A continuación hablaremos sobre la vida de esta pionera en la planificación familiar y, también, sobre su filosofía, a través de esta biografía de Margaret Sanger.

Breve biografía de Margaret Sanger

La figura de Margaret Sanger es la de una firme defensora de los métodos anticonceptivos, tanto como medida de control de la natalidad como para evitar que miles de mujeres tuvieran que abortar clandestinamente en los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Pese a la persecución legal, Sanger siguió su lucha, ganando amplio reconocimiento y fundando asociaciones como Liga Estadounidense para el Control de la Natalidad, además de derrocar leyes que consideraban pronográfico hablar de planificación familiar. Aquí conoceremos su trayectoria vital empezando desde sus primeros años.

Infancia y juventud

Margaret Sanger nació como Margaret Louise Higgins el 14 de septiembre de 1879 en Corning, Nueva York. Fue la sexta de once hermanos, siendo sus padres Michael Hennessey Higgins, un albañil librepensador irlandés, y Anne Purcell Higgins, trabajadora católica de origen irlandés.

Aunque su padre estudió medicina y frenología, finalmente optó por convertirse en cantero tallando ángeles, santos y lápidas en piedra. Con el paso del tiempo, el ferviente católico se pasaría al ateísmo más radical y activista a favor del sufragio femenino y educación pública gratuita, algo que influyó en la joven Margaret. La madre, Anne, estuvo embarazada 18 veces, teniendo 11 nacimientos vivos durante los 22 años anteriores a su muerte.

Dado lo numerosa que era la familia, Margaret se pasó la mayor parte de su juventud ayudando a sus hermanos menores. Gracias al apoyo de sus dos hermanas mayores pudo asistir al Claverack College y al Instituto del Río Hudson. En 1900 se matriculó en el Hospital White Plains como funcionaria en prácticas de enfermería, trabajo que abandonó dos años después cuando contrajo matrimonio con el arquitecto William Sanger, pasando así a llamarse Margaret Sanger.

William era un anarquista y ateo más contrario a la religión organizada que el padre de Margaret. A pesar de padecer algunos episodios de tuberculosis, la joven Margaret dio a luz a tres hijos, disfrutando de una vida tranquila con su familia en el condado de Westchester, Nueva York.

Activismo y exilio

Pero su vida laboral e intelectual no era precisamente tranquila. Participó en numerosos debates en círculos radicales y se puso en contacto con el movimiento por el control de la natalidad, además de conocer el movimiento a favor del amor libre de la mano de Emma Goldman.

A finales de 1912 experimentó un acontecimiento que le haría reflexionar: presenció la muerte de una mujer quien había intentado abortar clandestinamente. Fue entonces cuando empezó a dedicarse a la difusión del control de la natalidad y defensa de que el sexo no debería ser simplemente una acción con finalidad reproductiva.

Por esta época empieza la publicación en la ciudad de Nueva York de The Woman Rebel ("La mujer rebelde"), en la que Sanger clamaba contra los males del capitalismo y de la religión. En esta publicación hacía apología de los métodos contraceptivos y el control de la población bajo el lema “Sin dioses ni maestros”. Esta revista sería verdaderamente pionera en su campo y sería la que acuñaría el término “birth control” (“control de la natalidad”).

Al publicarla, Sanger empezó a ser perseguida por la justicia, siendo acusada de haber violado la ley Comstock, una ley que prohibía lo que en ella se consideraba pornografía, incluyéndose cualquier promoción de métodos de salud sexual.

Temiendo por su libertad, Sanger se exilió en Gran Bretaña, a la vez que publicaba un folleto titulado Family Limitation, en la que arremetía contra esa misma ley. Ese folleto se convertiría en una especie de evangelio entre las partidarias del control de la natalidad americanas.

Durante su exilio por Europa Margaret Sanger conocería a los líderes de la liga neomalthusiana y a Havelock Hellis, un psicólogo y sexólogo eugenista. En Gran Bretaña tendría la oportunidad de estudiar las teorías y técnicas de control de la natalidad con Aletta Jacobs y el doctor Johan Rutgers.

Por esta misma época funda la National Birth Control League (Liga Nacional para el Control de la Natalidad) que en 1942 adoptaría su nombre actual: Planned Parenthood Federation of America (Federación de Planificación Familiar de América, PPFA, en su acrónimo en inglés).

Vuelta a Estados Unidos

En 1915 vuelve a Estados Unidos gracias a que son levantadas las acusaciones hacia su persona. Así pues, aprovechando esto se embarca en una gira de conferencias por todo el país, promoviendo el control de la natalidad y atacando las leyes antipornográficas, que en muchas ocasiones atentaban contra la libertad sexual de las personas.

Para hacer presión, trata de conseguir el apoyo de las sufragistas norteamericanas, pero el movimiento feminista le dio largas por temor a que, en caso de apoyar un movimiento tan radical como el de Sanger, no se aprobara el voto femenino. Tras ver que el feminismo no le daba apoyos claros decidió refugiarse en el movimiento neomalthusiano y el eugenista.

En 1916 creó en Brooklyn la primera clínica de planificación familiar del país, la cual sería clausurada por la policía de Nueva York y todos sus materiales acabarían confiscados. Con el paso del tiempo pasaría de una postura a favor de la liberación sexual a defender los métodos anticonceptivos como un método puramente médico, con la finalidad de evitar hijos indeseados y mujeres muertas en clínicas abortistas clandestinas.

Es por esto que ella, junto con su ayudante Ethel Byrne, distribuyeron métodos anticonceptivos, por lo que acabaron siendo condenadas. Sería en esta época en la que empieza la publicación de “Birth Control Review”, que apareció brevemente y, luego, resurgió con apenas continuidad entre los años 1920 y 1928

En 1927 fue la principal promotora del primer Congreso Mundial de la Población, siendo ya considerada la principal representante del movimiento neomalthusiano en los Estados Unidos. De ese congreso, con el paso del tiempo, surgiría la Unión Internacional para el Estudio Científico de la Población (IUSSP).

También fue iniciativa suya la creación en 1931 de la Population Association of America, la cual recibió un fuerte apoyo económico de grandes mecenas, entre ellos el magnate F. Gamble, filántropo y eugenista. Con su activismo Sanger había conseguido hacer que la sociedad norteamericana, totalmente contraria a cualquier medida a favor del control de la natalidad, invirtiera grandes cantidades de dinero a favor del diseño de nuevos métodos anticonceptivos.

Últimas décadas y muerte

Sus últimas décadas las dedicó promoviendo la aprobación de leyes de mayor control de la natalidad, además de ayudar en la legalización del aborto y la distribución de anticonceptivos en países del tercer mundo. Margaret Sanger murió de una insuficiencia cardíaca congestiva el 6 de septiembre de 1966 en Tucson, Arizona, teniendo 86 años.

Su pensamiento como activista

En sus orígenes, Sanger se vio influida por las tesis socialistas y feministas de su padre Michael Hennessey Higgins. El fallecimiento de su madre le hizo rebelarse contra la sociedad en la que vivía, especialmente por su visión extremadamente centrada en la mujer como ser que debe reproducirse sí o sí. Sanger era socialista declarada, firmemente enemiga del capitalismo y los males que le atribuía. Esto se plasmó en su posicionamiento ante los principales temas que trataba en su activismo.

Sexualidad y aborto

Pese a que fue bastante radical, su forma de ver la sexualidad era semejante a la propia del siglo XIX. Sanger concebía la sexualidad más bien como una debilidad antes que un placer, aquello culpable de que, por un desliz, hubieran embarazos no deseados. Con el control de la natalidad y partiendo de una perspectiva más sanitaria que feminista pretendía evitar que cientos de mujeres se vieran en la situación de tener que abortar clandestinamente, muriendo en el proceso.

Aunque su activismo ayudó a que se legalizara el aborto en los Estados Unidos, cabe decir que en un principio se mostró contraria. Se dice que no estaba a favor del aborto más por miedo a que en el proceso la mujer muriera antes que por motivaciones morales, aunque sí que se le atribuye haber defendido la vida a toda costa. Para ella, los métodos anticonceptivos serían lo que evitaría este problema, el cual llegó a considerar como una “tragedia de la civilización”.

Eugenesia

Uno de los aspectos más controversiales en torno a la figura de Margaren Sanger es su visión del desarrollo humano cargada de racismo. Se le atribuye haber dicho que, a medida que se va “descendiendo” en la escala del desarrollo humano, hay menos autocontrol sexual. Aparentemente, llegó a decir que los aborígenes australianos eran la “especie más baja” dentro de la “familia humana”, tan solo un peldaño más alto que los chimpancés.

Es por esto que era partidaria de lo que se ha denominado eugenesia negativa. Se trata de la visión política que argumenta que la especie humana puede mejorar por medio de la intervención social. En sus propuestas se incluían una política más restrictiva de la inmigración, el libre acceso a los métodos anticonceptivos, la segregación racial y la esterilación de los discapacitados intelectuales.

En su artículo “Control de población y Salud de las mujeres” de 1917 explica que la selección natural reinaba sin interferencias en los orígenes de la humanidad. Los individuos menos aptos morían jóvenes y los más aptos sobrevivían y acababan reproduciéndose. Sin embargo, a medida que la civilización ha ido progresando, los más “débiles” han ido teniendo apoyo de la sociedad, pudiendo llegar a la edad adulta y reproducirse, teniendo hijos con los mismos problemas y perpetuando rasgos desadaptativos.

La sociedad, ya sea con motivación religiosa o por humanismo, ha aportado la compasión, la pena, la ternura y otros sentimientos elevados que han protegido a los más vulnerable. Por esto, se mostraba tan enemiga de las religiones organizadas e instituciones de beneficencia y caridad, culpándoles de estar creando una “raza de degenerados”. En 1932, en su artículo “Un plan para la paz” propuso la creación de leyes que evitaran la entrada de ciertos extranjeros con rasgos perjudiciales para la raza.

Pero pese a todas estas opiniones, parece ser que Sanger rechazaba la eutanasia directa activa, es decir, purgar a las personas consideradas inferiores. Era contraria al régimen nazi, y veía sus medidas de exterminio masivo como verdaderas atrocidades. Consideraba que esa no era la manera de controlar la natalidad, sino que este control debía venir de las propias familias. Creía que si los padres consideraban que su hijos mentalmente débiles no deberían reproducirse, así debía ser y no debía ser el Estado quien les obligara.

Referencias bibliográficas:

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