Max Weber fue un filósofo, economista, historiador, jurista politólogo y sociólogo alemán considerado por mucho uno de los fundadores de la sociología empírica.

Es considerado una de las grandes figuras intelectuales de finales del siglo XIX y principios de XX y, entre sus mayores logros, están el haber descubierto cuáles fueron los condicionantes culturales que permitieron el desarrollo del capitalismo.

El pensamiento de Weber sigue siendo muy importante a día de hoy, no sin dejar de ser controverso. A continuación veremos su vida, pensamiento y repercusión en la política alemana del siglo pasado a través de una breve biografía de Max Weber en la que abarcaremos todos estos temas.

Breve biografía de Max Weber

La trayectoria de Max Weber se caracteriza por su análisis de las raíces del capitalismo, un sistema bien palpable ya en su tiempo, además de la política alemana y cómo las ciencias sociales deberían llevar a cabo su método investigativo. La vida de este filósofo es la de un burgués, como la de muchos grandes pensadores alemanes de su tiempo que se podían permitir filosofar entre las comodidades de su entorno. Veamos cómo se desarrolló su vida.

Primeros años

Maximilian Karl Emil Weber, conocido más popularmente como Max Weber, nació en Erfurt, Alemania, el 21 de abril de 1864 en el seno de una familia burguesa adinerada. Ya desde bien pequeño se mostró interesado en la política, puesto que era el hijo de un destacado jurista y político del Partido Liberal Nacional en la época de Bismarck y miembro del Parlamento Alemán.

Max Weber fue testigo tuvo la oportunidad de conocer en su infancia a grandes figuras intelectuales de la Alemania de la segunda mitad del siglo XIX, invitados por su padre. Gracias a esto pudo adquirir un extenso conocimiento sobre cómo funcionaba la política en el país en una época en la que Alemania era de todo menos estable.

Formación universitaria

Max Weber estudió derecho en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga. Pese a haberse matriculado en esa carrera para lograr ejercer la abogacía, de joven estaba muy interesado en la economía, la filosofía y, como no, en la política, documentándose de forma autodidacta sobre estas disciplinas.

Su interés sobre la política social contemporánea fue creciendo mientras estaba trabajando en su tesis. Como resultado de este interés se unió a la Asociación Profesional de Economistas Alemanes en el año 1888, organización que era de las primeras en usar estudios estadísticos a gran escala en el análisis económico.

En el año 1889 Weber conseguiría doctorarse en la Universidad de Berlín presentando una tesis en la que hablaba sobre el desarrollo del principio de solidaridad en las empresas familiares y comerciales de las ciudades italianas.

En 1890 redactó un trabajo en el que abordaba la “cuestión polaca”. En ese momento la parte oriental de Alemania estaba viviendo unos cambios demográficos muy importantes, dado que los trabajadores de campo locales se iban a las ciudades mientras que los empleos libres eran ocupados por extranjeros, mayormente polacos. Este trabajo es considerado una de las grandes obras de la investigación empírica de la época.

Trayectoria profesional: docencia y viajes por Europa

En 1893 se casó con su prima lejana Marianne Schnitger quien años más tarde se convertiría en una reconocida feminista y escritora. Marianne fue una importante figura no solo por sus contribuciones literarias y en defensa de los derechos de la mujer, sino también por haber recopilado y publicado trabajos de Max Weber no muy conocidos, posteriores a su muerte.

Entre los años 1890 y 1897 la carrera de Weber iba teniendo un buen rumbo, convirtiéndose en una figura muy influyente en Alemania, hasta que sufrió un grave revés. Después de haber obtenido la cátedra de economía política en las universidades de Friburgo y Heidelberg su padre falleció. Meses antes los dos habían tenido una fuerte discusión y todavía no habían hecho las paces, con lo cual Max Weber sufrió una profunda depresión.

Lograría recuperarse, emprendiendo numerosos viajes por Europa junto con su mujer Marianne, aunque sin verse capaz de retomar la actividad intelectual y docente hasta 1902.

Una vez se encontró más animado, Weber escribió algunos ensayos sobre cómo debía ser el método de investigación en las ciencias histórico-sociales, motivo por el cual sería considerado uno de los fundadores de la sociología.

Últimos años: Primera Guerra Mundial y República de Weimar

Al principio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) Max Weber aceptó los argumentos para justificar la implicación de Alemania en el conflicto. Incluso se desempeñó como director de los hospitales militares de Heidelberg.Sin embargo, a medida que el conflicto iba desarrollándose, Weber acabó optando por una postura más pacífica.

Acabada la guerra volvió a enseñar con una cátedra de economía, yendo primero a Viena y después a Múnich. Estando en esta última ciudad dirigiría el primer instituto universitario de sociología en Alemania. Fue en esos años en los que jugaría un papel muy importante en la historia de su país, contribuyendo en la redacción de la nueva Constitución de Alemania, de la cual nacería la República de Weimar.

Max Weber murió de neumonía en Múnich el 14 de junio de 1920. En ese momento, estaba escribiendo su obra Economía y Sociedad que quedó inconclusa y sería publicada varios años más tarde póstumamente.

Su pensamiento

Max Weber es uno de los grandes pensadores de los últimos tiempos. Es considerado uno de los fundadores de la sociología moderna junto con Karl Marx, Auguste Comte y Émile Durkheim aunque, irónicamente, no se consideraba a sí mismo sociólogo. Él se veía a sí mismo como historiador y opinaba que sociología e historia eran dos disciplinas con conocimientos convergentes. Sea como sea, no cabe duda que su pensamiento repercutió significativamente en la conceptualización moderna que tenemos de la sociología.

Las características de las ciencias sociales

Weber consideraba que las ciencias sociales poseen unas características que las hacen diferentes de las ciencias naturales, con lo cual no tiene sentido intentar aplicar el mismo método de investigación en estudios sociales que en los de ciencias más puras. El método social no debía imitar al método de las ciencias físicas ni naturales, dado que en los asuntos sociales intervienen individuos con conciencia, voluntad e intenciones.

Lo primero que destaca es que poseen un objetivo distinto, pues las ramas sociales no se ocupan de fenómenos regidos por una ley universal, como podría ser la física que se rige por la ley de la gravedad de Newton o la ley de la electrostática de Coulomb. Las ciencias sociales estudian cómo se desarrollan movimientos sociales, cambios en la visión social o las migraciones, procesos dotados de una singularidad irrepetible.

En segundo lugar, Weber señala que los campos de estudio de las ciencias sociales se definen por la voluntad de quienes los investigan. Una investigación social es muy difícil liberarla de las cadenas de la subjetividad de quienes la están llevando a cabo, puesto que no se pueden desprender de los principios, valores e intereses de quienes están llevando a cabo la investigación.

La ética protestante y el espíritu del capitalismo

Uno de los trabajos fundamentales de Max Weber es “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, publicada como una serie de ensayos entre 1904 y 1905, aunque más tarde se recopilaría en formato libro. Es gracias a estos ensayos que Weber es considerado como una especie de “Marx de la burguesía”, puesto que tanto él como Karl Marx compartieron la idea de que el capitalismo era el aspecto dominante de la civilización de su tiempo.

Aún así, entre Weber y Marx hay muchas diferencias. A diferencia de Karl Marx, quien consideraba que el capitalismo tenía mucho que ver con las estructuras económicas y la lucha de clases, para Weber consideraba que era la naturaleza cultural la que había permitido el auge de este sistema económico, junto con la mentalidad religiosa y ética imperante de muchas naciones protestantes.

En su opinión, el capitalismo se desarrolló en lugares en los que lograr riqueza era considerado un deber moral. Esta concepción ética es propia del protestantismo calvinista, empezó a ser influyente en Europa a partir del XVI, época en la que se escenificó la Reforma Protestante, haciendo que varios países del norte de Europa dejaran de ser católicos y aceptaran nuevas versiones del cristianismo.

Para Weber era la ética económica calvinista la que estaba detrás de un fuerte desarrollo económico y civil visto en sociedades donde había triunfado la reforma, como los Países Bajos e Inglaterra. Esta era una la base de la moderna idea del capitalismo, y la que había permitido que se dieran las condiciones culturales para que pudiera prosperar este sistema económico.

Esta postura ética de la economía era incompatible con la mentalidad tradicional del cristianismo católico durante la Edad Media. Los católicos seguían el dogma de que cada individuo debía ganar exclusivamente lo necesario para sobrevivir, puesto que pretender lograr más riqueza de la necesaria era visto como un pecado.

Weber y la política alemana

Políticamente, la ideología de Weber podría considerarse como liberal, democrática y reformista. A mitades de la Primera Guerra Mundial se mostró crítico con los objetivos expansionistas de su país y, tras la humillante derrota, el filósofo adquirió influencia política como miembro del comité de expertos en representación de Alemania en la Conferencia de Paz de París (1918). Colaboró con Hugo Preuss en la redacción de la Constitución de la República de Weimar en 1919 y se mostró partidario del parlamentarismo.

Ya tiempo atrás había hablado sobre sus intereses parlamentaristas y democráticos. En 1890 Max Weber escribió una serie de artículos titulados “Parlamento y Gobierno en una Alemania reconstruida”. Estos artículos reclamaban reformas democráticas en la Constitución del Imperio Alemán, que databa de 1871. Weber consideraba que los problemas en la política alemana se debían a un serio problema de liderazgo.

Pasados los años Weber, en 1919 funda el Partido Democrático Alemán, con la clara pretensión de hacer de Alemania un país que se acerque más a su concepto de democracia. Deseaba que la democracia fuera una herramienta para elegir a líderes fuertes y carismáticos, en donde la demagogia debía imponer su deseo sobre las masas. Esta visión, aunque bienintencionada, le valió numerosas críticas.

La izquierda europea es muy crítica con la figura de Max Weber en base a lo que declaró sobre líderes carismáticos. Para muchos, Weber es, aunque no lo hiciera de forma voluntaria, quien allanó el terreno intelectual para que Adolf Hitler, un líder fuerte y carismático, tomara el poder, abusara de su carisma para imponerse como dictador y cometiera los terribles crímenes de guerra que se realizaron durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Por otro lado, como crítica procedente especialmente de los marxistas tenemos el firme anti-comunismo de Weber y su reclamo insistente por una política agresiva del imperialismo alemán.

Además, uno de sus estudiantes, Carl Schmitt fue el conceptualizador de la idea de “Estado Total”, algo que hace que la izquierda esté todavía más desilusionada con Weber pues, básicamente, implica que el estado tome el poder absoluto en situaciones de emergencia. Esta idea sería, de hecho, la que haría que Hitler se viera en la libertad de aplicar el artículo 48 de la República de Weimar, tomando plenos poderes.

En defensa de Weber cabe decir que, de haber conseguido vivir un poco más, muy difícilmente hubiera sido partidario de las políticas nazis. Weber era liberal y pro-demócrata, además de mostrarse muy preocupado por el antisemitismo imperante en su época, anterior al nazismo. Nunca hubiera estado de acuerdo con el corporativismo de Estado y el totalitarismo de partido único aplicado durante el Tercer Reich, cosa que sí hizo su alumno Carl Schmitt.

Referencias bibliográficas:

  • Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografía de Max Weber. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/weber_max.htm el 8 de julio de 2020.
  • Weber, M. (1995) Max Weber. Una biografía. Alfons el Magnànim.
  • Freund, J. (1973) Sociología de Max Weber, Península.
  • Cobo Bedía, R. (1996). Marianne Weber: Max Weber. Una biografía. Sociológica. Revista de pensamiento social, 1996, 1: 181-185. ISSN 1137-1234.