La mayor parte de la gente puede controlar sus impulsos de comprar de manera repetitiva incluso en una sociedad de consumo como la occidental; no obstante, algunas personas pueden desarrollar problemas para contener sus ansias de comprar compulsivamente, casi a todas horas y de manera sistemática.

Ese es es el caso de quienes presentan un trastorno de adicción al consumo, afectación caracterizada por un impulso irrefrenable y una motivación constante para comprar sin control y también por una sensación de alivio una vez se ha culminado la compra satisfactoriamente.

Conviene aclarar, a este respecto, que técnicamente no se trata de una adicción, sino de otro tipo de psicopatología perteneciente a los trastornos del control de los impulsos que se conoce como “compra por impulso”.

Adicción al consumo y a la compra de productos: 6 características clave

Así pues, para conocer las principales características que definen esta alteración psicológica de adicción al consumo y compra compulsiva, a continuación repasaremos varias ideas clave para su reconocimiento en el día a día.

1. Impulsividad

La impulsividad es una de las principales características de la adicción al consumo. Y es que, como su propio nombre indica, las personas que padecen el trastorno de compra por impulso sienten una necesidad irrefrenable de comprar uno o varios productos específicos y al instante, por lo que les cuesta mucho dejar de centrar toda su atención en esa sensación (mientras no realicen esa compra).

A la hora de comprar en cualquier establecimiento, la mayoría de las personas son capaces de controlar sus ganas de comprar y son conscientes de sus limitaciones económicas. Por el contrario, aquellas personas que padecen adicción al consumo y a la compra de productos difícilmente pueden resistirse a sus ganas de comprar cualquier producto, por innecesario que sea, mientras no dispongan de apoyo terapéutico profesional.

2. La compra como fuente de placer

Los profesionales de la psicología coinciden a la hora de describir que las personas que padecen este tipo de trastorno de adicción al consumo experimentan una intensa sensación de satisfacción y placer a la hora de realizar cualquier compra en el momento que sea.

Por lo tanto, es debido a este intenso placer que experimenta la persona adicta al consumo al realizar una compra, que dicha actividad se sigue repitiendo y llevando a cabo sistemáticamente en el futuro. Se genera así un círculo vicioso de frustración y satisfacción.

3. Alta comorbilidad

El trastorno de adicción al consumo suele presentar un alto grado de comorbilidad, lo que significa que es habitual que la persona también tenga de manera conjunta otros trastornos psicológicos.

Algunos de estos trastornos suelen ser aquellos relacionados con el estado de ánimo, como la depresión; también son habituales los trastornos de ansiedad, la adicción a otras sustancias químicas y también los trastornos alimenticios.

Por supuesto, eso no significa que quien haya desarrollado compra por impulso esté condenada a desarrollar otras psicopatologías; es solo un patrón estadístico.

4. Irse de compras como método de evasión

Otra posible explicación que puede darse a la conducta de comprar compulsivamente es considerar dicha actividad como un método de evasión con el que hacer frente a una realidad problemática o una carencia vital de algún tipo.

Este caso puede darse en algunas personas que tengan algún problema personal o laboral que les genere sufrimiento o les sobrepase y con el que no sepan lidiar. Es por eso, que a menudo estas personas empiezan a comprar compulsivamente para distraerse de sus preocupaciones cotidianas o suplir cualquier tipo de déficit emocional que puedan tener.

5. Fases de la compra

La mayoría de personas que presentan un trastorno de compra por impulso suelen pasar por las mismas fases en cada compra.

La primera fase es la de anticipación, y se inicia cuando a la persona la aborda el impulso de comprar en general o la necesidad de adquirir un producto específico.

La segunda fase es la de preparación, en la que se hace un recorrido mental sobre cómo llegar al establecimiento donde venden el producto deseado y cuestiones tangenciales como por ejemplo plantearse cómo se hará el pago.

La siguiente es la fase de compra, que genera un gran placer y satisfacción en la persona, y por último se llega a la fase de gasto, en la que la persona experimenta una gran decepción por el dinero gastado, decepción e incluso ira y culpabilidad.

6. Círculo vicioso

El sentimiento de culpa, frustración y malestar que genera la compra realizada puede provocar en la persona una serie de síntomas depresivos en su día a día, lo que a su vez generará una nueva necesidad de comprar compulsivamente para experimentar de nuevo el placer y la satisfacción asociada a dicha acción.

Esto provoca a menudo un círculo vicioso cada vez más acelerado, que lleva consigo un deterioro físico y psicológico cada vez mayor en la persona que padece dicho trastorno de compra por impulso. Por suelte, esta alteración psicológica puede ser tratada eficazmente.

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