Un trastorno disociativo relacionado con las alteraciones de la memoria. Unsplash.

La amnesia disociativa está incluida en los trastornos disociativos. Implica no poder recordar información personal relevante, como por ejemplo un suceso o la propia identidad. Suele aparecer como consecuencia de la vivencia de un suceso altamente traumático o estresante.

Existen cinco tipos diferentes de amnesia disociativa, según su manifestación. En este artículo conoceremos las características de este trastorno, sus síntomas, causas y posibles tratamientos.

¿Qué es la amnesia disociativa?

La amnesia disociativa es un tipo de trastorno disociativo que aparece como tal en el DSM (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales). Solo es necesario un episodio de amnesia para poder diagnosticarla (aunque pueden aparecer más).

Los trastornos disociativos engloban una serie de alteraciones psicológicas que implican una desconexión o ruptura en los procesos de memoria, identidad, percepción y/o conciencia. Es decir, implican una falta de continuidad en alguno (o entre algunos) de estos aspectos o procesos de la persona.

Síntomas

El síntoma principal de la amnesia disociativa es una alteración importante en la capacidad para recordar información personal importante. Se puede producir uno o más episodios, aunque solo es necesario uno para poder diagnosticar la amnesia disociativa.

Generalmente la información que se olvida es de naturaleza traumática o estresante. Esta incapacidad para recordar es demasiado amplia para ser explicada a partir de un olvido ordinario o “normal”. Los síntomas causan un importante malestar en la persona o interfieren en la vida y funcionamiento de ésta.

Además, para poder realizar el diagnóstico, esta alteración que se produce en la capacidad de recordar, no se da de forma exclusiva dentro de otro trastorno mental, como por ejemplo un trastorno de identidad disociativo, fugas disociativas, trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno de somatización, etc.

La amnesia tampoco se produce por los efectos directos de una sustancia psicoactiva (droga) o de un fármaco, ni se explica por una enfermedad médica o neurológica.

Características

La información que se “pierde” u olvida en la amnesia disociativa, generalmente forma parte de la conciencia consciente de la persona, es decir, es su memoria autobiográfica la que está afectada. Sin embargo, aunque la persona no pueda acceder a dicha información, ésta puede seguir influyendo en la conducta.

Por ejemplo, pensemos en una mujer con amnesia disociativa que ha sido violada en un ascensor, y que no puede volver a subir en uno aunque sea incapaz de recordar el suceso.

La prevalencia a 12 meses de la amnesia disociativa gira en torno al 1.8%; es más frecuente en mujeres (2.6%) en comparación con los hombres (1%).

Causas

Generalmente los trastornos disociativos se originan como reacción a una situación extremadamente estresante o traumática (un trauma); surgen como un mecanismo de defensa para la persona (aunque desadaptativo), para “protegerla” de recuerdos demasiado traumáticos o difíciles de procesar.

Se trata de respuestas reactivas a las situaciones externas, pero llevadas al extremo y disfuncionales; así, cuando dichas respuestas se convierten en trastornos, lógicamente pasan a ser respuestas desadaptativas.

De esta forma, la amnesia disociativa suele producirse por situaciones altamente traumáticas que la persona vive y que es incapaz de procesar de forma funcional. Estas experiencias traumáticas o estresantes se pueden sufrir directamente (por ejemplo abuso sexual) o se pueden simplemente presenciar.

Tipos

La amnesia disociativa puede ser de cinco tipos: localizada, selectiva, generalizada, sistematizada y continua.

1. Amnesia localizada

La amnesia localizada implica no poder recordar un evento específico o un período de tiempo concreto. Son lagunas concretas en la memoria, y se relacionan con un trauma o estresores. En este caso la amnesia puede durar horas, días o más tiempo. Generalmente el período olvidado va de minutos hasta década, pero lo característico aquí es que el período está claramente delimitado.

2. Amnesia selectiva

Este segundo tipo de amnesia disociativa conlleva el hecho de olvidar únicamente algunos eventos (o partes concretas de ellos) durante un cierto período de tiempo. Puede aparecer conjuntamente con la anterior.

3. Amnesia generalizada

Aquí la afectación de la memoria es mucho mayor, y los pacientes pueden llevar a olvidar su propia identidad y su historia de vida. Algunos de ellos incluso no pueden acceder a las habilidades aprendidas, e incluso pierden la información que tienen sobre el mundo. Su inicio es repentino.

Es menos frecuente que las anteriores, y más común entre veteranos de guerra, personas agredidas sexualmente y personas que han vivido un estrés o conflicto extremo.

4. Amnesia sistematizada

En este caso la persona olvida información de una categoría o naturaleza específica, por ejemplo información sobre el sonido que rodea un suceso, acerca de una persona en concreto, elementos visuales, olores, etc.

5. Amnesia continua

En la amnesia disociativa continua, las personas olvidan información desde un punto temporal concreto hasta la actualidad (abarcando el presente). Es decir, se da una amnesia retrógrada (del pasado) y anterograda (del presente).

En este caso, la mayoría de los pacientes son conscientes (o en parte) de sus lagunas en la memoria.

Tratamiento

El tratamiento de la amnesia disociativa incluye la psicoterapia y algunos tipos de fármacos (antidepresivos, ansiolíticos), siendo éstos últimos complementarios a la intervención psicológica (lo ideal será que se utilicen de este modo para facilitar el trabajo psicoterapéutico, que el paciente esté más tranquilo poder acceder a él.

La terapia psicológica tendrá como uno de sus objetivos que la persona pueda procesar y entender lo que vivió, por eso se deberá trabajar sobre el acontecimiento y las secuelas psicológicas que éste está produciendo.

Las personas que presentan un cuadro de amnesia disociativa pueden aparecer confundidas y angustiadas; otras, en cambio, pueden mostrarse indiferentes. Será fundamental trabajar desde la empatía y la flexibilidad.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI (Capítulos 1-8, 16-18).