¿Cómo nos afecta el síndrome del impostor en el puesto de trabajo?

Así es como el síndrome del impostor nos afecta al trabajar y al rendir laboralmente.

Cribecca

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Cómo nos afecta el síndrome del impostor en el puesto de trabajo

El síndrome del impostor o síndrome del fraude es una alteración psicológica que sufren algunas personas y consiste en una incapacidad manifiesta en reconocer o asimilar el propio éxito, principalmente en el ámbito profesional.

De esta forma, la persona que lo padece piensa constantemente que no merece ninguno de los reconocimientos o triunfos derivados de su desempeño laboral, y vive permanentemente con el sentimiento de ser un fraude, de estar engañando a su entorno y con la incapacidad de valorar sus méritos propios.

Por otro lado, el síndrome del impostor es un fenómeno ampliamente estudiado desde finales de los años 70 que afecta diariamente a millones de personas en todo el mundo, mayoritariamente a mujeres, y según los expertos suele estar relacionado con un perfeccionismo excesivo.

Este fenómeno puede afectar de manera decisiva al rendimiento de una persona en su lugar de trabajo, pero es de difícil identificación. Por ello, a continuación veremos el modo en el que el síndrome del impostor nos afecta al puesto de trabajo.

Efectos del síndrome del impostor en el puesto de trabajo

Estos son los principales efectos negativos del síndrome del impostor en el puesto de trabajo.

1. Perfeccionismo excesivo

Como se ha indicado, una de las principales causas que pueden originar el síndrome del impostor es un grado demasiado elevado de perfeccionismo en la persona que lo padece.

Las personas que son demasiado autoexigentes nunca quedan satisfechas del resultado final de su rendimiento profesional, aunque éste sea objetivamente positivo. Es por eso que la reacción más habitual frente a los logros profesionales sea la contraria a la que tendría una persona que no padezca este síndrome, es decir, de frustración, pesimismo y rechazo ante los reconocimientos externos.

Este alto nivel de perfeccionismo respecto al trabajo de uno mismo también puede generar estados de ansiedad o estrés, que a su vez suelen repercutir negativamente en el rendimiento profesional de la persona.

2. Déficit de autoestima

Las personas que se sienten impostores en su puesto de trabajo suelen estar pendientes continuamente del rendimiento de otros compañeros, hecho que les lleva a compararse permanentemente con otros empleados.

El fenómeno de la eterna comparación es muy habitual en el síndrome del impostor, y suele ir ligado a un desgaste en sus niveles de autoestima, al considerar que los demás sí merecen sus logros, y se han ganado el lugar que ocupan.

Además de eso, la percepción que suelen tener estas personas sobre sus compañeros, al igual que de sí mismas, suele ser sesgada, ya que se valoran únicamente las virtudes de los demás, sin tener en cuenta sus defectos o limitaciones.

Síndrome del impostor y rendimiento laboral

3. Problemas de autoatribución

La atribución es el proceso por el cual atribuimos nuestros éxitos y fracasos a causas internas o externas, es decir, a nosotros mismos o a otro elemento de fuera.

Otra de las características clásicas causadas por el síndrome del impostor consiste en atribuir los logros propios a la suerte o a circunstancias del entorno y ajenas a nosotros mismos, en lugar de considerar que nuestros éxitos son consecuencia de nuestro trabajo y dedicación.

El hecho de atribuir por sistema los logros profesionales a otras causas ajenas a la propia persona también puede tener una afectación decisiva en la persona que padece este síndrome, principalmente a nivel psicológico y emocional.

4. Déficits motivacionales

Otra afectación del síndrome del impostor la encontramos en la falta de motivación. Creer que uno no es merecedor de su puesto de trabajo o que va a durar poco en el mismo es un síntoma claro de falta de motivación, algo que influye negativamente en la persona, tanto a nivel personal como profesional.

De igual manera, para una persona que padezca el síndrome del impostor será prácticamente imposible auto-motivarse para seguir adelante con su trabajo, al mismo tiempo que tenderá a menospreciar su formación académica y sus conocimientos.

5. Aumento de la rumiación psicológica

La rumiación psicológica es el fenómeno que se produce cuando una persona no puede parar de darle vueltas a un mismo tema o a un pensamiento determinado, normalmente experimentando angustia a causa de lo que le preocupa acerca de aquello en lo que no puede dejar de pesar.

Esta situación suele agravarse hasta el punto en el que el individuo se obsesiona de tal manera que no puede salir de esa idea recurrente, encontrándose en ella a todas horas pensando en lo mismo (porque se genera la expectativa de sufrir constantemente a causa de ello en cuanto la idea intrusiva aparezca en la consciencia de la persona), hecho que influye de manera directa en su trabajo y rendimiento profesional.

De nuevo, se trata de una de las características comunes en aquellas personas que experimentan el síndrome del impostor, y en casos así los pensamientos de rumiación suelen estar relacionados con la idea de no valer para el puesto, de no merecer cada uno de los éxitos logrados o creer que los demás le juzgan constantemente.

6. Evitación de retos

La evitación de retos y la creencia de que se fracasará en cada una de las actividades que uno se proponga también es un indicador bastante fiable de que estamos ante un caso de síndrome del impostor; es un fenómeno causado habitualmente por el miedo al fracaso.

Es por eso que las personas que lo padecen suelen ser poco proclives a aceptar mayores responsabilidades en su lugar de trabajo, así como a competir por promociones o aumentos. El síndrome del impostor tiene un alto coste de oportunidad.

7. Falta de asertividad

La asertividad es la capacidad de expresar las propias ideas, emociones o intereses de manera enérgica, directa y respetuosa con la otra persona.

Esta capacidad se relaciona con un nivel óptimo de autoestima, así como en una autopercepción positiva de uno mismo, motivo por el cual las personas con síndrome del impostor suelen ser poco asertivos a la hora de dar su punto de vista o comunicar sus sentimientos.

8. Afectación en las relaciones sociales

Las relaciones sociales también se ven afectadas en aquellas personas que padecen el síndrome, ya que cada elogio y cada muestra de reconocimiento profesional por parte de otra persona es recibida de manera negativa.

De esta forma, la persona afectada suele sentirse aislada de su entorno profesional, hecho que se traduce a menudo en un aislamiento real.

9. Inseguridad

La inseguridad se relaciona con la mayoría de elementos expuestos anteriormente, y consiste en una disposición a considerar que el trabajo que se realiza no tiene la calidad suficiente, o que los demás siempre lo harán mejor.

Este es uno de los perfiles clásicos que pueden darse en las personas con síndrome del impostor y se relaciona con la llamada “personalidad del experto” y se produce cuando un experto en alguna materia empieza a considerar que sus reconocimientos o logros no son merecidos.

10. Afectación psicóloga

Todos los efectos mencionados anteriormente suelen llevar a un evidente desgaste a nivel en el bienestar emocional de la persona, dañando su salud mental en general.

Además, este hecho tiene también consecuencias negativas en rendimiento laboral, por lo que se da el efecto de "profecía autocumplida".

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