La mayoría de los niños y niñas han mojado la cama alguna vez. Esto, que es visto como algo normal en a mayoría de casos y que se acabará solucionando, puede suponer un auténtico quebradero de cabeza para los padres cuando ven que el problema se cronifica.

La enuresis nocturna es un problema real, que requiere de tratamiento y la comprensión por parte de los adultos hacia el niño. Ni el niño tiene la culpa ni lo hace aposta, no obstante, esto no quiere decir que no se puede hacer nada para evitarlo.

Veamos algunos consejos para evitar que los niños se orinen en la cama mientras duermen, además de comprender hasta qué punto es necesaria una buena comprensión del problema por parte del entorno familiar de la criatura.

¿Qué es la enuresis nocturna? Breve definición

El orinarse encima es uno de los problemas más comunes en la infancia. De acuerdo con el DSM-5, la enuresis es la emisión inadecuada de orina al menos dos veces por semana durante al menos tres meses en niños mayores de cinco años de edad.

Este problema puede suponer una gran intromisión en la vida del niño, dado que ninguno quiere orinarse encima, algo que puede suponer problemas a nivel de socialización, su autonomía y su estado emocional, generándose altos niveles de ansiedad.

Consejos para evitar la enuresis nocturna

Sigue estas pautas para evitar que se vuelva a producir la enuresis nocturna.

1. Controlar lo que se cena y bebe

El niño debe consumir líquidos, pero su ingesta debe reducirse pasadas las 7 de la noche y, sobre todo, evitar beberlos durante las dos horas anteriores a la hora de acostarse.

Es de especial importancia evitar consumir bebidas que contegan cafeína, como el té, el café o los refrescos de cola, dado que esta metilxantina tiene efectos diuréticos, es decir, contribuyen en la formación de orina.

A la hora de cenar se debe tomar comida ligera, sin demasiada sal ni tampoco azúcar.

2. Ir al baño antes de acostarse

Aunque pueda parecer una opción obvia, se debe hacer un esfuerzo e ir al cuarto de baño antes de acostarse, para asegurarse de que la vejiga está lo más vacía posible y, así, evitar accidentes nocturnos.

3. Tener fácil acceso a un lavabo

Relacionado con el punto anterior, el estar durmiendo en una habitación muy alejada del cuarto de baño puede dificultar la posibilidad de que el niño quiera levantarse e ir a orinar.

La mejor solución para esto es garantizar que se duerme en un punto lo suficientemente cercano del cuarto de baño, para que así no le dé la pereza de tener que levantarse y orinar.

También se debe evitar que hayan obstáculos entre su habitación y el baño y, si es necesario, colocar luces nocturnas para marcar el camino y que no tenga miedo de ir. En caso de que sea necesario, colocar un urinario portátil en la habitación.

4. Usar pañales

Con respecto a este punto las opiniones de los expertos son bastante variadas. Hay quienes consideran que no es para nada recomendable utilizar pañales en niños y adolescentes que tengan problemas de enuresis nocturna, mientras que otros los recomiendan de forma puntual.

El motivo de que haya ciertos profesionales quienes no recomiendan el uso de estos pañales es que interfieren de forma negativa en la motivación del niño por aprender a controlar sus esfínteres y el querer despertarse seco al día siguiente. Pueden hacer que el niño, cuando note que tiene ganas de orinar, en vez de levantarse y miccionar, prefiera quedarse en la cama teniendo la garantía de que ya se ocupará el pañal de evitar mojar la cama.

Por otra parte, quienes defienden el uso de estos pañales dicen que ayudan a hacer que los niños se sientan más seguros y confiados en sí mismos.

Sea cual sea la opción más acertada, lo recomendable es preguntarle a un pediatra sobre si conviene o no el uso de pañales para el niño en cuestión.

5. Controlar el vientre de los niños

Puede darse el caso de que el niño tenga problemas de estreñimiento, los cuales pueden hacer que se tenga un menor control sobre la vejiga. Esto es debido a que los intestinos, repletos de heces, presionan sobre la vejiga disminuyéndose su capacidad.

Una buena forma de conseguir que el niño se orine encima menos es introducir más alimentos con fibras en la dieta, como frutas y verduras. Una vez superado el estreñimiento puede ver su control urinario incrementado.

6. Evitar culpar al niño

El niño se ha orinado en la cama, pero no es por su culpa ni tampoco lo ha hecho aposta. Se debe comprender que el niño que sufre de problemas de enuresis nocturna le ocurre esto porque no tiene control de ello, debido a un problema en la maduración.

Culpar al niño y castigarlo por orinarse en la cama lo único que hará es que la situación se vuelva peor.

7. Ser comprensivos

Los padres o tutores legales deben mostrar que se está del lado del niño, que no se le culpa del problema y que se quiere lo mejor para él.

Se debe evitar montrar dramas cada vez que el niño moja la cama. Si da la casualidad de que algún miembro de la familia también sufría enuresis de pequeño, se le puede poner como ejemplo de que es algo que a veces pasa y que, con el paso del tiempo y poniendo un poco de esfuerzo, acaba superándose.

8. No sacar el tema cuando no toca

Cuando sucede, se debe comentar sobre lo que está pasando, pero no se debe hablar más de lo necesario sobre el tema, y mucho menos cuando se está delante de familiares o conocidos.

No es que se deba tratar el asunto como si fuera un tema tabú, pero no se debe gritar a viva voz que el niño moja la cama. De hacerlo, el niño puede sentirse humillado y esto puede suponer, además de un trauma, un empeoramiento de la enuresis.

9. Hacer al niño responsable de su mejora

Como ya hemos comentado antes, el niño no es culpable de orinarse encima ni tampoco lo hace de forma voluntaria. Esto no quiere decir que no se le deba hacer partícipe al niño de ciertas responsabilidades relacionadas con el problema.

Si ha mojado la cama, en vez de cambiarle las sábanas por él, él debe ayudar en el proceso. También debe cambiarse él solito el pijama.

10. Orinar con frecuencia

Para evitar que el niño se alivie durante la noche en la cama, se le puede enseñar a ir al baño con cierta frecuencia, como dos o tres horas. De esta manera se evitará que se retenga demasiada orina en la vejiga y se den los accidentes tan poco deseados durante la noche.

11. Despertar al niño

Si es necesario, se puede despertar al niño una vez durante la noche para asegurarse de que no tiene ganas de orinar y que, en caso de que así sea, vaya al baño y se alivie.

Esto se debe hacer con cuidado y tan solo una vez por la noche. Hacerlo de forma demasiado exaltada o en varias ocasiones puede afectar muy negativamente en el necesario descanso del niño.

El objetivo de esto es evitar que el niño se orine encima por la noche y solucionar este problema, no causarle insomnio que después se transformará en somnolencia a la mañana siguiente cuando esté en la escuela, afectando claramente de forma muy negativa su rendimiento académico.

12. Escribir un diario de noches secas

Esta herramienta puede ser muy útil para tener una perspectiva a largo tiempo de los éxitos conseguidos por el niño. En este diario se apuntan las noches en las que se ha conseguido mantener la cama seca y también aquellas en las que por desgracia se ha mojado.

Con ello se puede tener una medida más objetiva del éxito que puede estar teniendo el tratamiento, en caso de que se esté sometiendo al niño a uno de ellos, y también la aplicación de los consejos anteriormente descritos.

13. Entrenamiento vesical

Los ejercicios de entrenamiento vesical son acciones que puede hacer el niño con problemas de enuresis que le permiten tener un mejor control sobre sus esfínteres.

Por ejemplo, puede practicar aguantándose durante un breve período de tiempo las ganas de orinar durante una hora del día o ir a un cuarto de baño, empezar a orinar y detener el chorro unos instantes para reiniciar la micción posteriormente.

14. Hacer comprender al niño de que debe levantarse de la cama para orinar

En vez de cruzar los dedos para que el niño no se orine encima esta noche, lo más adecuado es convencerle de lo importante que es que vaya al cuarto de baño antes de acostarse y que, si ya estando en la cama nota que tiene ganas de ir, que haga un esfuerzo y vaya al lavabo.

El método de alarma o Pipi-Stop

Aunque los consejos aquí explicados son útiles para ayudar a superar la enuresis que pueda padecer el niño, acudir a un psicólogo y pediatra para iniciar el tratamiento adecuado es algo imperativo, sobre todo si la situación es grave. En casos en los que al niño le resulta muy difícil despertarse para ir a orinar o en los que se dan episodios enurésicos entre 5 y 7 veces a la semana, uno de los tratamientos más populares y efectivos es el de la alarma, también llamado Pipi-Stop.

Esta técnica, desarrollada por Mowrer y Mowrer, consiste en un aparato que se coloca en el pantalón del niño, el cual se activa cuando se dan las primeras gotas de la micción. Una vez sucede esto, el aparato hace un ruido, despertando al niño y parando la emisión de orina. Así, el niño una vez se ha despertado, acude al baño para aliviarse. De esta manera, mediante condicionamiento clásico, el niño asocia las ganas de orinar con el despertarse.

Este método ayudará al niño a ser más consciente de cuántas ganas tiene de orinar mientras duerme, evitando que moje la cama y, con el paso del tiempo, teniendo un mejor control de esfínteres, combinado con un incremento en la autoestima y una reducción de los problemas emocionales que pudieran estar asociados a los episodios enurésicos.

Referencias bibliográficas:

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