Síntomas y causas de este raro trastorno. Unsplash

El Trastorno por Estrés Postraumático ha sido uno de los trastornos más estudiados en las últimas décadas (sobre todo, a raíz de las consecuencias devastadoras de la Segunda Guerra Mundial), debido en gran parte a la concienciación sobre la disfuncionalidad que conlleva para las personas que lo padecen y las personas de su alrededor.

Cualquier persona del mundo puede padecer algún día un Trastorno por Estrés Postraumático, aunque haya sido expuesta a la vivencia u ocurrencia de un trauma una sola vez. Pero… ¿qué sucede con aquellas personas que han estado expuestas a condiciones estresantes muy graves toda su vida o en un largo período de tiempo? ¿Qué sucede con los veteranos de guerra? ¿Y con los menores expuestos a abuso físico, psicológico y sexual continuado? ¿Qué ocurre cuando las personas que te agreden de forma continuada son tus relaciones familiares primarias?

En este artículo vamos a profundizar sobre el Trastorno por Estrés Postraumático Complejo, en su día denominado DESNOS.

¿Qué es el DESNOS o TEPT complejo?

El DESNOS (por sus siglas en inglés, Disorder of Extreme Stress Not Otherwise Specified; trastorno por estrés postraumático extremo no especificado), conocido actualmente como TEPT complejo, viene definido por la presencia de un TEPT con problemas añadidos de autorregulación en la persona. Se suele producir en personas que han vivido múltiples eventos traumáticos, un trauma prolongado, un trauma especialmente grave (normalmente relacionados con la victimización interpersonal).

Un ejemplo de un TEPT complejo, según Luxenberg et al. (2001), sería una mujer que de niña nunca recibió los cuidados y atenciones necesarias, fue abusada sexualmente por su padrastro alcohólico en numerosas ocasiones, y vio (victimización vicaria) a su padrastro violar a su madre.

Se ha propuesto una nueva categoría diagnóstica para el TEPT complejo, y parece que la CIE-11 distinguirá entre TEPT y TEPT complejo (no ha sido así en el DSM-5). El primero incluirá tres grupos de síntomas (reexperimentación, evitación y sentido persistente de amenaza actual manifestado por activación e hipervigilancia), mientras que el TEPT complejo comprenderá tres grupos adicionales: desregulación afectiva, autoconcepto negativo y perturbación de las relaciones.

Síntomas y características

Como hemos comentado, el TEPT complejo se caracteriza por la concurrencia de TEPT con algunos problemas de autorregulación en el individuo. Estos problemas son los siguientes:

Perturbación de las capacidades relacionales

Surgen alteraciones en las relaciones interpersonales. La persona con TEPT complejo se tendería a aislar, a desconfiar de forma crónica hacia los demás, a vivir de enfado o de hostilidad injustificada muy espontánea hacia los demás, a buscar de forma repetida una persona que haga la función de “salvador” (para re-establecer la seguridad perdida).

En general, suelen ser personas que tienen pocas relaciones íntimas, por la incapacidad de confiar y de abrirse hacia los demás. De alguna manera, podría decirse que se están autosaboteando, ya que en muchas ocasiones sí tienen habilidades sociales para entablar relaciones íntimas pero por sus conductas de aprendizaje y creencias adquiridas no son capaces de conservarlas.

Alteraciones en la atención y conciencia

De forma frecuente aparecen síntomas disociativos. Las personas con TEPT complejo pueden presentar alteraciones o fragmentaciones de la conciencia, memoria, identidad, percepción de sí mismo y/o del entorno.

  • La disociación es un constructo difícil de definir, y consta de diversas facetas:
  • Desconexión (separación emocional y cognitiva del entorno inmediato): pueden acudir a situaciones sociales pero parece que están ausentes.
  • Despersonalización (alteración en la percepción del propio cuerpo o de sí mismo)
  • Desrealización (alteración en la percepción del mundo externo)
  • Problemas de memoria (pérdidas de memoria para acontecimientos personales)
  • Constricción emocional (disminución de la emotividad, capacidad de respuesta emocional reducida). Como si estuvieran anestesiados emocionalmente.
  • Disociación de la identidad (sería el más grave y menos frecuente: percepción o experiencia de que existe más de una persona dentro de la propia mente).

Esquemas o sistemas de creencias afectados muy desfavorablemente

Existen tres tipos de creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas en los casos de TEPT complejo, las cuales hay que intentar flexibilizar y modificar en el tratamiento:

  • Sobre uno mismo: “soy malo”, “tengo la culpa sobre lo que ocurrió”, “nunca me podré recuperar”, “las cosas malas solo le suceden a la gente mala”.
  • Sobre los demás: “no puedes confiar en nadie”, “no puedes confiar en alguien que no ha estado en la guerra”.
  • Sobre el mundo: “el mundo es un lugar inseguro e injusto por defecto, algo malo va a ocurrir”, “el mundo es un lugar muy peligroso”, “no tengo ningún control sobre lo que puede ocurrirme”. Además, son muy frecuentes los sentimientos de vergüenza, culpa, indefensión, invalidez, sentir que nadie los entiende

Dificultades en la regulación de emociones y malestar somático

Son frecuentes los cambios de humor drásticos, estados de ánimo disfóricos, irritables, enfados intermitentes (dificultades en el manejo de la ira) … Pueden mostrar conductas autodestructivas e impulsivas (incluyendo las de tipo sexual). En cuanto al malestar somático, pueden tener con frecuencia dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, dolor crónico, dolores corporales inespecíficos...

Tratamiento

Aunque el tratamiento dependerá en gran medida del tipo de trauma o traumas a los que haya estado expuesto el sujeto, del modelo psicológico en que trabaje el clínico y del tiempo disponible, existen guías para el tratamiento del TEPT complejo (Cloitre et al., 2012). Se puede dividir el tratamiento en 3 fases:

  • Fase 1: el objetivo es garantizar la seguridad de la persona mediante la gestión de los problemas de autorregulación, la mejora de sus competencias emocionales y sociales.
  • Fase 2: en esta fase se centrará en el trauma como tal, y en su procesamiento de los recuerdos.
  • Fase 3: en este momento el objetivo es reintegrar y consolidar los logros del tratamiento y ayudar a la persona a adaptarse a las circunstancias vitales actuales. Es recomendable realizar un plan de prevención de recaídas.

Por último cabe destacar que es muy importante que de forma transversal durante toda la terapia se vayan trabajando las creencias sobre sí mismo, sobre los demás y sobre el mundo, ya que se trata de un trabajo laborioso y en ocasiones prolongado, que supone en muchas ocasiones lo más difícil de modificar.