¿Qué es el apego evitativo? Señales en niños y adultos

Cómo se forma, cómo se manifiesta en la vida adulta y la pareja, y por qué no es una sentencia.

Feliciano Guimarães
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El apego evitativo es un estilo de apego inseguro en el que la persona tiende a minimizar sus necesidades emocionales y a mantener distancia en los vínculos cercanos. En niños se observa como aparente indiferencia ante el cuidador; en adultos, como incomodidad con la intimidad. No es un diagnóstico y puede cambiar con nuevas experiencias y con terapia.

¿Qué es el apego evitativo?

Es uno de los estilos de apego que describe la teoría del apego: una forma de vincularse en la que se aprende a no mostrar la necesidad de los demás. Se trata de un concepto de investigación psicológica, no de un trastorno ni de un diagnóstico clínico.

El psiquiatra y psicoanalista John Bowlby, influido también por la etología y la teoría evolutiva, desarrolló la teoría del apego. Según esta teoría, los seres humanos estamos predispuestos a formar vínculos emocionales con quienes nos cuidan y nos dan seguridad. En las décadas de 1960 y 1970, la psicóloga Mary Ainsworth estudió estos vínculos mediante la llamada «situación extraña», un procedimiento en el que se observaba cómo reaccionaban los bebés al separarse de su cuidadora y al reencontrarse con ella.

Ainsworth identificó tres patrones: el apego seguro, el evitativo y el ambivalente o resistente. La mayoría de los bebés estudiados mostraba un apego seguro. Más tarde, las investigadoras Mary Main y Judith Solomon describieron un cuarto patrón, el apego desorganizado. Los estilos evitativo, ambivalente y desorganizado se agrupan como apego inseguro.

Conviene aclarar dos cosas. La primera es que un estilo de apego no aparece en los manuales diagnósticos: el único diagnóstico relacionado con el apego, el trastorno de apego reactivo, es un cuadro poco frecuente que surge en contextos de negligencia grave y no equivale a tener apego evitativo. La segunda es que buena parte de la investigación actual entiende el apego adulto como una combinación de dos dimensiones, la ansiedad y la evitación, más que como casillas cerradas. Es decir, cada persona puede tener más o menos tendencia a la evitación, en lugar de «ser» evitativa o no serlo.

¿Cómo se forma en la infancia?

El apego evitativo se ha relacionado con experiencias en las que el niño aprende que expresar sus necesidades emocionales no le acerca a su cuidador. Influyen muchos factores, y no siempre hay un trauma o una negligencia intencionada detrás.

En la situación extraña, los bebés con apego evitativo parecían indiferentes cuando su cuidadora se iba y la ignoraban o evitaban cuando volvía, aunque en ocasiones se mostraban sociables con personas desconocidas. Los bebés con apego seguro, en cambio, exploraban el entorno con confianza, volvían de vez en cuando a su cuidadora en busca de seguridad, protestaban cuando se iba y se alegraban al reencontrarla.

Ainsworth propuso que esa calma aparente de los bebés evitativos ocultaba malestar, y estudios posteriores registraron en ellos una frecuencia cardiaca elevada durante la separación. Su hipótesis era que estos niños habían aprendido que comunicar sus necesidades no daba resultado, porque sus intentos de acercamiento habían sido rechazados o poco atendidos con frecuencia. Así, mantener cierta distancia les permitía seguir cerca de su cuidador sin arriesgarse a un rechazo.

Hoy se sabe que estas experiencias pueden darse en contextos muy distintos: cuidadores con estrés económico, depresión, separaciones tempranas o estilos de crianza que priorizan la autonomía y desalientan la expresión emocional. Además, el vínculo no se forma solo con la madre, sino con cualquier figura de cuidado principal, y el temperamento del niño también influye.

Una señal que a menudo pasa desapercibida

A veces se elogia al niño que «se porta fenomenal» porque pasa la tarde solo y nunca pide atención. Que un niño juegue solo no es un problema en sí mismo, pero cuando aprende que llorar o mostrar tristeza provoca rechazo y que solo se le reconoce cuando no molesta, puede empezar a ocultar lo que siente. Los niños necesitan que un adulto les ayude a calmarse, lo que se conoce como corregulación: poner palabras a sus emociones, acompañarlos cuando están alterados, mirarlos, jugar con ellos y ofrecer contacto físico les ayuda a sentirse seguros.

¿Cómo se manifiesta en la vida adulta?

En la vida adulta, el apego evitativo suele manifestarse como una fuerte necesidad de independencia, incomodidad ante la cercanía emocional y dificultad para pedir o aceptar apoyo. No todas las personas lo viven igual ni con la misma intensidad.

En 1987, los psicólogos Cindy Hazan y Phillip Shaver estudiaron el apego en las relaciones de pareja adultas mediante cuestionarios y encontraron proporciones de estilos de apego parecidas a las observadas en bebés. Más tarde, Kim Bartholomew y Leonard Horowitz propusieron distinguir dos formas de evitación en los adultos:

  • Evitativo rechazante (o despectivo): la persona valora mucho su autosuficiencia, resta importancia a las relaciones cercanas y tiende a ocultar sus emociones. Esta distancia puede cumplir una función de protección emocional.
  • Evitativo temeroso: la persona desea tener relaciones íntimas, pero le cuesta confiar y depender de los demás por miedo a salir herida, así que se siente incómoda cuando la relación se vuelve cercana.

Algunas dificultades que se han asociado a este estilo son los problemas para comprometerse en relaciones duraderas, la tendencia a racionalizar en lugar de expresar lo que se siente o, con el tiempo, una red de apoyo reducida que puede derivar en soledad no deseada. Si quieres profundizar, puedes leer más sobre cómo influye el apego evitativo en la vida adulta y sobre las estrategias protectoras típicas de las personas con apego evitativo, como racionalizar o levantar muros en las discusiones.

¿Cómo afecta a la pareja?

En pareja, el apego evitativo suele traducirse en la necesidad de espacio cuando la relación se vuelve más intensa. Cuando la otra persona tiene un estilo ansioso, puede formarse un ciclo en el que una persigue y la otra se retira.

Quien tiende a la evitación puede vivir las peticiones de cercanía como una presión o una amenaza a su autonomía, y responder alejándose. Si su pareja reacciona a esa distancia con más demandas de atención, la necesidad de espacio aumenta y el ciclo se refuerza. Este patrón no significa que la relación esté condenada ni que la persona evitativa no quiera a su pareja. Puedes leer más sobre el ciclo entre el apego ansioso y el evitativo en la pareja, qué lo activa y cómo cambiar la comunicación.

Etiquetar a la pareja como «evitativa» rara vez ayuda: suele cerrar la conversación en lugar de abrirla. Resulta más útil hablar de lo que necesita cada uno y acordar formas concretas de pedir cercanía o espacio.

¿Se puede cambiar el apego evitativo?

Sí. Los estilos de apego son relativamente estables, pero no inmutables, y pueden evolucionar con nuevas relaciones, experiencias vitales y trabajo terapéutico.

Un metaanálisis publicado en 2002 por el psicólogo R. Chris Fraley encontró que la estabilidad del apego desde la infancia hasta la edad adulta es moderada: hay continuidad, pero también un margen amplio de cambio. Acontecimientos importantes, como la pérdida de una figura de apego o una relación de pareja estable y segura, pueden modificar la forma de vincularse. La investigación habla incluso de «seguridad adquirida» para describir a personas con experiencias tempranas difíciles que desarrollan un apego seguro en la vida adulta.

El apego evitativo describe una tendencia aprendida, no una identidad fija. En terapia, el trabajo suele centrarse en reconocer y nombrar las emociones, entender qué situaciones activan la necesidad de distancia, tolerar poco a poco la cercanía y comunicar las propias necesidades. La terapia de pareja también puede ayudar cuando el ciclo de persecución y retirada genera malestar en ambos.

Conviene pedir ayuda profesional si la distancia emocional te hace sufrir, si te impide mantener relaciones que te importan o si sientes una soledad que no eliges. En el directorio de Psicología y Mente puedes encontrar profesionales en México, España y Colombia.

¿Qué dice la evidencia y qué es mito?

La teoría del apego es una de las más estudiadas en psicología del desarrollo, pero su popularidad en redes sociales ha extendido ideas simplificadas. Estas son algunas de las más frecuentes:

  • «El apego evitativo es un diagnóstico». No lo es. Es un concepto de investigación que describe tendencias en los vínculos.
  • «Se fija en la infancia para siempre». La estabilidad es moderada y el apego puede cambiar a lo largo de la vida.
  • «Siempre es culpa de la madre». El apego se forma con cualquier figura de cuidado principal e influyen el contexto, el estrés familiar y el temperamento del niño.
  • «Siempre hay un trauma detrás». Puede haberlo, pero también se ha relacionado con estilos de crianza poco atentos a lo emocional sin que exista un trauma.
  • «Una persona evitativa no quiere vincularse». Muchas personas con este estilo desean relaciones cercanas, pero la intimidad les genera incomodidad o miedo.

Además, no todo lo que parece evitación lo es. Una persona introvertida que necesita tiempo a solas no tiene por qué tener apego evitativo, y tampoco hay que confundir el apego evitativo con la personalidad evitativa, que se centra en el miedo al rechazo y a la crítica. La teoría también ha recibido críticas, por ejemplo por haberse centrado durante décadas en la madre o por no tener en cuenta suficientemente la diversidad cultural y neurológica. Puedes leer más sobre estas críticas en estilos de apego ansioso y evitativo: ¿verdad o mito?

  • Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E. y Wall, S. (1978). Patterns of attachment: A psychological study of the strange situation. Lawrence Erlbaum.
  • Bartholomew, K. y Horowitz, L. M. (1991). «Attachment styles among young adults: A test of a four-category model». Journal of Personality and Social Psychology, 61(2), 226-244.
  • Bowlby, J. (1969). Attachment and loss: Vol. 1. Attachment. Basic Books.
  • Brennan, K. A., Clark, C. L. y Shaver, P. R. (1998). «Self-report measurement of adult attachment: An integrative overview». En J. A. Simpson y W. S. Rholes (Eds.), Attachment theory and close relationships (pp. 46-76). Guilford Press.
  • Fraley, R. C. (2002). «Attachment stability from infancy to adulthood: Meta-analysis and dynamic modeling of developmental mechanisms». Personality and Social Psychology Review, 6(2), 123-151.
  • Hazan, C. y Shaver, P. R. (1987). «Romantic love conceptualized as an attachment process». Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511-524.
  • Main, M. y Solomon, J. (1990). «Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation». En M. T. Greenberg, D. Cicchetti y E. M. Cummings (Eds.), Attachment in the preschool years (pp. 121-160). University of Chicago Press.

Preguntas frecuentes

El apego evitativo es un estilo de apego inseguro en el que la persona tiende a minimizar sus necesidades emocionales y a mantener distancia en los vínculos cercanos. Describe una tendencia aprendida a no mostrar la necesidad de los demás, no un trastorno o una identidad fija. No aparece en los manuales diagnósticos; el trastorno de apego reactivo es un cuadro distinto, poco frecuente y vinculado a contextos de negligencia grave.

En la situación extraña, los bebés con apego evitativo parecían indiferentes cuando su cuidadora se iba y la ignoraban o evitaban cuando regresaba. En ocasiones, podían mostrarse sociables con personas desconocidas. Sin embargo, Ainsworth propuso que esa calma aparente podía ocultar malestar, y estudios posteriores registraron una frecuencia cardiaca elevada durante la separación.

Se ha relacionado con experiencias en las que el niño aprende que expresar sus necesidades emocionales no le acerca a su cuidador, por ejemplo, cuando sus intentos de acercamiento son rechazados o poco atendidos con frecuencia. También pueden influir el estrés económico de los cuidadores, la depresión, las separaciones tempranas y estilos de crianza que priorizan la autonomía y desalientan la expresión emocional. No siempre hay trauma o negligencia intencionada, y también influyen el temperamento del niño y otras figuras de cuidado principales.

Puede manifestarse como una fuerte necesidad de independencia, incomodidad ante la cercanía emocional y dificultad para pedir o aceptar apoyo. Algunas dificultades asociadas son problemas para comprometerse en relaciones duraderas, racionalizar en vez de expresar lo que se siente y una red de apoyo reducida que puede derivar en soledad no deseada. No todas las personas lo viven de la misma manera ni con la misma intensidad.

En el estilo evitativo rechazante o despectivo, la persona valora mucho su autosuficiencia, resta importancia a las relaciones cercanas y tiende a ocultar sus emociones. Esta distancia puede funcionar como protección emocional. En el evitativo temeroso, la persona desea relaciones íntimas, pero le cuesta confiar y depender de los demás por miedo a salir herida.

En pareja, puede expresarse como una necesidad de espacio cuando la relación se vuelve más intensa. Si la otra persona tiene un estilo ansioso, puede formarse un ciclo en el que una persigue y la otra se retira: las peticiones de cercanía pueden vivirse como presión, y la distancia puede llevar a más demandas de atención. Este patrón no significa que la relación esté condenada ni que la persona evitativa no quiera a su pareja.

Sí, los estilos de apego son relativamente estables, pero no inmutables, y pueden evolucionar con nuevas relaciones, experiencias vitales y trabajo terapéutico. Un metaanálisis de R. Chris Fraley publicado en 2002 halló una estabilidad moderada desde la infancia hasta la edad adulta, con continuidad y también un margen amplio de cambio. La pérdida de una figura de apego o una relación de pareja estable y segura pueden modificar la forma de vincularse.

Una persona introvertida que necesita tiempo a solas no tiene por qué tener apego evitativo. El apego evitativo se refiere a tendencias de distancia e incomodidad en los vínculos cercanos, mientras que la personalidad evitativa se centra en el miedo al rechazo y a la crítica. No todo comportamiento que parece evitación corresponde a este estilo de apego.

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Arturo Torres. (2017, junio 26). ¿Qué es el apego evitativo? Señales en niños y adultos. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/desarrollo/apego-evitativo

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