Una fobia relacionada con la idea del pecado. Unsplash.

En este artículo hablaremos de una fobia muy poco conocida en la clínica, y poco prevalente, aunque muy curiosa: la hamartofobia. Se trata de la fobia a pecar o a cometer errores considerados “imperdonables” para la persona.

Vamos a ver cómo se manifiesta, las causas que pueden originarla y algunas opciones terapéuticas para su tratamiento.

Hamartofobia: ¿qué es?

La hamartofobia se trata de un tipo de fobia bastante desconocido: la fobia a pecar. Se trata de una fobia específica, ya que el objeto o situación que produce fobia se puede determinar (en este caso, la acción de pecar o de cometer errores “imperdonables”).

Así, como tal, se define como un miedo persistente, anormal y injustificado a cometer pecados.

La hamartofobia como fobia específica se podría incluir en el grupo de las fobias a “otros” estímulos, dentro de la clasificación del DSM.

Las personas que padecen hamartofobia temen cometer errores imperdonables o pecar. El miedo al pecado a menudo se desprende del hecho de que las así llamadas “leyes divinas” están escritas en lenguaje humano, y por lo tanto, son sujetas a una necesidad constante de interpretación.

Esto nos lleva a pensar en la hermenéutica, el arte o teoría de interpretar textos, especialmente las escrituras sagradas y los textos filosóficos y artísticos. Esta tradición en su conjunto está sustentada por la falta de pruebas concretas y objetivas de que Dios o los dioses tengan realmente un plan para los seres humanos, o de que las divinidades hayan pensado el mundo desde motivos morales y justos.

Los siete pecados capitales

Según las primeras enseñanzas del cristianismo, existen siete pecados capitales considerados como “vicios” y transmitidos para educar a sus seguidores acerca de la moral cristiana. Así, la hamartogobia podría perfectamente incluir el temor a cometer uno o varios de estos siete pecados.

Vamos a ver cuáles son y en qué consisten:

1. Lujuria

Se trata de la excesiva presencia de pensamientos de tipo sexual, así como pensamientos posesivos relacionados con otra personas, ya sean cercanas o no.

2. Gula

Se trata de comportamientos destructivos basados en el abuso, el ansia y la glotonería. Implica consumir excesiva comida o bebida, y puede incluir el egoísmo que afecta a las relaciones interpersonales.

3. Avaricia

Se trata de la cúspide del egoísmo; consiste en el deseo de obtener riquezas, generalmente materiales, con la finalidad de guardarlas sin compartir nada con los demás. La avaricia también puede implicar gastar todas las riquezas en cualquier momento sin considerar a nadie.

4. Pereza

Este pecado refleja la incapacidad de una persona de realizar o aceptar algo. Se basa en la falta de madurez, y suele perjudicar a otras personas.

5. Ira

Se relaciona con el enfado y el odio hacia las otras personas; se trata de un sentimiento agresivo y peligroso, que puede ocasionar daños irreversibles como el homicidio o el asesinato. También incluye la discriminación y el abuso sexual.

6. Envidia

La envidia implica sentir el continuo deseo de poseer aquello que otro tiene en su poder. A veces esta envidia, si se intensifica, puede acabar desembocando en un trastorno obsesivo.

7. Soberbia

El séptimo pecado capital se basa en ese deseo incontrolable de intentar ser o mostrarse siempre mejor que los demás. Implica creerse superior a nivel físico y/o intelectual, sobrevalorándose de forma “excesiva” o disfuncional.

Síntomas

Los síntomas de la hamartofobia corresponden a los síntomas propios de una fobia específica (definida en el DSM-5), es decir, se trata de una fobia a un estímulo o situación específica (en este caso, el miedo a pecar). Estos síntomas son los siguientes:

  • Temor acusado y persistente a pecar: este temor es excesivo o irracional.
  • Ansiedad: la exposición al estímulo o situación fóbica (pecar) provoca marcada ansiedad.
  • Evitación: las situaciones que puedan inducir a pecar se evitan o se soportan a con mucho malestar.
  • Interferencia en la rutina normal.
  • Duración de los síntomas mínimo de 6 meses.

Causas

Las causas de la hamartofobia pueden ser diversas. Ésta puede aparecer como consecuencia de una educación religiosa o moral rígida, o por sentimientos de culpabilidad asociados a actos “impuros” según el tipo de religión, como por ejemplo las relaciones sexuales fuera del matrimonio, mentir, sentir envidia, pereza, soberbia, ira, etc.

Por otro lado, la hamartofobia puede también surgir por condicionamiento clásico u operante (al asociar la conducta de pecar con consecuencias aversivas, como por ejemplo el rechazo social), o por la aparición de experiencias traumáticas (condicionamiento directo).

Otras posibles causas de la hamartofobia son la observación (condicionamiento vicario) (por ejemplo ver a alguien pecando con consecuencias muy negativas, o sintiéndose tremendamente culpable, etc.). También puede originarse por procesos de condicionamiento de la información (escuchar casos de “pecados” graves en otras personas, por ejemplo).

Tratamiento

El tratamiento psicológico de la hamartofobia se deberá enfocar a tratar una fobia específica; como opciones terapéuticas encontramos la exposición en vivo (en este caso, a situaciones que puedan llevar a “pecar”, por ejemplo a mentir, pegar, robar, etc). Se trata de exponer al paciente a la situación sin que ejecute conductas de evitación. Se puede acompañar de técnicas de relajación o cognitivo-conductuales (por ejemplo autoinstrucciones).

Por otro lado, la exposición también se puede aplicar en imaginación o a través de realidad virtual.

También se puede utilizar la terapia cognitivo conductual mediante la reestructuración cognitiva, con objetivo de eliminar las distorsiones cognitivas asociadas a la fobia, así como las creencias disfuncionales y el significado atribuido al hecho de pecar; es decir, revisar con el paciente “qué implica pecar (para él)”, “qué se considera pecado y qué no”, etc.

Una vez identificadas las distorsiones cognitivas, se pueden emplear ejercicios para sustituir estas creencias por pensamientos alternativos más realistas.

A nivel farmacológico, se pueden emplear ansiolíticos (para reducir la ansiedad) y/o antidepresivos para tratar los síntomas asociados a la hamartofobia (depresión, malestar, síntomas somáticos, etc.), aunque siempre consultándolo y bajo las indicaciones de un especialista (en este caso, un psiquiatra o médico especializado).

Referencias bibliográficas:

  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI (Capítulos 1-8, 16-18).
  • Belloch, A.; Sandín, B. Y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-5. Masson, Barcelona.