¿Cuáles son los miedos más frecuentes que se ven en terapia?

Veamos los miedos frecuentes que suelen sufrir las personas que necesitan ir a terapia psicológica.

¿Cuáles son los miedos más frecuentes que se ven en terapia?

El miedo es una de esas experiencias que no por el hecho de ser desagradables dejan de ser totalmente normales. Estar vivo pasa por afrontar esta emoción con relativa frecuencia, entre otras cosas porque en la mayoría de las ocasiones nos ayuda a afrontar los peligros y riesgos a los que nos exponemos.

Sin embargo, todo tiene un límite, y hay casos en los que, sin darnos cuenta, aprendemos a temer cosas de una manera que juega en nuestra contra. Por eso, los psicólogos acostumbran a ver miedos frecuentes durante sus sesiones de terapia; se trata de problemas psicológicos que llevan a algunas personas a autosabotearse de manera inconsciente, ya sea a causa de un trauma, de un proceso de duelo mal gestionado, o simplemente por falta de una educación en la gestión de las emociones, entre otras causas.

Si te interesa conocer las características y los efectos de los miedos frecuentes que llevan a muchas personas a buscar ayuda psicológica, sigue leyendo.

¿Por qué es tan común tener miedo?

Antes que nada, empecemos por ver de una manera resumida en qué consiste exactamente el miedo y por qué es tan común. Este puede ser definido como una de las emociones fundamentales del ser humano, desencadenada por situaciones que son interpretadas como peligrosas; su importancia es tal que prácticamente todos los miembros de nuestra especie lo experimentan y lo expresan con las mismas expresiones faciales, independientemente de a qué cultura pertenezcan (con la excepción de los bebés muy pequeños y de contados casos en los que hay ciertas disfunciones neurológicas que afectan al sistema nervioso).

¿Qué nos explica esto sobre la naturaleza del miedo? Que ha evolucionado como un mecanismo de adaptación al medio a través de la selección natural: gracias a que somos capaces de experimentar esta emoción, nuestro cuerpo y nuestra mente responden a aquellos lugares y seres vivos que podrían suponer una amenaza, y además comunican al resto lo que ocurre de inmediato, de manera semi-inconsciente. Como somos una especie social y solemos estar rodeados de gente, estamos predispuestos a fijarnos en los pequeños detalles de la cara del resto de personas y a detectar cambos sutiles en las expresiones faciales, por lo que es muy útil poder detectar señales de peligro en fracciones de segundo intuyendo lo que sienten los demás.

Terrores frecuentes

Ahora bien, aunque seguramente los mecanismos neurobiológicos que desencadenan la reacción de miedo no han cambiado mucho en los últimos miles de años, lo que puede hacernos sentir esta emoción sí ha ido variando y diversificándose. Es por eso que entre los miedos más frecuentes que se ven en terapia no todos tienen que ver con el hecho de temer un daño físico. Como veremos, muchas personas han aprendido a tenerle miedo a fenómenos muy abstractos y que tienen poco que ver con la muerte o las heridas.

Los miedos frecuentes que se ven en la consulta del psicólogo

Lo que evolucionó hace cientos de miles de años como un recurso para sobrevivir y evitar a toda costa el peligro de sufrir accidentes o caer víctima de los depredadores, hoy en día sirve también para hacer frente a un mundo dominado por los procesos psicosociales complejos: la presión social por encajar en las expectativas, la inestabilidad financiera, las noticias falsas y las teorías de la conspiración, etc.

Teniendo en cuenta esto, veamos cuáles son los miedos comunes que quedan expresados en las sesiones de terapia psicológica, aunque recuerda que algunos de ellos pueden solaparse entre sí y compartir características comunes. Las fobias más frecuentes, al tener características propias diferentes a las de los miedos “normales”, tendrán una sección aparte más abajo.

1. Miedo a la muerte

El miedo a la muerte está entre los más extendidos tanto en quienes acuden al psicólogo como entre quienes nunca han estado en un centro de psicología; sin embargo, puede llegar a presentarse en niveles de intensidad tan elevados como para dar muchos problemas e impedir disfrutar de una buena calidad de vida. A veces da pie a rutinas de autochequeo y se asocia a la hipocondría; en otros casos es un temor más existencial, que nos lleva a plantearnos hasta qué punto somos especiales como individuos.

2. Miedo a perder lo que se daba por sentado

Este fenómeno está muy ligado a la angustia al pensar que si ocurren ciertos imprevistos (por ejemplo, perder todo nuestro dinero o sufrir una enfermedad incurable) podemos llegar a perder nuestra esencia, aquello que asumíamos que nunca cambiará en nosotros y en nuestra manera de vivir. Es un tipo de malestar que resulta especialmente frecuente en tiempos de crisis económica.

3. Miedo al rechazo

El miedo al rechazo está unido a los pensamientos catastróficos sobre lo que supondría no tener la aceptación de un determinado grupo social, o de una persona concreta (por ejemplo, nuestra pareja). Suele predisponernos a comportarnos como una persona sumisa e incapaz de defender sus opiniones e intereses con asertividad.

4. Miedo a la soledad

Este es otro de los miedos frecuentes que tienen que ver con la vida social, y presenta algunas diferencias con respecto al anterior. Aquí, lo que produce temor es la soledad indeseada en sí, el hecho de vivir sin sentir una conexión emocional significativa con casi nadie; no consiste en preocuparse por perder una relación social con personas concretas que ya conocemos.

5. Miedo a parecerse a un familiar

Este temor aparece sobre todo en personas que han crecido en familias desestructuradas. La idea de que los ancestros, los primos y los hermanos son un reflejo de aquello en lo que podríamos convertirnos si se dan algunas condiciones hace que muchas personas se sientan aterradas y tengan una visión muy sesgada y pesimista sobre aspectos como la predisposición genética a desarrollar enfermedades mentales, rasgos de personalidad antisocial, etc.

6. Miedo a perder el control de lo que se hace

Normalmente, este tipo de miedo se concreta en un temor de dañar a los seres queridos o a ponerse en peligro uno mismo. Está ligado a problemas de autoestima y/o al hecho de haber desarrollado una psicopatología real, como por ejemplo la esquizofrenia o el trastorno explosivo intermitente.

7. Miedo a estar perdiendo el tiempo

Este es otro de esos miedos frecuentes asociados a las crisis existenciales; quienes lo sufren se sienten estancados en la vida y sufren mucho malestar ante la idea de no estar haciendo nada significativo con aquellos proyectos en los que invierten sus esfuerzos.

¿Cuáles son las fobias más comunes?

Cuando hablamos de las fobias, nos estamos refiriendo a un tipo de miedo patológico que forma parte de los trastornos de ansiedad, y que se caracteriza por una subida repentina de los niveles de ansiedad en cuestión de segundos ante determinados estímulos, que además no suponen un peligro objetivo real. Si en el listado de miedos frecuentes que hemos visto antes esa emoción es experimentada como un malestar difuso, en la fobia aparece una reacción más parecida a un ataque de pánico, llevando a la persona a sentir que pierde el control de su cuerpo y que necesita salir inmediatamente del lugar en el que está exponiéndose a este estímulo.

Por otro lado, aunque hay varios tipos de fobias y aquello que desencadena sus síntomas varía mucho, por lo general estos últimos son casi siempre los mismos: mareos, temblores, aceleración de la respiración, aumento rápido de la presión sanguínea, pensamientos catastróficos sobre lo que ocurrirá a continuación, sensación de desvanecimiento, etc.

Estas son las fobias más comunes:

  • Fobia a las alturas
  • Fobia a los aviones y a volar
  • Fobia a los animales
  • Fobia social
  • Claustrofobia

Aunque esta forma de temor produce mucho malestar y se refleja en síntomas mucho más espectaculares que los miedos frecuentes que vimos antes, paradójicamente es más fácil tratarlos en psicoterapia; la fobia suele estar bien definida, y no es muy complicado ayudar a un paciente a afrontar esos miedos patológicos con desencadenantes tan concretos.

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  • Hartley, C.A.; Phelps, E.A. (2013). Fear Models in Animals and Humans. En Vasa, R.A.; Roy, A.K. (eds.). Pediatric Anxiety Disorders. New York, NY: Springer New York. pp. 3 - 21.
  • Kaplan, J.S.; Tolin, D.F. (2011). Exposure therapy for anxiety disorders: Theoretical mechanisms of exposure and treatment strategies. Psychiatric Times, 28(9): pp. 33 - 37.
  • LeDoux, J. (2003). The emotional brain, fear, and the amygdala. Cellular and Molecular Neurobiology. 23 (4–5): pp. 727 - 738.

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