Odette y su diagnóstico tardío de autismo: «Revolucionó por completo mi forma de existir»

La cantautora dejó el alcohol y supo que es autista. Lo que su caso revela sobre las mujeres.

La cantautora Odette canta y toca el teclado en un concierto, iluminada con luz azul.
Odette en directo en The Great Escape (Brighton, 2018)Foto: Drew de F Fawkes / Wikimedia Commons (CC BY 2.0). Recortada.
¿Eres psicólogo/a?

Destaca entre toda tu competencia profesional.

Registrarse

¿Por qué a muchas mujeres autistas no se las identifica hasta la edad adulta? La investigación apunta a varios factores que se suman: una imagen del autismo construida a partir de niños varones, el camuflaje social que muchas aprenden de pequeñas para pasar desapercibidas y la tendencia a atribuir sus dificultades a otras causas. La cantautora australiana Odette lo explica con una imagen de videojuego. Según contó a The Guardian, recibir el diagnóstico ya de adulta se parece a que te den por fin un mando de Xbox después de pasar décadas intentando jugar con un mando de televisión destartalado.

Odette, nombre artístico de Georgia Odette Sallybanks, suma cuatro nominaciones a los premios ARIA y dos discos, To a Stranger (2018) y Herald (2021); este último llegó poco después de que le diagnosticaran un trastorno límite de la personalidad. A mediados de 2025, en muy poco tiempo, dejó el alcohol y recibió un diagnóstico oficial de autismo. Su tercer álbum, Blink, sale el 6 de noviembre. «Replantear las cosas ha sido el propósito de todo este disco», dice en la entrevista con The Guardian. «Y, por Dios, mi cerebro es diferente». Su caso no es una rareza, sino un patrón que la psicología lleva más de una década intentando describir. Vamos allá.

¿Qué es el camuflaje social en el autismo?

El camuflaje social es el conjunto de estrategias, conscientes o no, con las que una persona autista oculta o compensa sus rasgos para encajar. Incluye imitar gestos, ensayar conversaciones, forzar el contacto visual o contener movimientos que la ayudan a regularse. No es mentir ni fingir una personalidad: se parece más a una habilidad de supervivencia aprendida, que suele afinarse en la adolescencia, cuando pertenecer al grupo pesa más que nunca. En inglés se habla también de masking, enmascaramiento, la palabra que aparece en la entrevista con Odette.

En 2017, un equipo del University College London y de la Universidad de Cambridge, encabezado por la psicóloga Laura Hull, preguntó a 92 adultos autistas cómo vivían ese esfuerzo. El estudio propuso un modelo en tres fases: las motivaciones (encajar y conectar con los demás), las técnicas (enmascarar y compensar) y las consecuencias. Entre estas, los participantes describían agotamiento y una sensación de amenaza a su propia identidad. Al basarse en testimonios, el trabajo no mide cuántas personas camuflan ni con qué intensidad. Un estudio previo de Meng-Chuan Lai y su equipo sí intentó cuantificarlo y observó que, en su muestra, las mujeres autistas camuflaban más que los hombres.

¿Por qué el autismo en mujeres se detecta más tarde?

Una de las razones mejor documentadas es que la mirada clínica se formó, durante décadas, observando a chicos. Si muchas niñas expresan sus rasgos de forma menos llamativa o los compensan con eficacia, es fácil que pasen inadvertidas. El metaanálisis de Rachel Loomes, Laura Hull y William Mandy (2017), con 54 estudios de prevalencia, concluyó que la proporción real entre chicos y chicas autistas está más cerca de 3 a 1 que del 4 a 1 que suele darse por hecho. Los autores hablan de un sesgo diagnóstico de género: las niñas que cumplen los criterios tienen un riesgo desproporcionado de quedarse sin diagnóstico clínico, aunque los estudios incluidos variaban mucho entre sí.

Otros trabajos ayudan a entender ese sesgo. Una revisión sistemática de Georgia Lockwood Estrin y su equipo (2021) identificó entre las barreras para diagnosticar a chicas menores de 21 años las conductas de compensación, la percepción de los demás y los sesgos de los propios clínicos. En entrevistas con 14 mujeres diagnosticadas tarde, Sarah Bargiela y sus colegas (2016) recogieron relatos sobre «fingir ser normal». Y Lai y Simon Baron-Cohen advirtieron en 2015 de que, en la edad adulta, el autismo puede solaparse o confundirse con la ansiedad, la depresión o los trastornos de la personalidad. Eso no significa que el diagnóstico previo de Odette fuera erróneo; la entrevista no lo afirma.

En su caso hubo otra capa. Según cuenta, algunos médicos atribuían sus problemas de conducta a prejuicios racistas sobre su madre, una mujer sudafricana de origen zulú, que fue quien lloró al conocer el diagnóstico. «Toda mi vida, ella solo intentaba conseguirme ayuda, y no la había, y mira lo que pasó». Ya repasamos por qué el autismo en mujeres suele diagnosticarse menos y cómo identificarlo; su testimonio añade algo que la investigación aún explora poco: cómo se cruzan el género y el origen étnico a la hora de ser escuchada.

Alcohol, ansiedad y la tentación de anestesiarse

Odette no esquiva la parte más dura. «Intenté anestesiarme con el consumo de sustancias, creo que esa era mi manera de enmascarar, y acabé en todos los sitios equivocados; me destrozó el cuerpo y me destrozó la mente», explica (el diario añade «enmascarar» entre corchetes para completar la frase). Es su forma de entender lo que vivió, un testimonio personal y no una regla sobre las mujeres autistas. Hoy describe otra realidad: «No beber, centrarme solo en la música y en mis relaciones, salir a la calle… ¡Los colores son más brillantes!».

¿Qué dice la ciencia? Una revisión sistemática de Madelaine Ressel y su equipo (2020) analizó 26 estudios sobre consumo de sustancias en personas autistas. Las tasas de consumo problemático iban del 1,3 % al 36 %, una horquilla tan amplia, por las diferencias de método, que impidió calcular una cifra general. Entre los factores de riesgo aparecían algunos comunes a la población general, como los antecedentes familiares de consumo o las dificultades de salud mental concurrentes, y otros más frecuentes en personas autistas, como unos recursos sociales limitados. La evidencia disponible no permite afirmar que el camuflaje lleve al consumo: es una hipótesis que merece más estudio.

¿Qué puede cambiar un diagnóstico en la edad adulta?

Un diagnóstico tardío no borra el pasado, pero puede cambiar la manera de interpretarlo y ofrecer un marco para ajustar el entorno, el ritmo social y las expectativas. Odette reconoce que no puede deshacer comportamientos de los que se avergüenza ni recuperar el tiempo que siente perdido, pero asegura que por fin ha «aparecido en su propia vida». «Revolucionó por completo mi forma de existir», dice. «Ha revolucionado mi música, mi capacidad para los negocios, mis amistades, mis relaciones, todo». También defiende que la intervención temprana es «crucial para que a las personas autistas les vaya bien». Desde la perspectiva de la neurodiversidad, el autismo no es algo que se «padezca», sino una forma distinta de procesar el mundo que puede requerir apoyos concretos. Si alguien se reconoce en esta historia, estas orientaciones generales pueden servir de punto de partida:

  • Anotar qué situaciones agotan y cuáles permiten recuperar energía, para llevar información concreta a una consulta.
  • Buscar profesionales con experiencia en la evaluación de personas adultas, y en especial de mujeres.
  • Escuchar a personas autistas que cuentan su experiencia, sin tomar los test de internet como un diagnóstico.

Solo una evaluación profesional puede confirmar un diagnóstico. En Psicología y Mente explicamos qué implica el diagnóstico tardío de autismo en adultos.

Lo que nos enseña la historia de Odette

La investigación sugiere que muchas mujeres autistas llegan tarde a su diagnóstico por una suma de factores: aprendieron muy pronto a parecerse a lo que se esperaba de ellas, y quienes las observaban buscaban otra cosa. La investigación sobre el camuflaje y el sesgo de género todavía es joven, se apoya a menudo en muestras pequeñas y no permite saber cuántas siguen sin identificar. Pero apunta en una dirección: lo que no se ve no desaparece, y puede acabar expresándose como agotamiento o confusión. Odette prefiere mirarlo desde otro lugar: «Soy una mujer, soy morena, soy autista y soy todas esas cosas. Pero de lo que hablo es de estar vivo». Quizá ese sea el cambio de fondo: que el diagnóstico no funcione como una etiqueta más, sino como una manera de leerse mejor.

Este contenido es divulgativo y no sustituye la evaluación de un profesional ni la atención de emergencia. Si el malestar persiste, busca un profesional de la psicología colegiado o consulta nuestro directorio. Si tú o alguien cercano lo está pasando muy mal: en España, 024 (gratuito, 24 horas) y, en emergencias, 112; en EE. UU., 988 (también en español); en otros países, la línea de ayuda o los servicios de emergencia locales.

Bargiela, S., Steward, R., & Mandy, W. (2016). The experiences of late-diagnosed women with autism spectrum conditions: An investigation of the female autism phenotype. Journal of Autism and Developmental Disorders, 46(10), 3281–3294. https://doi.org/10.1007/s10803-016-2872-8 Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P., Baron-Cohen, S., Lai, M.-C., & Mandy, W. (2017). "Putting on my best normal": Social camouflaging in adults with autism spectrum conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 47(8), 2519–2534. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3166-5 Lai, M.-C., & Baron-Cohen, S. (2015). Identifying the lost generation of adults with autism spectrum conditions. The Lancet Psychiatry, 2(11), 1013–1027. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(15)00277-1 Lai, M.-C., Lombardo, M. V., Ruigrok, A. N. V., Chakrabarti, B., Auyeung, B., Szatmari, P., Happé, F., Baron-Cohen, S., & MRC AIMS Consortium. (2017). Quantifying and exploring camouflaging in men and women with autism. Autism, 21(6), 690–702. https://doi.org/10.1177/1362361316671012 Lockwood Estrin, G., Milner, V., Spain, D., Happé, F., & Colvert, E. (2021). Barriers to autism spectrum disorder diagnosis for young women and girls: A systematic review. Review Journal of Autism and Developmental Disorders, 8(4), 454–470. https://doi.org/10.1007/s40489-020-00225-8 Loomes, R., Hull, L., & Mandy, W. P. L. (2017). What is the male-to-female ratio in autism spectrum disorder? A systematic review and meta-analysis. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 56(6), 466–474. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2017.03.013 Ressel, M., Thompson, B., Poulin, M.-H., Normand, C. L., Fisher, M. H., Couture, G., & Iarocci, G. (2020). Systematic review of risk and protective factors associated with substance use and abuse in individuals with autism spectrum disorders. Autism, 24(4), 899–918. https://doi.org/10.1177/1362361320910963

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Psicología y Mente. (2026, noviembre 2). Odette y su diagnóstico tardío de autismo: «Revolucionó por completo mi forma de existir». Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/odette-diagnostico-tardio-autismo-mujeres

Artículos relacionados

Artículos nuevos

Quizás te interese

Consulta a nuestros especialistas